Por José
Ignacio Moreno Iturralde
Arvo Net 21/05/05
Ya que muchos estamos de acuerdo en
que ser mujer es mucho más que ser hembra
hay una frase gráfica que lo reafirma: “si
te quedas en el pecho no llegas al corazón”.
El atractivo sensual es quizás el más fácil,
pero no parece que sea el más duradero. A la
mujer y al hombre, además de por su cuerpo,
se les valora por su mente y por su corazón.
El cuerpo humano es personal y se torna algo
ridículo cuando se erige como remarcada seña
de identidad. No deja de ser paradójico que
algunas partes del cuerpo que suponen la
anterior unión con la propia madre y la
posibilidad personal de ser madre se
signifiquen con otra finalidad quizás
bastante distinta.
Que cada quién vaya como le de la
real gana, faltaría más. Pero precisamente
porque estamos en un país libre se puede
hablar y, en este caso, con el único afán de
intentar mejorar a las personas desde la
única atalaya de la camaradería ciudadana.
Los trajes de pocos vuelos mueven al
contacto y no al romanticismo. Para ser más
práctico diré que quizás todavía nos
incomodaría ver a nuestra propia madre en la
situación que estamos describiendo. Si
alguien piensa que estas ideas son de manga
estrecha les diría que tal vez sean de manga
ancha porque el pudor da libertad interior.
Si estos razonamientos son tachados de
fascistas o de talibanes por algún
progresista me interesaría que me
clarificara qué entiende por progreso. Me
parece que el verdadero progreso es el que
nos hace mejores personas al igual que los
verdaderos amores son aquellos en los que
pensamos más en personas que en cuerpos
apretados.