| Por R. Gómez
Pérez
H. Marcuse (1898-1979), autor
de Eros y civilización, El hombre unidimensional
y otras obras que alcanzaron popularidad en los años sesenta,
defendió una mezcla de Freud y Marx. Inspirándose sobre todo
en el joven Marx propone una nueva revolución que, después
de socializar los medios de producción, avanzase hacia la
completa liberación (sexual) del hombre. " En términos freudianos,
significaría reemplazar el principio de rendimiento por un
principio de la realidad diferente, que permitiera una liberación
auténtica de la existencia." Los tópicos freudianos son así
"socializados", hacia una utopía en la que desaparece la represión
y nace la mayor creatividad. Una liberación estética y sexual,
ligada a una " transformación del cuerpo". "Este debe convertirse
en instrumento de placer, en lugar de ser un instrumento de
trabajo alienado." La importancia filosófica de Marcuse, autor
de segunda fila, se vio artificialmente exaltada por proporcionar
slogans casi publicitarios. A la hora de hacer un balance,
Marcuse repite fórmulas circulares, que dicen muy poco: "no
hay liberación individual sin liberación social, pero, a la
vez, la liberación social implica la liberación individual".
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