El corazón de PABLO
San Juan Crisóstomo,
obispo
[n. en
Antioquía (Siria), en el año 347]
Homilías sobre la segunda carta a los
Corintios
(13,1-2: PG 61, 491-492)
«Sentimos
el corazón ensanchado»
Sentimos el corazón ensanchado. Del
mismo modo que al calor dilata los
cuerpos, así también la caridad tiene un
poder dilatador, pues se trata de una
virtud cálida y ardiente. Esta caridad
es la que abría la boca de Pablo y
ensanchaba su corazón. "No os amo sólo
de palabra –viene a decir-, sino que mi
corazón está de acuerdo con mi boca; por
eso, os hablo confiadamente, con el
corazón en la mano." Nada encontraríamos
más dilatado que el corazón de Pablo, el
cual, como un enamorado, estrechaba a
todos los creyentes con el fuerte abrazo
de su amor, sin que por ello se
dividiera o debilitara su amor, sino que
se mantenía íntegro en cada uno de
ellos. Y ello no debe admirarnos, ya que
este sentimiento de amor no sólo
abarcaba a los creyentes, sino que en su
corazón tenían también cabida los
infieles de todo el mundo.
Por esto, no dice simplemente: "Os amo",
sino que emplea esta expresión más
enfática: "Nos hemos desahogado con
vosotros, sentimos el corazón
ensanchado; os llevamos a todos dentro
de nosotros, y no de cualquier manera,
sino con gran amplitud". Porque aquel
que es amado se mueve con gran libertad
dentro del corazón del que lo ama; por
esto, dice también: Dentro de nosotros
no estáis encogidos, sois vosotros los
que estáis encogidos por dentro. Date
cuenta, pues, de cómo atempera su
reprensión con una gran indulgencia, lo
cual es muy propio del que ama. No les
dice: "No me amáis", sino: "No me amáis
como yo", porque no quiere censurarles
con mayor aspereza.
Y, si vamos recorriendo todas sus
cartas, descubrimos a cada paso una
prueba de este amor casi increíble que
tiene para con los fieles. Escribiendo a
los romanos, dice: Tengo muchas ganas de
veros; y también: Muchas veces he tenido
en proyecto haceros una visita; como
también: Pido a Dios que alguna vez por
fin consiga ir a visitaros. A los
gálatas les dice: "Hijos míos, otra vez
me causáis dolores de parto; y a los
efesios: Por esta razón, doblo las
rodillas por vosotros; a los
tesalonicenses: ¿Quién sino vosotros
será nuestra esperanza, nuestra alegría
y nuestra honrosa corona? Añadiendo,
además, que los lleva consigo en su
corazón y en sus cadenas.
Asimismo escribe a los colosenses:
Quiero que tengáis noticia del empeñado
combate que sostengo por vosotros y por
todos los que no me conocen
personalmente; busco que tengáis ánimos;
y a los tesalonicenses: Como una madre
cuida de sus hijos, os teníamos tanto
cariño que deseábamos entregaros no sólo
el Evangelio de Dios, sino hasta
nuestras propias personas. Dentro de
nosotros no estáis encogidos, dice. Y no
les dice solamente que los ama, sino
también que es amado por ellos, con la
intención de levantar sus ánimos. Y da
la prueba de ello, diciendo: Tito nos
habló de vuestra añoranza, de vuestro
llanto, de vuestra adhesión a mí.
RELACIONADOS:
AÑO JUBILAR PAULINO