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EL SILENCIO DE SAN JOSE FRENTE A
MUNDO DEMASIADO RUIDOSO
CIUDAD DEL VATICANO, 18 DIC 2005
(VIS).-Benedicto XVI dedicó a San
José la reflexión que precede al
rezo del Angelus dominical. Ante
miles de peregrinos reunidos en la
Plaza de San Pedro, el Papa recordó
que el evangelista Mateo lo propone
como modelo "del hombre justo, que
en perfecta sintonía con su esposa
acoge al Hijo de Dios hecho hombre y
vela por su crecimiento humano".
"Por eso, en los días que preceden
a la Navidad -explicó- es muy
oportuno establecer una especie de
diálogo espiritual con san José para
que nos ayude a vivir con plenitud
este gran misterio de la fe".
"El amado Papa Juan Pablo II, que
era muy devoto de san José
-prosiguió-, nos dejó una admirable
meditación dedicada a él en la
exhortación apostólica "Redemptoris
Custos", Custodio del Redentor",
donde "dedica una importancia
particular al silencio de San José.
Un silencio impregnado de la
contemplación del misterio de Dios,
en actitud de disponibilidad total a
la voluntad divina" que "no
manifiesta un vacío interior, sino,
al contrario, la plenitud de fe que
lleva en el corazón, y que guía cada
uno de sus pensamientos y acciones".
"Un silencio por el que José,
junto con María, custodia la Palabra
de Dios, conocida a través de las
sagradas Escrituras, comparándola
continuamente con los
acontecimientos de la vida de Jesús;
un silencio entretejido de oración
(...) y de confianza sin reservas en
su providencia. No es exagerado
pensar que Jesús aprendiera -desde
el punto de vista humano-
precisamente del "padre" José, esa
intensa interioridad, que es la
premisa de la auténtica justicia, la
justicia "superior", que un día
enseñará a sus discípulos".
"¡Dejémonos contagiar por el
silencio de san José! -concluyó el
Papa-. Nos hace tanta falta en un
mundo a menudo demasiado ruidoso,
que no favorece el recogimiento y la
escucha de la voz de Dios. En este
tiempo de preparación de la Navidad,
cultivemos el recogimiento interior
para acoger y custodiar a Jesús en
nuestra vida".
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