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Con los ojos a cuadros
LA FELICIDAD DE LLEVAR UN MENSAJE NADANDO
CONTRACORRIENTE
Antonio Orozco
Arvo.net, 21.08.2011
Este podría ser un modo de sintetizar el mensaje que nos deja el testimonio global de la JMJ 2011: es una felicidad mayúscula poseer y llevar la mejor de las noticias nadando contracorriente.
El testimonio del Papa confirmando en la fe de la Iglesia a millón y medio o dos millones de jóvenes, más o menos, venidos de 190 países es impresionante. Los medios que han tenido la sinceridad de mostrar imágenes completas del evento insólito son de elocuencia indiscutible. La acogida del Papa Sucesor de Pedro, Cabeza visible de la Iglesia católica, por parte de la juventud, increíble para muchos, admirada por todos. Si no se ve no se cree. Lo sucedido en Madrid estos días con jóvenes de lenguas, etnias y culturas diversas ha demostrado que hay alternativas al dominio de la corriente. Aunque el número sea un valor relativo en asuntos del espíritu, la presente dimensión es altamente significativa. Ha descolocado a unos, y a otros ha devuelto la esperanza en las nuevas generaciones. Porque esto no es un fenómeno aislado que no deja huella. Esto va in crescendo desde la primera edición hace veinticinco años. No es una tormenta de verano. No se trata de un entusiasmo ventiañero. Es una manifestación de que Dios es Dios y el ser humano es su criatura predilecta, creada a su imagen. Se diría que los jóvenes perciben más que los mayores el horror vacui, el horror a esos vacíos que como agujeros negros han creado las ideologías de los pasados siglos hasta hoy. Aman el amor y la libertad, en su sentido prístino, el que viene de la Verdad y la Vida que es Jesucristo, el Logos hecho carne.
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