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APUNTES SOBRE SAN PABLO II (Antonio Orozco) |
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Apuntes sobre san Pablo, perseguidor y apóstol II, Antonio Orozco
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«SAULO, SAULO,
¿POR QUÉ ME
PERSIGUES?»
APUNTES II
(Ver
APUNTES I)
CONVERSIÓN DE SAULO
La conversión de Saulo al
cristianismo era prácticamente
imposible sin una verdadera «metanoia»,
en el más puro sentido bíblico:
un cambio profundo de
mentalidad, un viraje del
espíritu. No en cuanto a la
búsqueda de la
Gloria de Dios, sino en cuanto a
la interpretación de las
Escrituras acerca del Mesías y
de la justificación, que no
venía por la Torá, sino por la fe;
y ahora por la fe en Jesús de Nazaret. Se trata pues,
básicamente, de conversión desde
la ignorancia al conocimiento de
la Verdad, al tiempo que hubo de
superar viejos prejuicios e
intolerancias.
«Estando en este trance, en el
camino a Damasco, probablemente
a mediados de los años treinta,
fue «alcanzado por Cristo Jesús»
(Flp 3,12), que le transformó de
perseguidor en apóstol. Pablo no
tiene reparos en confesar que
obtuvo misericordia porque había
obrado «por ignorancia en su
infidelidad» (ITm 1,13). Este
hecho lo diferencia de todos los
demás apóstoles, en los que la
llamada se presenta como en
suave continuidad con el
judaísmo profesado
anteriormente. Pablo tuvo que
vencer todo un mundo de ideas y
de actitudes que habían forjado
profundamente su personalidad.»
(M.A. TÁBET, La figura de San
Pablo ante en año paulino
2008-2009, Venezuela 2008.)
LUZ QUE TRANSFORMA AL
PERSEGUIDOR EN APÓSTOL
Sucedió en el año 33/36 (Una
fecha muy cercana a la fecha de
la muerte y resurrección del
Señor).
En algunas de sus cartas, el
apóstol alude a su vocación
refiriéndola como una visión
(1Co 9,1), una iluminación
(2Co 4,6) o, más aún, una
revelación que Dios le había
hecho de su Hijo para que lo
anunciase entre los gentiles (Ga
1,15-16). A partir de entonces,
como él mismo señala, todo lo
que antes tenía valor para él se
convirtió por contraste en
«pérdida» y «basura» (Flp
3,7-10),
Poniendo todas sus energías al
servicio exclusivo de Jesucristo
y de su Evangelio, con el deseo
de «hacerse todo a todos para
salvar a toda costa a algunos»
(1Co 9,22). Los sucesos
acaecidos después de su
conversión Pablo los recuerda
concisamente en Ga 1,17-24,
instado por la urgencia de
afirmar que su mensaje no
provenía de ciencia humana, sino
de Dios, confirmado por los
apóstoles. (MA Tabet)
«Saulo, que todavía respiraba
amenazas y muerte contra los
discípulos del Señor, se
presentó al sumo sacerdote y le
pidió cartas para la sinagoga de
Damasco, para traer presos a
Jerusalén a cuantos hombres y
mujeres hallase adeptos a esta
doctrina. Hasta que «yendo de
camino, estando ya cerca de
Damasco…» [Hch 22, 3-10], de
repente lo cercó de resplandor
una luz del cielo. Y cayendo en
tierra oyó una voz que decía: "Saulo,
Saulo, ¿por qué me persigues?".
El relato de Pablo según Lucas
en Hechos de los Apóstoles
es como sigue:
Hch 21, 40.-- Pablo, de pie
sobre las escaleras, pidió con
la mano silencio al pueblo. Y
haciéndose un gran silencio, les
dirigió la palabra en lengua
hebrea.
Hch 22, 1.--"Hermanos y padres,
escuchad la defensa que ahora
hago ante vosotros."
2.--Al oír que les hablaba en
lengua hebrea guardaron más
profundo silencio. Y dijo:
3.--"Yo soy judío, nacido en
Tarso de Cilicia, pero educado
en esta ciudad, instruido a los
pies de Gamaliel en la exacta
observancia de la Ley de
nuestros padres; estaba lleno de
celo por Dios, como lo estáis
todos vosotros el día de hoy.
4.--Yo perseguí a muerte a este
Camino, encadenando y arrojando
a la cárcel a hombres y mujeres,
5.--como puede atestiguármelo el
Sumo Sacerdote y todo el Consejo
de ancianos. De ellos recibí
también cartas para los
hermanos de Damasco y me puse en
camino con intención de traer
también encadenados a Jerusalén
a todos los que allí había, para
que fueran castigados.
6.--"Pero yendo de camino,
estando ya cerca de Damasco,
hacia el mediodía, me envolvió
de repente una gran luz venida
del cielo;
7.--caí al suelo y oí una voz
que me decía: "Saúl, Saúl, ¿por
qué me persigues?"
8.--Yo respondí: "¿Quién eres,
Señor?" Y él a mí: "Yo soy Jesús
Nazoreo, a quien tú persigues."
9.--Los que estaban vieron la
luz, pero no oyeron la voz del
que me hablaba.
10.--Yo dije: "¿Qué he de hacer,
Señor?" Y el Señor me respondió:
"Levántate y vete a Damasco;
allí se te dirá todo lo que está
establecido que hagas."
11.--Como yo no veía, a causa
del resplandor de aquella luz,
conducido de la mano por mis
compañeros llegué a Damasco.
12.--"Un tal Ananías, hombre
piadoso según la Ley, bien
acreditado por todos los judíos
que habitaban allí,
13.--vino a verme, y
presentándose ante mí me dijo:
"Saúl, hermano, recobra la
vista." Y en aquel momento le
pude ver.
14.--El me dijo: "El Dios de
nuestros padres te ha destinado
para que conozcas su voluntad,
veas al Justo y escuches la voz
de sus labios,
15.--pues le has de ser testigo
ante todos los hombres de lo que
has visto y oído.
16.--Y ahora, ¿qué esperas?
Levántate, recibe el bautismo y
lava tus pecados invocando su
nombre."
17.--"Habiendo vuelto a
Jerusalén y estando en oración
en el Templo, caí en éxtasis;
18.--y le vi a él que me decía:
"Date prisa y marcha
inmediatamente de Jerusalén,
pues no recibirán tu testimonio
acerca de mí."
19.--Yo respondí: "Señor, ellos
saben que yo andaba por las
sinagogas encarcelando y
azotando a los que creían en ti;
20.--y cuando se derramó la
sangre de tu testigo Esteban, yo
también me hallaba presente, y
estaba de acuerdo con los que le
mataban y guardaba sus
vestidos."
21.--Y me dijo: "Marcha, porque
yo te enviaré lejos, a los
gentiles"."
Pablo ha visto a Jesús,
como insistirá en [1 Cor 9:1] ¿…
nonne Iesum Dominum nostrum
vidi …?.
Saulo creía que Jesús estaba
muerto, bien muerto y que su
lamentable fin sobre la cruz era
la señal de la reprobación de
Dios para su obra. Cuando he
aquí que de pronto se da cuenta
de la potencia triunfadora de
este Jesús que le prueba que lo
detiene y lo tira por tierra,
¡está vivo! Saulo encuentra a
Cristo glorioso, a Cristo
rodeado de luz sobrenatural. Es
un Voz nítida, es el Crucificado
que ha Resucitado, es el
Señor, Kyrios. Kyrie se
aplica en la Biblia griega a
Dios mismo.
Lo que Pablo entendió desde «la
visión».
Podemos intentar un elenco,
aunque no sea ni mucho menos
exhaustivo, de lo que entendió
Pablo en o a partir de «la
visión» de Jesucristo cerca de
Damasco. Cabe resumir en una
serie de grandes de
conocimientos:
1) Jesús es el Mesías
esperado. Jesús está vivo,
ha resucitado es el Cristo
(Ungido, Mesías) anunciado por
los Profetas. En Él se cumplen
las promesas. No responde pues a
la idea del Mesías que se habían
forjado los judíos de su tiempo.
2) La divinidad de Jesús.
Jesús es Señor
(=Dios) y Salvador
(“Jesús”, un nombre común, pero
significa “Salvador”). Preexiste
a la creación y es eterno Hijo
de Dios. Lo que salva no es la
Ley ni las obras, sino la gracia
de Dios que nos ha ganado Jesús.
Lo que nos justifica es el amor
de Cristo.
Estamos libres de los agobios de
la Ley, somos libres en el amor
de Dios. La Norma se encuentra
en el amor, la Norma es el Amor,
y el Amor es Cristo. Lo demás es
como «basura».
La virtud cimera será la
cáritas
(agape) (1Cor 13, 1 ss). Sin
ésta ninguna sirve de nada.
3) Jesús se identifica con
cada uno de los miembros de la
comunidad que él perseguía.
Sabemos que esa comunidad es la
Iglesia fundada por Cristo. “Lo
que hacéis con uno de estos
hermanos míos… conmigo lo
hacéis”, había dicho el Señor.
Esto ahora lo ve Pablo con una
claridad deslumbrante: "Saúl,
Saúl, ¿por qué me persigues?" .
(Hch 9, 5; 22,7; 1 Cor 12, 13;
Eph 5, 30). Todos sois uno en
Cristo (Gal 3, 28; Rom 12,
5). Este punto, al menos
implícito en la luz de Damasco,
explica el siguiente. «No hay
distinción entre judío y griego;
porque uno mismo es el Señor de
todos, generoso con todos los
que le invocan no hay distinción
entre judío y griego; porque uno
mismo es el Señor de todos,
generoso con todos los que le
invocan. Porque todo el que
invoque el nombre del Señor
se salvará. (Rm 10,9-15).
4) Su vocación de Apóstol de
los gentiles (los paganos).
“Dios quiere que todos los
hombres se salven y lleguen al
conocimiento pleno de la verdad”
(1Tim 2,4). Por eso no puede
dejar de evangelizar: «Ay de mí
si no anuncio el evangelio!» (1
Cor 9, 16). «Por lo cual yo,
Pablo, el prisionero de Cristo
por vosotros los gentiles... si
es que conocéis la misión
de la gracia que Dios me
concedió en orden a vosotros:
cómo me fue comunicado por
una revelación el conocimiento
del Misterio, tal como
brevemente acabo de exponeros.
Según esto, leyéndolo podéis
entender mi conocimiento del
Misterio de Cristo; Misterio
que en generaciones pasadas no
fue dado a conocer a los
hombres, como ha sido ahora
revelado a sus santos apóstoles
y profetas por el Espíritu: que
los gentiles sois coherederos,
miembros del mismo Cuerpo y
partícipes de la misma Promesa
en Cristo Jesús por medio del
Evangelio, del cual he llegado a
ser ministro, conforme al don de
la gracia de Dios a mí concedida
por la fuerza de su poder.»
(Efesios 3, 1)
5) La inmensa ternura y la
incomprensible misericordia de
Cristo que le perdona
incluso a él, su más furioso
enemigo. Que le ha elegido, no
en ese momento, sino desde el
seno de su madre (Gal 1, 15),
aun sabiendo que sería
perseguidor de sus seguidores.
6) Su vida es de Cristo y
para Cristo: mihi vivere
Christus est… Cristo le ha
«atrapado», Pablo ha sido
«apresado» por Cristo (Fil 3,
12). Pablo se convierte de
perseguidor en prisionero:
«Pablo, el prisionero de Cristo
por vosotros los gentiles...» (Ef
3, 1). Pero con unas cadenas que
son alas para volar hasta las
más altas cumbres de la nueva
vida en Cristo. Cristo se ha
convertido en «su vida». «Ya
no yo, sino Cristo»
(Gal 2, 19-29). Su vivir es
Cristo.
«Las cosas que para mí eran
ganancia, las he considerado
pérdida a causa de Cristo. Y aun
más: Considero como pérdida
todas las cosas, en comparación
con lo incomparable que es
conocer a Cristo Jesús mi
Señor. Por su causa lo he
perdido todo y lo tengo por
basura, a fin de ganar a Cristo
y ser hallado en él; sin
pretender una justicia mía,
derivada de la ley, sino la que
es por la fe en Cristo, la
justicia que proviene de Dios
por la fe (Flp 3, 7-9)
7) Su evangelio no es una
especulación humana, sino
revelación. «Quiero
que sepáis, hermanos, que mi
evangelio no es de origen
humano. Pues no lo recibí de
humanos..., sino por
revelación de Jesucristo.
Porque habéis oído mi conducta
antigua en el judaísmo... Pero
cuando el Dios, que me eligió
desde el vientre de mi madre...
quiso revelarme a su Hijo
para que lo anuncie entre los
gentiles, no consulté con
carne y sangre, ni subí a
Jerusalén a los que eran
apóstoles antes que yo, sino que
fui a Arabia, y regresé otra vez
a Damasco"» (cf. Gal 1, 11-17). Saulo
respondió a la llamada
bautizándose y dedicando su vida
a la difusión del evangelio de
Jesucristo (Hch 26,4-18).
Pablo no inventó a Jesús.
Su fe no nace de un mito.
A partir de ahora lo que ha de
mirar no es tanto la Ley sino a
Jesús Cristo Señor y Salvador y
por El a todas las gentes, judios, griegos, mujeres y
hombres de toda raza, lengua y
condición. La Torá no santifica,
quien santifica es el Espíritu
de Cristo mediante la fe, no
mediante las obras de la Ley,
sino mediante la fe que es don
de Dios. Todo es obra de Dios.
Nada impidió ya a Pablo
manifestar su fe por Jesucristo
y mostrar su deseo universal de
salvar a todo el mundo, como
asevera en un amplio texto ante
los que querían oponerse a su
apostolado:
«¿Ministros de Cristo? -¡Digo
una locura!- ¡Yo más que ellos!
Más en trabajos; más en
cárceles; muchísimo más en
azotes; en peligros de muerte,
muchas veces. Cinco veces recibí
de los judíos cuarenta azotes
menos uno. Tres veces fui
azotado con varas; una vez
apedreado; tres veces naufragué;
un día y una noche pasé en el
abismo. Viajes frecuentes;
peligros de ríos; peligros de
salteadores; peligros de los de
mi raza; peligros de los
gentiles; peligros en ciudad;
peligros en despoblado; peligros
por mar; peligros entre falsos
hermanos; trabajo y fatiga;
noches sin dormir, muchas veces;
hambre y sed; muchos días sin
comer; frío y desnudez. Y aparte
de otras cosas, mi
responsabilidad diaria: la
preocupación por todas las
Iglesias.¿Quién desfallece sin
que desfallezca yo? ¿Quién sufre
escándalo sin que yo me abrase?
Si hay que gloriarse, en mi
flaqueza me gloriaré. El Dios y
Padre del Señor Jesús, ¡bendito
sea por todos los siglos!, sabe
que no miento» (2Co 11,23-31).
¿De donde le salía esa fuerza?
Evidentemente de su fe y amor a
Cristo; de la contemplación del
amor de Cristo pendiente en la
Cruz: «el amor de Cristo nos
apremia al pensar que, si uno
murió por todos, todos por tanto
murieron. Y murió por todos,
para que ya no vivan para sí los
que viven, sino para aquel que
murió y resucitó por ellos» (2Co
5,14-15).
Ef 2, 11.--Así que, recordad
cómo en otro tiempo vosotros,
los gentiles según la carne,
llamados = incircuncisos = por
la que se llama = circuncisión =
- por una operación practicada
en la carne -,
12.--estabais a la sazón lejos
de Cristo, excluidos de la
ciudadanía de Israel y extraños
a las alianzas de la Promesa,
sin esperanza y sin Dios en el
mundo.
13.--Mas ahora, en Cristo Jesús,
vosotros, los que en otro tiempo
estabais lejos, habéis llegado a
estar cerca por la sangre de
Cristo.
14.--Porque él es nuestra paz:
el que de los dos pueblos hizo
uno, derribando el muro que los
separaba, la enemistad,
15.--anulando en su carne la Ley
de los mandamientos con sus
preceptos, para crear en sí
mismo, de los dos, un solo
Hombre Nuevo, haciendo la paz,
16.--y reconciliar con Dios a
ambos en un solo Cuerpo, por
medio de la cruz, dando en sí
mismo muerte a la Enemistad.
17.--Vino a anunciar la paz: =
paz a vosotros que estabais
lejos, y paz a los que estaban
cerca. =
18.--Pues por él, unos y otros
tenemos libre acceso al Padre en
un mismo Espíritu.
19.--Así pues, ya no sois
extraños ni forasteros, sino
conciudadanos de los santos y
familiares de Dios,
20.--edificados sobre el
cimiento de los apóstoles y
profetas, siendo la piedra
angular Cristo mismo,
21.--en quien toda edificación
bien trabada se eleva hasta
formar un templo santo en el
Señor,
22.--en quien también vosotros
estáis siendo juntamente
edificados, hasta ser morada de
Dios en el Espíritu.
Por Cristo, Pablo se atreve a
afrontar cualquier sufrimiento:
24.--Cinco veces recibí de los
judíos cuarenta azotes menos
uno.
25.--Tres veces fui azotado con
varas; una vez apedreado; tres
veces naufragué; un día y una
noche pasé en el abismo.
26.--Viajes frecuentes; peligros
de ríos; peligros de
salteadores; peligros de los de
mi raza; peligros de los
gentiles; peligros en ciudad;
peligros en despoblado; peligros
por mar; peligros entre falsos
hermanos;
27.--trabajo y fatiga; noches
sin dormir, muchas veces; hambre
y sed; muchos días sin comer;
frío y desnudez.
28.--Y aparte de otras cosas, mi
responsabilidad diaria: la
preocupación por todas las
Iglesias.
29.--¿Quién desfallece sin que
desfallezca yo? ¿Quién sufre
escándalo sin que yo me abrase?
30.--Si hay que gloriarse, en mi
flaqueza me gloriaré.
31.--El Dios y Padre del Señor
Jesús, ¡bendito sea por todos
los siglos!, sabe que no miento.
32.--En Damasco, el etnarca del
rey Aretas tenía puesta guardia
en la ciudad de los damascenos
con el fin de prenderme.
33.--Por una ventana y en una
espuerta fui descolgado muro
abajo. Así escapé de sus manos.
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Enviado por Arvo.net - 29/01/2009 |
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