Del libro de Antonio Orozco,María Madre de Dios y Madre Nuestra.
Introducción a la Mariología, 10a ed., revisada y aumentada, junio 2008, Rialp,
Madrid, capítulo 4.
Extracto.
CAPITULO IV: LA ASUNCIÓN DE LA SANTÍSIMA VIRGEN EN CUERPO Y ALMA A LOS CIELOS
Concilio Ecuménico Vaticano II: «La Virgen Inmaculada, preservada inmune de toda mancha de pecado original, terminado el curso de su vida en la tierra, fue llevada en cuerpo y alma a la gloria del cielo» (2). El Catecismo de la Iglesia Católica se expresa con términos idénticos: «La Virgen Inmaculada, preservada inmune de toda mancha de pecado original, terminado el curso de su vida en la tierra, fue asunta en cuerpo y alma a la gloria celestial y enaltecida por Dios como Reina del universo, para ser conformada más plenamente a su Hijo, Señor de los Señores y vencedor del pecado y de la muerte. La Asunción de la Santísima Virgen constituye una participación singular en la Resurrección de su Hijo y una anticipación de la resurrección de los demás cristianos» (3)
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CAPÍTULOS ANTERIORES
- 01 MATERNIDAD DIVINA DE LA VIRGEN MARÍA
- 02 LA MATERNIDAD VIRGINAL DE MARÍA.
- 02 POR QUÉ HUBO DE SER VIRGEN, MARÍA
- 03 LA INMACULADA CONCEPCIÓN DE MARIA