| Kant somete
a la razón a un juicio donde ella misma es juez y defensor.
Según el empirismo de Hume, las Matemáticas y especialmente
la Física, no son Universales y Necesarias, y por tanto verdaderas
Ciencias, por cuanto que sus deducciones no son necesarias
sino que se reducen a un saber de necesidad y probabilidad.
Las Matemáticas sí son Universales y Necesarias pero a costa
de ser tautológicas, es decir que su predicado está contenido
en el sujeto sin aportar nada nuevo a la relación entre ambas.
Kant se propuso demostrar el carácter de Ciencia de estas
disciplinas que él admiraba profundamente como integrantes
del saber científico de su época. Para ello avanzó en los
conceptos tradicionales de juicios analíticos y juicios sintéticos
creando un nuevo tipo de juicio que llamó juicio sintético
a priori.
"Los juicios analíticos no dicen nada en el predicado que
ya no haya sido pensado realmente en la noción del sujeto,
aunque no tan claramente y con la misma conciencia. Cuando
digo que todos los cuerpos son extensos, no he agregado nada
absolutamente a mi noción de cuerpo... no tengo más que obtener
el predicado siguiendo el principio de contradicción y así
adquiero al mismo tiempo la conciencia de la necesidad del
juicio".
Los juicios sintéticos están basados en la experiencia, como
decir que algunos cuerpos son pesados, conteniendo algo que
no está implícito en el conocimiento de cuerpo, pero no son
universales y necesarios.
Kant formula los juicios sintéticos a priori de los que razona
que son universales y necesarios pero sin estar contenidos
en la experiencia, es decir, que son a priori.
Entonces pasa a demostrar que tanto las Matemáticas como la
Física están constituidas por juicios sintéticos a priori,
que razona mediante el ejemplo de 7+5=12. Según Kant, en el
concepto de siete y en el de cinco no está contenido el de
12, por lo que éste debe proceder de alguna otra parte, no
directamente de la primera noción. Además, dice, ese mismo
concepto 12 puede ser obtenido mediante la combinación, incluso
con la misma operación, de otras muchas variaciones de números
en los que tampoco está nunca contenido el concepto final.
Un razonamiento similar le sirve para demostrar que también
la Física está constituida por juicios sintéticos a priori,
y por lo tanto ambas disciplinas pueden y deben ser consideradas
Ciencias. Sin embargo aún le falta demostrar cómo estos juicios
son elaborados por la mente humana, y para ello desarrolla
una nueva teoría del conocimiento que se denomina Idealismo
Transcendental.
EL IDEALISMO TRANSCENDENTAL
Partiendo de que las matemáticas no son fruto de la experiencia
sino de la razón, y que sin embargo son con frecuencia aplicadas
a la experiencia, deduce que alguna relación debe haber entre
ambas.
Según Kant, el juicio sintético a priori se construye
gracias a la unión entre dos principios: uno material
formado por las impresiones recibidas por nuestros sentidos
y nuestra experiencia, y otro formal, a priori, innato
a nuestra naturaleza e independiente del otro. Estas formas
a priori que Kant enumera como Espacio y Tiempo reciben la
denominación de Intuiciones.
Otra facultad cognoscitiva es el entendimiento, que reestructura
las impresiones sensibles a partir de las formas a priori
que tiene y que Kant denomina Categorías al agruparlas
en doce diferenciadas. Para explicar la forma en que el entendimiento
aplica una u otra categoría al dato sensible, Kant desarrolló
una de las partes más complicadas de la Crítica de la Razón
Pura, la denominada "Teoría del esquematismo de los conceptos
del entendimiento puro".
Todo este planteamiento integra la concepción kantiana de
conocimiento, que en la relación de conocimiento el mayor
peso lo lleva el sujeto cognoscente ya que son sus formas
a priori las que determinan la forma exacta en que la cosa
va a ser conocida. Esta es a grandes rasgos la formulación
del concepto de Idealismo Transcendental de Kant.
La novedad de esta teoría se debe a que anteriormente era
la cosa conocida la que retenía el peso de la relación mientras
que el sujeto se limitaba a recibir los estímulos emitidos
por la cosa.
Las formas a priori aplicadas por el entendimiento hacen que
nuestro conocimiento desvirtúe y modifique las impresiones
sensibles en lugar de reproducir fielmente la realidad. Debido
a ello somos incapaces de conocer la realidad de las cosas
exteriores que Kant denomina Cosas en Sí o Númenos
en oposición a los Fenómenos o formas en que las cosas se
nos presentan a través de nuestras formas a priori.
Por tanto, concluye, el verdadero conocimiento solo es posible
a través de la Matemáticas y la Física. De esta forma queda
delimitado el verdadero Problema Crítico, que se centra
en la Metafísica, es decir, hasta qué punto puede la razón
elaborar juicios sintéticos a priori sobre el universo, el
alma y Dios.
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