Probablemente me he pasado
pidiendo cosas, son días para
soñar y dejar volar la
imaginación. Aquí va mi lista.
1. Dicen
los que saben que la crisis va a
ser larga y profunda. Os pido un
espíritu deportivo, animoso y
optimista para hacerla frente,
que no perdamos la esperanza, y
que los llorones y los agoreros
se declaren en huelga.
2. Gobernar
es escoger entre diversas
opciones. Que los más pobres,
débiles e indefensos ocupen un
lugar privilegiado en la
jerarquía de prioridades, en
detrimento de los poderosos y
los amiguetes.
3. Que
el 2009 sea declarado el año del
talento apátrida y multirracial,
que sea el criterio dominante
para decidir, por encima de
cuotas, modas, nepotismo e
ideologías.
4. Que
tengamos el carácter para tomar
las decisiones más justas,
oportunas y necesarias,
esquivando la demagogia, el
cortoplacismo y la dictadura de
las encuestas.
5. Que
la empresa se anime de verdad a
ser la institución versátil que
está llamada a ser
–independiente, amable,
eficiente, solidaria, divertida,
rigurosa, apasionada, sana–
superando una visión
estrictamente economicista de la
misma.
6. Que
la política recupere su noble
condición, aquella por virtud de
la cual el adversario no es el
enemigo abatir y eliminar, sino
el otro lado de mi propio
rostro. Que las mentes más
lucidas, serenas y honradas se
consagren temporalmente a ella,
en lugar de sortearla
aprensivamente.
7. Que
tengamos líderes generadores de
ilusión y energía, capaces de
irradiar luz en la penumbra,
gestores expertos de
pensamientos y emociones
elevados, con el arrojo
suficiente para enfrentar al
pueblo con los problemas, sin
paños calientes ni mentiras
electoralistas.
8. Que
los ciudadanos no nos echemos en
el sofá esperando la llegada del
maná salvador, siesta típica de
sociedades infantiles, sino que
nos demos cuenta de que somos
parte del problema, por tanto,
de la solución.
9. Que
se instale entre nosotros la
cultura de la responsabilidad
personal, que cada hombre y
mujer se apropie de su destino
ejerciendo su libertad interior,
erradicando el hábito ñoño de la
queja y de la excusa.
10. Que
los habitantes más afortunados
de la aldea global entiendan que
no puede haber paz mientras
millones de personas viven en
condiciones abyectas, atrapados
entre el hambre y el
analfabetismo.
11. Que
este viejo país, España,
apoyándose en su inmensa riqueza
y diversidad cultural, recupere
su tronco común, aquel que nos
cose misteriosamente. Y que
desde su recobrada identidad,
colabore en la revitalización de
la ajada Europa.
12. Que
profesiones determinantes para
el vigor de una sociedad
–jueces, científicos,
empresarios, médicos,
ingenieros…– tengan el prestigio
que se merecen, desplazando en
los rankings de popularidad a
los listillos y fulleros, tan
representativos de estos pagos
hispanos.
13. Que
tengamos el coraje e
inteligencia para atacar la
revolución pendiente de la
educación, la única que va al
meollo de la cuestión social.
Que nos demos un exigente,
meritocrático y estimulante
sistema educativo, aquel que nos
permita competir en la primera
división internacional.
14. Que
en los medios de comunicación la
búsqueda de la verdad sea el
potente faro que ilumina a
redacciones comprometidas, que
la opinión parcial no prevalezca
sobre la información objetiva,
que el hecho desnudo sea tenido
en cuenta antes de formular
juicios de valor gratuitos.
15. Que
las buenas noticias gocen de más
espacio y tiempo en los
telediarios, no todo ha de ser
carnaza para nuestros peores
instintos. Que los que mandan
descubran que la alegría, la
bondad, la generosidad, también
venden, que con el bien como
producto alternativo las
audiencias se pueden disparar.
16. Que
dentro de doce meses, por estas
mismas fechas, todos seamos un
poco más sabios y humildes, que
con paciencia y sentido del
humor hayamos aprendido las
lecciones que la vida nos va a
dictar magistralmente. A cambio
de que seáis espléndidos, os
prometo cumplir mi parte. Si no
lo hago, el año que viene,
carbón.