“Encontrarás dragones”: Buscando la libertad
[7/10] Dos amigos y una guerra civil, un padre encadenado al pasado por el odio y otro que enseñó a su hijo a perdonar para ser libre. Es la España de 1936, y a ella regresa Robert en su investigación para escribir un libro sobre el fundador del Opus Dei. Pronto descubre que entre éste y su padre Manolo –con el que no se habla desde hace años– había una amistad desde la infancia, enturbiada después por bombas y odios, por traiciones y rencores… auténticos dragones que la vida les tenía deparados: Manolo se encerró en su orgullo y dolor, Josemaría eludió las diferencias y buscó a las personas. En ese marco bélico y con una mirada humanista, “Encontrarás dragones” nos ofrece toda la épica que conlleva una guerra y también un puñado de profundos e intensos sentimientos.

Sin prejuicios políticos, ideológicos ni religiosos. Así hay que ver esta película deRoland Joffé, en la línea de lo que nos ofreció en “Los gritos del silencio” (1984) y“La Misión” (1986). Un relato de héroes obligados a tomar postura en un conflicto pero con idénticos ideales patrióticos, y un drama íntimo con el que algunos han vivido hasta hoy… con heridas que es preciso cicatrizar. El perdón frente al odio y el espíritu de reconciliación para aplacar la venganza: ese es el camino que Joffé quiere mostrarnos a partir de esta semblanza de San Josemaría… construida al estilo americano con todo su efectismo, ya desde su envolvente banda sonora. La propuesta llega con equilibrio y honestidad, y se resaltan tanto los ideales y valentía del anarquista Oriol como la mansedumbre y lealtad de Escrivá de Balaguer, e incluso se da una segunda oportunidad a un traidor sin libertad interior… al que su hijo trata de rescatar de la oscuridad.

Al buscar resaltar la fuerza del perdón, el director no duda en destacar el ánimo del joven sacerdote y en contraponerlo a la actitud enconada de Manolo… porque en ese contraste encuentra la ficción su punto de apoyo, sin caer en lo panfletario. Hay vida y autenticidad en las palabras y motivaciones de los personajes, y eso el espectador lo percibe… para situarse a su lado y alejarse de las ideologías. Aunque no faltan las emociones –con la escena del judío o la agonía de Manolo como lo más entrañable–, la brillantez llega con su cuidadodiseño de producción y vestuario –hay cuatro profesionales con Oscar® al frente– para ambientar una época convulsa y compleja. Idealismos, celos y pasiones encendidas, ánimos de revancha y temores a la denuncia, atropellos personales en ambos bandos y asaltos de iglesias… todo se encuentra en esta cinta que se olvida de partidismos y que apuesta por el retrato humanista.
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