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LOS VIAJEROS DEL INSERSO (Pilar Cambra)

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LOS VIAJEROS DEL INSERSO

¡Qué bien os lo habéis montado en esa decisiva escala de vuestra vida en la que el sol aún luce radiante aunque se encamine –lo más lentamente posible, ¡por Dios!- hacia el ocaso!…

Por Pilar Cambra
Redactora Jefe del diario Expansión


¡QUÉ BIEN os lo habéis montado, pillines, en esa decisiva escala de vuestra vida en la que el sol aún luce radiante aunque se encamine –lo más lentamente posible, ¡por Dios!- hacia el ocaso!… ¡Cuánto me alegro, viejitos de mi corazón –vamos a dejarnos de eufemismos tontos de baba y que de ningún modo honran vuestras canas como esas memeces de “tercera edad” o “los mayores”-, de que, en las últimas vueltas del camino, se os ofrezca la oportunidad de meterle un puñado de alegría al cuerpo y al espíritu. De verdad que me hace feliz contemplaros, como un grupo de gaviotas gritonas y revoltosas, en las estaciones de tren y de autobús, en los aeropuertos o haciendo cola a la puerta de los museos, dispuestas y dispuestos a correros unas juergas de lo más moras dentro de la más impecable moralidad y de acuerdo con los cánones de la legalidad vigente.

Me llena de optimismo verte a ti, viajera del IMSERSO, con la permanente recién hecha, enfundada en un chandal fosforito que te da ese porte “arreglao pero informal” y echando miradas de vigilancia a la bolsa de lona plastificada con la que te dispones a emprender la aventura hacia la radiante playa de Canarias –mientras yo me pelo de frío en esta cruda meseta castellana- o rumbo al balneario donde te tratarán como una reina, como debe ser. Tampoco son mancos tus compañeros, los viejitos, tan juncales y marchosos con sus cazadoras de piel sintética, sus gorrillas y esas carteras/bolsa marsupial atadas al cinto que otean en el horizonte las diversiones y distracciones que nunca antes pudieron tener en una existencia de trabajo intenso y sacrificado. Sois, en suma, la más viva imagen de la esperanza calzada con zapatillas deportivas de Hipercor…

¡Ya era hora, digo yo, de que el disfrute llegase a todas las edades del hombre, especialmente a la otoñal! Es cierto que muchos –demasiados…- de vuestros “coleguillas” de edad y condición languidecen en pisos demasiado pequeños, demasiado míseros, demasiado abandonados, demasiado desconchados; o en residencias donde las atenciones materiales no llenan en agujero negro que la soledad deja en el corazón… Demasiadas viejitas y viejitos han sido condenados -¿por quién, por qué si no es por egoísmo de su parentela, excesivamente ocupada en ganar pasta gansa para acordarse de que se lo deben todo a los viejitos arrumbados, comenzando por su vida?- al silencio de los juguetes rotos… Pero vosotros, cada vez más numerosos, gracias al Cielo, habéis logrado lo que con toda justicia merecéis: alivio para vuestra artrosis mientras os marcáis un lento bolerazo en el hotel, después de una cena en paz y camaradería; gimnasia suavecita para ver si rebajamos ese dichoso índice de colesterol que se ha subido a la parra; un poco de belleza, arte y cultura para que disfruten vuestros ojos con miopía y presbicia… Y, tal vez, ¿ por qué no?, un inesperado amor, del color del oro antiguo, que ponga una venda de cariño tierno sobre la herida imposible de curar de la viudedad o la soltería.

Al veros, entrañables viajeros del IMSERSO, se me llenan las retinas del júbilo de vuestra activa jubilación; aunque os mováis por los interminables pasillos del aeropuerto en una silla de ruedas, tenéis los ojos desbordantes de una curiosidad casi a estrenar, en la que se adivina que os vais a beber con avidez los sorbos de vida que os queden. Frente a tanto joven y maduro inseguro, indeciso, engullido por la vorágine de una existencia sin metas –o con unas metas más cutres que la caspa-, vosotros, viejecillas y viejecillos sois la alegre serenidad que sabe de penas umbrías y gozos cumplidos: todo eso, el noble amasijo de la más auténtica humanidad, es lo que lleváis en las bolsas de lona rumbo al leve sol de invierno que acaricia sin quemar. ¡Qué envidia más cochina me da vuestro equipaje!…

 

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Contacto: webmaster@arvo.net
Director de Revistas: Javier Martínez Cortés
Editor-Coordinador:Antonio Orozco Delclós

 

25/07/2005 ir arriba
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