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ENTREVISTA
realizada por Zenit.org
Usted es seguramente
la mujer que ocupa el
cargo más importante del
Opus Dei, pero se la
conoce poco fuera de la
organización. ¿Es una
estrategia como la de
san Josemaría de
ocultarse y desaparecer
para no crear
personalismos?
El gobierno en el Opus
Dei, en todos sus grados
y, por tanto, también en
la Asesoría Central de
la que formo parte, se
basa en la colegialidad.
Cada uno de sus
componentes tiene a su
cargo unas tareas
específicas -que no
calificaría como más o
menos importantes- que
se desempeñan de modo
coordinado, a través de
un estudio serio y
responsable de las
cuestiones en las que,
según la importancia,
intervienen varias
personas, nunca menos de
tres.
Este modo de proceder
-estoy convencida que
fue una especial gracia
de Dios que recibió san
Josemaría en los inicios
del Opus Dei-, evita
tanto la tiranía de un
gobierno personalista
como esconderse
cómodamente en el
anonimato.
Quizá conviene recordar
que cuando en el Opus
Dei se habla de cargos o
de gobierno, se está
haciendo referencia a
una tarea que tiene una
finalidad eminentemente
espiritual: dar
formación cristiana. El
Opus Dei, decía su
fundador, es «una gran
catequesis».
De lo que se trata es de
hacer posible que los
fieles de la Prelatura,
los cooperadores y
millares de personas más
que se acercan al Opus
Dei, tengan acceso a los
medios para vivir
coherentemente su fe en
medio del mundo,
facilitar su encuentro
con Cristo en las
actividades
profesionales,
familiares y sociales.
Esto exige, como se
puede imaginar, un
mínimo de coordinación y
organización. Es allí
donde entra en juego la
tarea de gobierno de la
que he hablado.
¿Cómo funciona el
gobierno de la Obra?
¿Cuál es el papel de los
directores centrales?
Mi tarea, junto con la
de otras directoras
centrales, consiste en
informar al prelado de
las cuestiones relativas
a la labor apostólica
del Opus Dei entre
mujeres en todo el
mundo, presentar el
estudio de nuevas
iniciativas, así como la
resolución de múltiples
asuntos que llegan desde
los distintos países en
los que trabaja la
prelatura, y de otros
lugares donde hay
algunos pocos fieles del
Opus Dei.
Antes he hablado de la
colegialidad en el
gobierno. Quisiera
añadir otra faceta muy
relacionada con esto: la
descentralización y el
respeto a la libertad y
autonomía del Opus Dei a
nivel regional y local.
Dentro de un mismo
espíritu, común a todos
los fieles de la
prelatura y válido ahora
y siempre, es preciso
tener en cuenta la
diversidad de
mentalidades, el grado
de desarrollo de una
sociedad, o de la labor
apostólica de la
prelatura.
¿Se siente como una
manager de una
multinacional, la madre
de una familia numerosa,
la colaboradora de un
obispo o una compañera o
hermana de las 45.000
mujeres que pertenecen a
la prelatura?
No me lo he planteado
nunca, la verdad. Como
una manager no, desde
luego. «El Opus Dei es
una partecica de la
Iglesia», solía decir
san Josemaría. Y, en la
Iglesia es fundamental
la caridad, la
preocupación de unos por
otros, por amor de Dios.
En la Prelatura nos
queremos mucho:
compartimos alegrías y
penas, procuramos estar
cerca de las personas
que por enfermedad,
cansancio, etc. puedan
requerir más ayuda.
Esta obligación -que
llamaría gozosa-
corresponde lógicamente
en primerísimo lugar al
prelado, y con él, a los
directores y directoras,
estén donde estén.
Se cumplen 30 años de
la muerte del fundador
del Opus Dei. Usted ha
dicho en alguna ocasión
que le impactó la
«solicitud materna» de
este santo. ¿A qué se
refiere?
San Josemaría era para
sus hijas e hijos, y
para todas las personas
que se le acercaban,
padre y madre. Como a
las madres, le bastaba
ver a alguien para darse
cuenta de que tenía mala
cara, que no se
encontraba bien, que
había adelgazado o que
podía tener una
preocupación; compartía
alegrías y penas; sabía
preguntar por algo que
podía hacer ilusión al
interesado, conocía los
gustos de cada uno.
Pero el suyo no era un
querer sentimental: como
una buena madre también
sabía ser fuerte y
corregir cuando hacía
falta. Lo hacía con toda
claridad y, a la vez,
con infinito cariño.
Puedo afirmar -y no sólo
por experiencia propia-
que después de este tipo
de conversaciones uno se
quedaba muy agradecido.
Además, no era
infrecuente que horas
después o al día
siguiente, tuviera un
detalle de cariño que
dejaba claro que «allí
no había pasado nada».
Más información:
VIDA DEL
BEATO JOSEMARÍA:
http://spanish.opusdei.org/articulo.php?s=2
WEB DE LA PRELATURA DEL
OPUS DEI
http://www.opusdei.org
ESCRITOS:
http://spanish.opusdei.org/articulo.php?a=10
BIBLIOGRAFÍA
http://spanish.opusdei.org/articulo.php?a=266
DEVOCIÓN
http://spanish.opusdei.org/articulo.php?a=11
ARTÍCULOS DIVERSOS
San Josemaría Escrivá
(en Arvo Net)
BOLETÍN DE LA PRELATURA
DEL OPUS DEI
es.romana.org
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