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De PROFESIONALES POR LA ÉTICA
JUL
20

Para la opinión pública española,Fernando Ferrín Calamita es «el juez que negó la adopción de una niña a dos lesbianas». Nada más lejos de la realidad. El ex juez de Familia de Murcia se limitó a aplicar la legislación protectora del menor y solicitar un informe a un experto sobre las consecuencias que dicha adopción podía acarrear en el desarrollo de la niña.
Desde ese momento, y sin llegar siquiera a dictar sentencia, el poderoso lobbyhomosexual español, con el acuerdo o la pasividad de todas las instituciones, decidió castigar a Ferrín de manera ejemplar. Así empezó su calvario: condena por «retardo malicioso» en el trámite de la adopción, presiones y chantajes, hitos de un proceso judicial con numerosos puntos oscuros, sin descartar la posible prevaricación de un magistrado.
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