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JUGÁRSELA POR LA JUSTICIA
La cultura del progreso universal, la que ha hecho posible la civilización occidental que hoy vivifica el mundo entero, el progreso de la ciencia y de la técnica que hoy mismo disfrutamos, sabe, al menos desde Sócrates, que la vida merece darse por algo superior. La vida humana tiene una dimensión trascendente, capta con naturalidad valores trascendentes a la vida misma. Lo más inmediato es la justicia. Por ello muchos grandes hombres y mujeres han dado su vida por algo que han estimado mayor que su vida material: la justicia, la verdad de la justicia, la dignidad de la persona quienquiera que sea. ¿Hay una injusticia mayor que quitar al vida a un ser humano inocente lleno de posibilidades? ¿No merece la pena dar la vida en defensa del valor de la vida, salvando así la vida de millones y millones de vidas humanas? ¿No merece la pena jugársela en una justa y pacifica desobediencia civil, garantía por lo demás de la justicia en un Estado de derecho? No se trata de una razón política ni religiosa. Se trata de ser justos con el derecho fundamental del ser humano: vivir. Te puedes jugar el cargo tal vez. Pero muchos lo han hecho a lo largo de la Historia. Tomás Moro, ¿recuerdan? "Un hombre para la eternidad"...
A.O.D.
ABORTO IRREVERSIBLE
Editorial ABC
EL TC ha perdido una nueva oportunidad para demostrar su independencia y capacidad de aplicar la Constitución atendiendo a su espíritu genuino y no solo a criterios formalistas. Al rechazar la suspensión cautelar de la ley del aborto con el argumento de que no está prevista para las leyes estatales, el TC desconoce la finalidad del recurso de inconstitucionalidad como garantía en un asunto de máxima relevancia moral y jurídica como es la defensa de la vida del nasciturus. Es evidente —y así lo reflejan los votos particulares— que los efectos de la puesta en marcha de esta ley serán irreversibles, aunque en su día el Tribunal llegue a declarar su inconstitucionalidad. Un asunto de naturaleza patrimonial puede ser objeto de reparación, pero nadie podrá devolver la vida a unos seres indefensos. Por lo demás, las dilaciones excesivas a la hora de dictar sus sentencias y el proceso de renovación de los magistrados, con resultados todavía inciertos hacen prever que pasará demasiado tiempo antes de que se dicte una decisión jurisdiccional.
El derecho a la vida proclamado por la Constitución e interpretado por la propia jurisprudencia del TC es el fundamento previo a cualquier otro derecho. Su protección jurídica debe tener en consideración esas características especiales que alteran en este caso específico la presunción de constitucionalidad que se aplica a otras leyes del Estado. El deterioro que sufre el Tribunal solo podrá superarse si los magistrados hacen honor a la alta responsabilidad que les atribuye el ordenamiento jurídico. En efecto, no se trata de un órgano administrativo obligado a aplicar la ley de forma mecánica, sino de un intérprete supremo que debería haber considerado los sólidos argumentos de un recurso que pretendía paralizar una ley injusta.

MADRID, 13 Jul. 10 ( ACI).-El Arzobispo de Burgos, Mons. Francisco Gil Hellín, advirtió que no existe el derecho a matar a un inocente y por tanto no existe la obligación de obedecer la nueva ley del aborto, sino más bien debe haber "una oposición frontal y sin distingos".
"Digámoslo con total claridad: esta ley no es ley, aunque se presente así por algunas instancias políticas y legislativas. Y no lo es, porque nadie tiene derecho a eliminar a un inocente. Por eso, no obliga. Más aún, reclama una oposición frontal y sin distingos", expresó el Prelado en una carta pastoral.
Mons.Gil Hellín llamó a impedir la tiranía porque la recta razón no admite el aborto como un derecho, ya que es matar "a una persona que no tiene ninguna culpa".
El Prelado señaló que el "derecho a existir de una persona ya concebida, aunque todavía no haya nacido, no es una creencia de esta o aquella religión. No se requiere ser creyente para afirmar que un inocente tiene derecho a ser defendido y respetado en su integridad".
El sentido común se rebela ante el intento de eliminar a una persona por una responsabilidad ajena o para "ganar dinero o votos", añadió.
El Arzobispo indicó también que "es una falacia afirmar que esta ley ha sido aprobada por la mayoría del Parlamento y que éste representa a la mayoría de los ciudadanos; o decir que si el Tribunal Constitucional lo dictamina conforme, sería una desobediencia oponerse, y merecería una sanción".
"La falacia consiste en atribuir a políticos, jueces o ciudadanos un derecho que no tienen. Y nadie tiene derecho a legislar que se puede matara un inocente", expresó Mons. Gil Hellín, quien llamó a los españoles a ayudar a "todas las madres que se encuentran en dificultades y facilitemos su maternidad con todos los medios de que disponemos", para así "parar esta lacra del aborto que, sólo en España, ha destruido ya más personas que las que hay en las ciudades de Zaragoza, Córdobay Burgos".

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