12.06.2008
El
diccionario de sinónimos contempla varios para el vocablo “miembro”
y no para “miembra” porque no existe como tal según el diccionario
de la Real Academia de la Lengua; por ejemplo, para no redundar en
su significado podemos utilizar “extremidad, órgano, sección, parte,
elemento, o componente”, entre otros. Quizá la ministra Bibiana Aído
no estuvo tan desafortunada con el uso de “miembra” y lo que le
ocurrió es que le traicionó su subconsciente. Me explico: si la
ministra por la igualdad considera que la mujer es una extremidad
del hombre o un componente de de la masculinidad, entonces su
afirmación no es tan descabellada, pero eso sí, completamente falsa.
La mujer es un miembro de la
sociedad, porque la palabra “miembro” es un genérico y alude a la
humanidad, formada por hombres y mujeres; la mujer es igual al
hombre en sus derechos, en sus obligaciones y en sus oportunidades
laborales, y complementaria en las funciones porque no es lo mismo
ser madre que padre, ni genéticamente tampoco. Eso es así desde la
época de Adán, a pesar de que ahora el rodillo intelectual
socialista, en plan totalitario, pretenda confundir a los
españoles,- españolas y españoles-, y sembrar una serie de dudas
sobre lo que somos, lo que debemos ser y lo que debemos conseguir.
Lo que debemos hacer los
miembros,-mujeres y hombres que somos personas, no biología-, es
algo tan sencillo de entender como esto: tomarnos en serio nuestra
identidad, como mujer y como hombre; activar los resortes personales
para comportarnos como miembros responsables y actuar para conseguir
los objetivos que cada uno se proponga; y entender que ser miembro
activo de una cámara legislativa, de una asociación, de una
institución oficial o privada, etc, consiste en servir a la sociedad
desde el puesto de trabajo; desde la defensa de los derechos
humanos, especialmente los relacionados con la dignidad de la
persona humana y la defensa de la vida desde su inicio hasta su
muerte natural; y desde una educación planteada por los padres, no
por el Estado, para formar a los futuros miembros de la sociedad en
los valores que forjan las personalidades fuertes, con norte, esas
que son capaces, de recoger el testigo de las generaciones
anteriores y construir una sociedad sin violencia, sin agresividad,
sin imposiciones ideológicas y en aras de una convivencia pacífica y
solidaria. Sra. Ministra, ud es un miembro del gobierno, un miembro
de la sociedad española y especialmente de la andaluza, no una
hembra ( a eso me suena “miembra”), y su responsabilidad pasa por
utilizar mejor los conceptos y la lengua española.□