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¿TODO ES SEGÚN EL COLOR DEL CRISTAL CON QUE SE MIRA?
Antonio Orozco
Arvo.net 01.09.2009
Así parece entenderlo don Ramón de Campoamor (1817-1901). Aunque vaya usted a saber. Los poetas no siempre hablan en nombre propio ni dicen lo que piensan en su vida cotidiana. Pero así lo sentencia en sus célebres versos:
Busqué la ciencia, y me enseño el vacío.
Logré el amor, y conquisté el hastío.
¡Quién de su pecho desterrar pudiera,
la duda, nuestra eterna compañera!.
¿Qué es preciso tener en la existencia?
Fuerza en el alma y paz en la conciencia.
No tengáis duda alguna:
felicidad suprema no hay ninguna.
Aunque tú por modestia no lo creas,
las flores en tu sien parecen feas.
Te pintaré en un cantar
la rueda de la existencia:
Pecar, hacer penitencia
y, luego, vuelta a empezar.
En este mundo traidor,
nada es verdad, ni mentira,
Todo es según el color
del cristal con que se mira.
Con su permiso, don Ramón, en Arvo.net nos negamos a permanecer en la duda metódica, en el vacío existencial, en el nihilismo escatológico. No nos resignarnos al cultivo de la ciencia de la confusión. Distinguimos, como nos enseñaron de pequeños nuestros padres entre la verdad y la mentira - ¡no mientas, hijo, di la verdad!-. Distinguimos entre el color y la sustancia de la cosas. Sabemos de los amores que perduran y de la felicidad eterna. Creemos que las ciencias adelantan que es una barbaridad estupenda. Las Humanidades gozan de buena salud, si bien se cultivan poco en las aulas. Volverán las golondrinas en tu balcón sus nidos a colgar, cantó don Gustavo Adolfo. Y Volverán del amor en tus oídos / las palabras ardientes a sonar; tu corazón, de su profundo sueño tal vez despertará.
Confiamos en que los numerosos artículos recogidos en Arvo.net sobre relativismo, escepticismo, agnosticismo y otras familias afines, despierten a algún dormido y principalmente, ayuden a los despiertos a proporcionar argumentos, ideas y sugerencias que faciliten un buen despertar a un amigo o colega, hijo, abuelo, etc., de cualquier nivel intelectual.
Entreténganse navegando por el ancho mar de Arvo.net. No perderán el tiempo. Deténganse en el tema y nivel que mejor les sienta. Y difundan las certezas que obtengan o refuercen. Vale la pena. Es preciso superar con la luz de la verdad y el poder de la caridad, la dictadura del relativismo.
Por nuestra parte, retenemos de Campoamor la copla de la existencia. Si pecamos, haremos penitencia y volveremos a empezar. No nos resultará difícil. Errar es humano. Ahora bien, perseverar en el error es diabólico. La rectificación nos la impone a menudo no nuestro capricho, no nuestro deseo ni el color del cristal con que miramos, sino la realidad que está ahí, objetiva, objetándonos que no estamos en la verdad, es decir, que hay verdad y error que inventemos nosotros. Nosotros solo somos descubridores de la verdad y del error. El hombre supera infinitamente al hombre, decía Pascal. Si es capaz de errar es porque nace abierto a la verdad de las cosas. Y si ve obligado a rectificar un juicio es porque la verdad tiene un valor en sí misma, más allá de mi mismo.
Una última consideración. Para conocer de dónde venimos, quiénes somos y a dónde nos dirigimos, no hace falta saber «multa» (muchas cosas), «sed multum», sino unas pocas en profundidad.
Sección RELATIVISMO Y VERDAD http://arvo.net/a/relativismo/gmx-niv847.htm
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