NÉMIROVSKY, Irène
Suite Francesa
Ed. Salamandra. Barcelona (2005),
475 páginas
Traducción de José Antonio Soriano
Marco
(t.o.: Suite Française)
Libro póstumo e
incompleto, publicado recientemente
en Francia y traducido a numerosos
idiomas, gracias a que las hijas de
la autora y su tutora consiguieron
salvar el manuscrito y la vida,
mientras sus padres morían en
Auschwitz. Al final, se incluyen
apuntes de la escritora sobre el
proyecto global de la novela y
cartas diversas sobre los intentos
de su marido y de los editores por
salvarla.
La vida de Irène Némirovsky
(1903–1942) refleja bien los
dramáticos hitos del siglo pasado:
su infancia fue bastante desgraciada
por el escaso interés de sus padres
por ella, a pesar de vivir en un
ambiente muy acomodado. La
revolución bolchevique les obliga a
huir y a instalarse en Paris. Allí
Irène estudia en la Sorbona, se
relaciona con destacados
intelectuales y publica con éxito
sus primeras obras, en francés.
Aunque de origen judío, tanto ella
como su marido y sus dos hijas
reciben el bautismo en la Iglesia
Católica, pero con el nazismo, se
consuma la tragedia.
El proyecto de Suite
francesa constaba de cinco
partes –sólo pudo escirbir dos–, en
las que trata sobre la ocupación
alemana de Francia durante la
Segunda Guerra Mundial. Un fresco de
personajes de todo tipo, en el que
se muestra con maestría la condición
humana en toda su complejidad y
variedad: gente que se acomoda como
puede para sobrevivir, otros que se
aprovechan de la situación, algunos
que permanecen fieles a sus
principios y que se preocupan por lo
demás y se juegan la vida… La
primera parte relata la invasión y
la huida de Paris; la segunda, los
meses de armisticio y del gobierno
títere de los nazis. Todo
magníficamente descrito, con gran
precisión, belleza y sobriedad, con
esa capacidad para el análisis
psicológico y de situaciones
heredada de los grandes maestros
rusos del siglo XIX.
Sorprende que, en las circunstancias
en que escribe –perseguidos ella y
su familia por su origen judío–, la
autora consiga tanta objetividad y
tanta precisión y no caiga nunca en
excesos melodramáticos. Hay
referencias frecuentes a Dios y a la
conducta de los católicos,
mayoritarios en Francia: junto a
casos de hipocresía, se dan también
comportamientos ejemplares y
heroicos. Como dejó escrito en sus
apuntes, para ella, lo que realmente
importaba era la realidad cotidiana,
Dios y el arte. Intenta ser también
objetiva con los alemanes, descubrir
lo humano en soldados envueltos casi
sin saberlo en la locura hitleriana,
capaces también de lo mejor y de lo
peor. Una gran novela, injustamente
truncada como la vida de su autora.
Hay que elogiar también la excelente
traducción de José Antonio Soriano
Marco.
Luis Ramoneda