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ADVIENTO:
DIOS MANTIENE SUS PROMESAS
El Adviento y sobre todo la Navidad recuerdan que Dios ha tomado la iniciativa de venir al encuentro del ser humano [Juan Pablo II]
«El Adviento mantiene viva la espera de Cristo, que vendrá a visitarnos con su salvación, realizando plenamente su Reino de justicia y de paz. El recuerdo anual del nacimiento del Mesías en Belén renueva en el corazón de los creyentes la certeza de que Dios mantiene sus promesas. El Adviento es por eso un potente anuncio de esperanza, que toca profundamente nuestra experiencia personal y comunitaria»
Todos los seres humanos «sueñan con un mundo más justo y solidario, donde dignas condiciones de vida y una convivencia pacífica hagan armoniosas las relaciones entre individuos y pueblos. A menudo no es así. (…) El misterio de la Navidad, que dentro de pocos días reviviremos nos asegura que Dios es el Emanuel-Dios con nosotros. Por eso, no debemos sentirnos nunca solos. El está cerca, se ha hecho uno de nosotros naciendo en el seno virginal de María. Ha compartido nuestra peregrinación en la tierra, garantizándonos la consecución de aquella alegría y paz a la que aspiramos desde lo más íntimo de nuestro ser».
El Adviento resalta «un segundo elemento de la esperanza, que concierne al significado y al valor de la existencia. (…) ¿Qué sentido tiene lo que hacemos en la tierra? ¿qué nos espera después de la muerte? (…) ¿La búsqueda de un mayor bienestar material, la persecución de metas sociales, científicas y económicas cada vez más avanzadas, ¿bastan satisfacer las aspiraciones más íntimas de nuestro ánimo? La Liturgia de hoy nos invita a ensanchar el horizonte y a contemplar la Sabiduría de Dios que viene del Altísimo.
Un tercer elemento de la esperanza cristiana es que «el Adviento y sobre todo la Navidad recuerdan que Dios ha tomado la iniciativa de venir al encuentro del ser humano. Haciéndose niño, Jesús ha asumido nuestra naturaleza y ha establecido para siempre su alianza con toda la humanidad.
El sentido de la esperanza cristiana, que propone el Adviento es el de la espera confiada, de la disponibilidad y de la apertura alegre al encuentro con el Señor. El ha venido a Belén para quedarse con nosotros para siempre».
Juan Pablo II, Audiencia general, 17 de diciembre 2003.
Ndr: Cabe recordar a propósito de lo dicho por Juan Pablo II, lo que se lee también en la Liturgia de Adviento: "una cosa no podéis ignorar, queridos: que ante el Señor un día es como mil años y, mil años, como un día. No se retrasa el Señor en el cumplimiento de la promesa, como algunos lo suponen, sino que usa de paciencia con vosotros, no queriendo que algunos perezcan, sino que todos lleguen a la conversión. [2 Pedro, 3, 8-9]
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