Por Antonio Orozco-Delclós
Arvo Net, 23.12.2006
1. EL NACIMIENTO VIRGINAL DE JESUCRISTO
2. LA VIRGINIDAD PERPETUA DE MARÍA
3. LA MÁS FUERTE PASIÓN
En esta tercera charla en torno a la virginidad de María, nos acercamos también al tema del celibato de Cristo. En las dos primeras hemos visto en parte los fundamentos bíblicos y magisteriales sobre la gran conveniencia de que la Madre de Jesús fuese virgen "antes del parto, en el parto y después del parto". Una razón de primer orden es la naturaleza divina del Logos encarnado, que había de tener un solo Padre, el Celestial. En la tercera insistimos en que la concepción virginal de Jesús convenía porque la encarnación del Verbo se realiza no por voluntad de hombre, ni de la carne, ni nace de la sangre, como remarca vigorosamente san Juan en el prólogo de su evangelio, sino por pura iniciativa divina. Por lo demás, el amor de Cristo supera infinitamente cualquier pasión humana. Todas las imaginaciones novelescas o cinematográficas que lo presentan con las mismas pasiones que cualquier otro hombre son absolutamente ajenas a los datos históricos y no tienen en cuenta que la mayor pasión de Cristo es el Amor del Padre y a todos y cada una de las criaturas humanas a quienes vino a redimir. No vino a unirse a una mujer, ni a tener unos cuantos hijos y unos cuantos hermanos, sino a ser Cabeza de toda la gran familia humana, a unirse inefablemente a todos y cada uno de sus miembros. Su gran pasión fue derramar hasta la última gota de sangre en la Cruz del Gólgota y convertir el pan en su Cuerpo, el vino en su Sangre, para que todos y cada uno podamos llegar a ser carne de su carne, sangre de su sangre y así con Él, un solo espíritu. Por lo demás, cabría citar a san Atanasio:
“Eso era lo maravilloso, que a la vez vivía como un hombre y daba vida como Verbo al universo y como Hijo estaba con el Padre. Por esta razón, no sufrió al darle a luz la Virgen, ni fue contaminado cuando estaba en el cuerpo, sino que él santificó el cuerpo” (La Encarnación del Verbo, n. IV, 17)
Pero el tema no ha concluido todavía. Continuará. Queda todavía algo que decir sobre la virginidad por el Reino de los Cielos y el celibato apostólico.