Roma,
21/01/2008
El cardenal arzobispo de Milán, Diogini
Tettamanzi en una carta, publicada hoy,
bajo el título "El señor está cercano a
quien tiene el corazón herido", invita a
divorciados y separados a seguir en la
Iglesia y afirma que "la Iglesia sabe
que en ciertos casos no sólo es lícito,
sino inevitable tomar la decisión de una
separación". Les pide que participen en
la misa, aunque no pueden comulgar.
Tettamanzi
expresa su "pesar" a los separados y
divorciados que hayan encontrado
"hombres o mujeres de la comunidad
cristiana" que les hayan "herido de
cualquier forma", "juzgado sin
misericordia" o "condenado".
También reconoce que a los separados y
divorciados les parece que sus
"sufrimientos" son "descuidados e
ignorados" por la Iglesia. Tettamanzi
asegura que la Iglesia no les "juzga" ni
les "mira como extraños que han faltado
a un pacto, sino que se siente partícipe
de las necesidades que les tocan
íntimamente".
En la carta se lee: "La Iglesia sabe que
en ciertos casos no sólo es lícito, sino
inevitable tomar la decisión de una
separación: para defender la dignidad de
la persona, evitar traumas más profundos
y custodiar la grandeza del matrimonio,
que no puede transformarse en una hilera
insostenible de asperezas recíprocas".
Sin embargo, el cardenal no se aparta de
la doctrina de la Iglesia, ya que
confirma que los divorciados no pueden
acceder al sacramento de la comunión.
Pese a ello, les invita
"a participar con fe en la misa" y
declara: "También de vosotros la Iglesia
espera una presencia activa". (De las
noticias de agencia
EFE )