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La Vida Naciente (Jerome Lejeune)

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Respeto a la Vida Naciente, Procreación Artificial y Experimentación Fetal

Jérôme Lejeune
Prof. Genética Humana-París.

Antes, cuando la Sra. Rini habló también , yo le recordé que el descubrimiento de la amniocentesis había ocurrido en Nueva Zelanda, y fue hecha por mi gran amigo Liley. El objetivo era curar a los niños que tenían incompatibilidad Feto-maternal y que corrían el riesgo de morir “in utero”. El intentó amniocentesis para ver en qué estado se encontraba el feto y para poder realizar una transfusión “in utero” y para salvar así a los niños. De manera que recuerdo que para Willian Liley era muy doloroso ver que lo que inventó para proteger la vida de los fetos en peligro, luego se empleaba para amenazar la vida de niños que no estaban enfermos.

 Anteriormente intercambié unas palabras con los periodistas, y les hice observar una cosa sumamenteimportante para su profesión: es muy fácil para un periodista saber si un técnico es un médico que está al servicio de la vida, o si es un biólogo que está al servicio de una determinada exterminación. Aquellos que quieren proteger a los enfermos hablan de moral y los que piensan matarlos hablan de ética. Cuando hallamos comprendido esta particularidad del lenguaje sabremos inmediatamente con que tipo de gente estaremos tratando. Y finalmente les voy a hablar de moral sobrenatural también.

 Para los genetistas como lo soy yo, en nuestra búsqueda de la verdad encontramos una evidencia, cuando ésta, está en pleno florecimiento; y esa evidencia es muy sencilla: El espíritu anima a la materia. Si miramos lo que ocurre en el cerebro, en esa computadora extraordinaria, más poderosa que todas las computadoras de la NASA, que nos ha sido legada por la naturaleza y que empleamos sin ninguna dificultad, pero tampoco sin saber cómo funciona, entonces nos daremos cuenta, al observar con mucho cuidado (y eso es precisamente el trabajo de los científicos), que hay una estructura en nuestro cerebro que corresponde a la red de una computadora. Por ejemplo, cuando miramos las fibras que conectan las células nerviosas entre sí, podemos observar con un microscopio normal y corriente que si las pusiéramos una detrás de otra, se podría llegar de Caracas hasta Senegal.

 Pero, si miramos las pequeñísimas fibras que sólo se ven con microscopio electrónico, que llamamos los neuro-túbulos (son el cableado elemental del cerebro), si deshiciéramos esa madeja extraordinaria y colocasemos todos estos hilos uno detrás de otro, llegaríamos a la luna, y espero que podríamos también regresar. De manera que la complejidad de esta máquina cerebral que está a la disposición de todos, es realmente astronómica.

Ahora, lo que es aún más extraordinario es que cada vez que uno hace un movimiento, que uno extiende el brazo, o cada vez que a uno le pasa una idea por la cabeza, por esos tubos minúsculos están pasando iones y electrones; es decir que en el sentido más estricto del término, el pensamiento da órdenes a la materia; Estas no son especulaciones; es neuroanatomía experimental. O sea el espíritu anima a la. materia. Para el especialista en genética el fenómeno es el mismo, pero en otra escala, y sucede al, principio de la existencia. En cuanto el espermatozoide, que lleva 23 cromosomas trasmitidos por el padre, penetra. en la zona pelúcida, que es como un saquito de plástico que protege el óvulo en, cuanto estos 23 cromosomas del padre se encuentran con, los 23 cromosomas de la madre, toda la información necesaria y suficiente esta allí reunida, no para construir el hombre teórico, sino para determinar todas y cada una de las cualidades de ese ser que nueve meses después llamaremos Pedro, Pablo, Magdalena.

No se trata de un postulado moral o de una idea filosófica, sino de una verdad experimental Y si lo que estoy diciendo no fuera verdad, si el ser humano no estuviera definido desde la fecundación, entonces la fecundación extracorporal sería imposible, la transferencia de un óvulo fecundado sería imposible. Pero aún si no apruebo ese tipo de manipulación, el hecho que exista nos demuestra que el ser humano comienza en el momento de la fecundación. Y esta no es una opinión de moralista, no es la esperanza de un metafísico. Es una verdad experimental.

De hecho en el lenguaje cotidiano vemos que está inscrito este concepto de que el espíritu anima la materia. Lo vemos en español, en italiano, en francés y en inglés. Se emplea la misma palabra para definir una idea que nos viene a la mente, y para definir un ser que viene a la vida. Hablamos de "Concepción", se concibe una idea, se concibe un niño. Esto no es por pobreza del idioma, al contrario. se trata de una intuición maravillosa de la inteligencia humana, a saber que al principio de la existencia el alma y el cuerpo, el espíritu y la materia están tan unidos que el hombre siempre ha empleado la misma palabra para definir a ambos. El hombre y la idea son concebidos de la misma manera. Esto nos lleva a considerar la responsabilidad que tienen los biólogos hacia la civilización técnica moderna.

Nos vemos obligados a rechazar como totalmente fuera de moda aquella dualidad cartesiana según la cual había por un lado un espíritu y por el otro un cuerpo; sabemos con toda certeza que el hombre es cuerpo y alma íntimamente unidos y que si la materia está animada por información humana, entonces se trata obligatoriamente de un ser humano. Desde luego que no voy a jugar al teólogo porque soy muy ignorante, pero Santo Tomás de Aquino..tuvo una frase extraordinaria y lo voy a citar de memoria. Dijo, -creo yo- "cuando la materia ha pasado por su última disposición, entonces el espíritu tiene que estar ahí".Es una intuición desde luego sorprende, toda la biología molecular trata de entender el significado de esta frase que resume lo que es la genética humana; este es el primer deber de los geneticistas. El segundo debe ser reconocer el hecho de que nosotros los hombres estamos construídos según un programa genético determinado, común a toda la especie y, en particular a cada uno de nosotros; esto nos obliga a preguntarnos ¿Entonces, si estamos construídos de una forma bien determinada (y eso está muy claro), quizás exista también un modo de empleo específico de la naturaleza humana?. En otras palabras quizás exista una moral natural inscrita en la naturaleza, pero tal vez todavía no seamos lo suficientemente sabios para poder descifrar toda esta moral natural y quizá necesitemos -y perdónenme que lo diga así- de un empujoncito, una pequeña ayuda que vendría de la moral sobrenatural.

Permítanme explicarme. Para el geneticista que soy, me parece que una forma de actuación, un modo de empleo de la naturaleza humana es el Decálogo; los diez mandamientos dicen para qué sirve, y cómo se conduce un hombre. Pero no hay sólo el modo de empleo sino también el de mantenimiento, el librito de mantenimiento; cuando compramos un automóvil sabemos que hay que cambiarle el aceite cada cinco mil kilómetros, hay que ponerle gasolina por el agujero adecuado y así sucesivamente. Esto con todo el respeto, Eminencias, serían los mandamientos de la Iglesia. O sea, el manual de mantenimiento.

Si existe una moral natural, que nos es enseñada además por la moral sobrenatural, es indispensable que los científicos traten de descifrarla y no para que la ciencia se adapte a esta moral de inmediato, porque la moral no nos va a enseñar la ciencia, pero si nos permitirá emplearla en forma adecuada. Si me lo permiten voy a hacer una parafrase de la Escritura; diría que la ciencia es el árbol del bien y del mal. Se trata de un árbol muy grande donde hay frutos que son buenos y otros que son malos; y que se ha desarrollado tanto que últimamente rodea todo el planeta y nos impide ver la luz. Y nuestro deber como científicos es decir estos frutos son buenos y hay que recogerlos, pero estos son los frutos malos y pongan cuidado de no dárselos a los demás.

Naturalmente, es difícil definir en términos sencillos lo que es la naturaleza humana. Sin embargo, me veo obligado a hacerlo aquí con ustedes. Trataré de no aburrirlos demasiado y de ser demasiado incomprensible, pero los genetistas no comprendemos todo. De manera que voy a volver adonde comencé.

Estos 23 cromosomas del padre y los 23 cromosomas de la madre contienen una molécula que se llama ADN, en la cual está inscrita una especie de código. Esto nos enseña toda la genética molecular. Sabemos que al principio hay un mensaje. En ese mensaje. Se encuentra la vida. Ese mensaje es la vida y ese mensaje es un mensaje humano, esta vida es una vida humana.

No quisiera entrar en muchos detalles, pero déjenme darles un ejemplo. En la larga molécula de ADN que está cortada en 23 trocitos para dar 23 cromosomas, están registradas cada una de las cualidades de cada uno de nosotros. Si aquí en Caracas juntáramos todas esas moléculas que definen las cualidades de los cinco mil millones de hombres que nos van a reemplazar aquí en el Planeta, esta cantidad de materia se podría meter en la mitad de un dedal, es del tamaño de dos pastillas y media de aspirina. La miniaturización del lenguaje de la vida es desde luego absolutamente sorprendente para nuestro espíritu, pero es absolutamente seguro para la inteligencia. Y ahora les voy a dar un ejemplo para que entiendan mejor.

Uno va donde un comerciante honesto y compra un cassette, por ejemplo "La Pequeña Música de Noche" de Mozart. Uno se lleva su cassette a la casa y lo pone en el reproductor, y el reproductor nos devuelve el genio de Mozart. Ahora, lo extraño es que en la banda magnética no hay notas musicales, no hay músicos tampoco. entonces ¿qué es lo que ocurre ahí? Lo que ocurre es que se ha traducido mediante un código en una banda magnética los movimientos del aire que fueron producidos por los músicos que siguieron las instrucciones que Mozart dio por escrito hace tanto tiempo. El reproductor restituye estos movimientos después de haberlos analizado, haciendo que el aire se mueva de nuevo y nos devuelva la sinfonía. Es mas o menos así como se toca la música de la vida.

Fuente:

Alianza Latinoamericana para la Familia
Christine de Vollmer, Presidente
Apartado 1225, Carmelitas
Caracas, Venezuela

Enviado por arvo.net - 20/05/2009 ir arriba
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