Entrevista a
Anibal
Cuevas
por Carlos Azarola
Noviembre 2007
Escritos Arvo
El
matrimonio es algo más sublime que un
simple contrato entre dos personas; está
por encima de un compendio de derechos y
deberes. El matrimonio es una alianza
por la que, entre otras cosas, un hombre
y una mujer se comprometen a darse el
uno al otro con olvido de sí mismo. Un
hombre y una mujer que encuentran la
felicidad propia procurando la felicidad
del otro.
Sobre este tema entrevistamos a Aníbal
Cuevas, autor del libro “Más allá del
sí, te quiero” (Editorial EIUNSA,
colección Yumelia, 2007) que también
escribe sobre matrimonio en su blog
personal www.seraudaces.es
Está muy
extendida la idea del matrimonio como un
contrato, en él se estipulan los
derechos y deberes de cada parte y las
condiciones para la ruptura. ¿Qué nos
puedes decir sobre esta idea?
Hace
algunos meses compré en Nueva York, un
libro sobre matrimonio. Aproveché la
primera hora libre que tuve en el hotel
para comenzar su lectura. No conocía el
significado de una palabra, vow,
que se repetía para referirse al
matrimonio. Pregunté al conserje
del hotel. Me explicó que significaba
promesa. Continué leyendo y apareció la
palabra promise en contraste con
vow. Bajé al hall del hotel y le
pregunté a un maletero cuál era la
diferencia.
Promise
, me dijo, puede servir para concertar
una cita a las ocho. Si no puedo acudir,
no pasa nada grave. Vow, afirmó,
es el compromiso que adquiero con mi
padre en su lecho de muerte. Haré todo
lo posible por cumplirlo. Y siguió: “Vow
es la promesa que Dios les hizo a Moisés
y a Abraham, una promesa que nunca se
rompe y que siempre se mantiene pase lo
que pase, algo de lo que podemos estar
seguros”.
En un
mundo material se hace necesario que el
matrimonio se manifieste en un contrato,
sin embargo es vow, una alianza, la
entrega a otro. “Mis” derechos y “mis”
deberes se sitúan en otra dimensión y
pasan a un segundo plano.
¿Cómo
se compagina el matrimonio en su
dimensión de alianza y en su
consideración como contrato?
La alianza
de un hombre y una mujer, por medio de
la cual se dan el uno al otro tienen
unas especiales consecuencias para la
sociedad. No se regula jurídicamente la
amistad; sin embargo, el matrimonio sí.
La razón no tiene que ver con lo
afectivo o sentimental. No se regulan
los sentimientos. Por medio del
matrimonio lo que el derecho pretende
proteger es la vida nueva que surge de
la relación de un hombre y una mujer. Se
trata de dotar a los hijos de un espacio
estable que les garantice seguridad
física, afectiva y psicológica. La
mujer, por su propia naturaleza, asume
las responsabilidades propias de la
maternidad como algo natural. En el
varón no es así naturalmente, el vinculo
matrimonial supone un despertador y un
compromiso para que el padre asuma y
ejerza su paternidad; ayuda al padre a
adquirir conciencia de su
responsabilidad en la educación y
cuidado de sus hijos.
¿Piensas
que es importante para la sociedad que
existan matrimonios estables? ¿Las
rupturas afectan a la sociedad o son
algo que sólo afecta a los esposos?
El
matrimonio supone un compromiso muy
fuerte, aunque es cierto que se
trivializa con demasiada frecuencia. Las
legislaciones divorcistas facilitan una
mentalidad contractualista del
matrimonio, generan la idea de que se
puede tomar una decisión que en
cualquier momento se puede revocar. El
matrimonio es un bien para la sociedad
y, por tanto, debiera ser protegido,
cuidado, blindado. Citaré algunos de los
motivos por los que pienso que el
matrimonio debe ser protegido:
-es muy
eficaz en la lucha contra la “violencia
doméstica”. Las estadísticas demuestran
año tras año que la violencia contra la
mujer es, de media, diez veces menor en
los matrimonios que en las situaciones
de hecho.
-“los
padres casados educan mejor”. Es una
afirmación que han hecho, entre otros,
el
Institute
for Public Policy Research.
-el
matrimonio es una escuela de resolución
de conflictos. Cuando se tiene asumido
el compromiso que se ha adquirido al
casarse es más fácil buscar soluciones
civilizadas a los problemas. Cada día
hay miles de hombres y mujeres que
resuelven sus diferencias de manera
respetuosa y pacifica por la sencilla
razón de que se quieren querer.
-
es el
origen de relaciones interpersonales
fuertes e indisolubles: paternidad,
maternidad, conyugalidad, filiación,
fraternidad..... Tener padres, hermanos,
tíos, primos, abuelos, etc...
proporciona una gran seguridad a las
personas. Supone saberse apoyados y
ayudados en caso de necesidad.
-
esas
relaciones generan una red social muy
fuerte y cohesionada. Las sociedades con
familias fuertemente estructuradas en
torno al matrimonio son más solidarias y
más libres.
-
es la base
de la sociedad del bienestar. Son las
familias quienes ofrecen apoyo y ayuda a
sus miembros parados, a los enfermos, a
los niños y ancianos.
En
resumen, es la familia la que garantiza
que seamos personas y no simplemente
individuos aislados. Charles Taylor,
filósofo canadiense, afirma que la
recuperación de la familia es necesaria
para no caer en el “individualismo
atomista”.
¿Piensas
que el matrimonio está en crisis? ¿puede
ser el problema que no se ha sabido
adaptar a los tiempos?
El número
de divorcios aumenta sin parar, también
lo hace el número de parejas que viven
sin estar casados. Pudiera parecer que
el matrimonio está en crisis, sin
embargo existen muchísimas más parejas
que viven casados y felices. No creo que
el matrimonio esté en crisis, todo lo
contrario, pienso que es la solución a
muchos de los problemas que se plantean
en la actualidad. Son los matrimonios
estables los que generan personas más
equilibradas y, por lo tanto, más
felices.
El
matrimonio como institución no está en
crisis. La unión estable y comprometida
de un hombre y una mujer es el ámbito
perfecto para crecer como personas, para
saberse queridos y aceptados y para que
nazcan nuevas vidas.
Es cierto
que el matrimonio debe adaptarse a los
nuevos tiempos. Debe saber combinar lo
que le es fundamental con aspectos que
no contradicen, y muchas veces
enriquecen, lo que significa. Es bueno
replantearse el papel de la mujer en la
sociedad y en el trabajo fuera de casa,
es bueno que los roles en el hogar no
sean estancos, es bueno fomentar las
relaciones de confianza entre padres e
hijos. El matrimonio y la familia no son
algo estático sino dinámico, como las
personas que los componen. La esencia
del matrimonio, su naturaleza, origen y
fines es lo que no puede cambiar. Si se
hiciera ya no hablaríamos de matrimonio,
sino de otra cosa. Soy firme partidario
de reivindicar la Denominación de Origen
(D.O.) para el matrimonio. El matrimonio
es la unión estable y comprometida de un
hombre y una mujer en orden a amarse y
ayudarse mutuamente, así como el ámbito
ideal para tener hijos. Extender esta
realidad a otro tipo de relaciones no
significa adaptarlo, sino deformarlo,
difuminarlo.
¿Cómo se
entiende que quienes durante años
atacaron la familia y el llamado
“matrimonio tradicional” como algo
anacrónico que esclavizaba a la mujer y
oprimía a los hijos, ahora lo defiendan
y lo extiendan a otras realidades?
Yo creo
que quienes así actúan no defienden el
matrimonio y la familia, sencillamente
han variado la táctica. Desde sus
orígenes el marxismo y otras ideologías
atacaron ambas instituciones de frente;
ahora, al comprobar que de esa manera no
las socavan, han variado su metodología:
“si no puedes con ellos, únete a ellos”;
ahora utilizan el caballo de Troya. Las
ideologías anti-familia, el marxismo y
el feminismo radical en su nueva versión
denominada “ideología de género”, han
entendido que la mejor manera de acabar
con el matrimonio es diluirlo en la
nada: si todo es matrimonio, nada es
matrimonio. Así, con una supuesta
“extensión de derechos”, consiguen
aparecer como muy sociales y defensores
de algo, y ocultan que van en contra. El
matrimonio y la familia siempre han
supuesto un freno a las principales
ideologías que prefieren a las personas
aisladas (capitalismo radical) o en
grupo (marxismo), para que en cualquier
caso piensen poco y cubran la necesidad
natural de seguridad que proporciona la
familia con la protección del Estado o
el consumo desenfrenado.
¿Crees que
las ideologías son el principal enemigo
de la familia?
Conviene
conocer esta realidad para saber
argumentar en sociedad y para entender
porqué se aprueban determinadas leyes,
etc. Sin embargo creo, con Chesterton,
que el principal enemigo del matrimonio
y la familia se encuentra en el interior
de la misma: son el aburrimiento, la
monotonía, el egoísmo, la falta de
ilusión. El problema y, a la vez la
solución, somos las personas, cada uno
de nosotros. ¿Porqué, a pesar de los
embates del ambiente, sigue habiendo
familias estables, unidas, felices?
Sencillamente porque viven pendientes
unos de otros, porque se saben queridos
y quieren, ponen los medios para superar
las dificultades. Los matrimonios con
éxito no son aquellos que no tienen
problemas, sino los que los solucionan.
Por
último, y para ser prácticos ¿que
aconsejarías a los lectores para que su
matrimonio sea feliz?
No existen
recetas, pero si hay detalles que se
pueden vivir cada día y que ayudan.
Casarse no es simplemente decir sí un
día. Amar es un verbo de acción, para
amar hay que amar. Se ama amando.
La lucha
personal por ser mejores: más ordenados,
generosos, leales, sencillos, alegres,
optimistas son una buena base para una
vida matrimonial feliz. Las virtudes hay
que vivirlas cada día en detalles
concretos, no son algo teórico.
La fuerza
del matrimonio es el amor y éste va muy
de la mano del sentimiento. Lo
fundamental en el amor no es sentir,
sino querer, pero hay que considerar que
los sentimientos son un estupendo motor.
Recomiendo a los esposos que a lo largo
del día enardezcan sus sentimientos
hacia su cónyuge. Que fomenten los
deseos de volver a casa, que se
mantengan en contacto durante el día por
medio de alguna llamada, SMS, escribir
alguna nota o carta, pasear juntos,
cuidar la propia imagen (higiene,
vestido, etc.) no por vanidad, sino
para agradar al otro, recordar los
buenos momentos del pasado y esperar con
optimismo el futuro pisando con firmeza
el presente.
Detalles
de convivencia: hacer aquello que le
gusta al otro, vivir la fidelidad en lo
pequeño, en lo cotidiano, recuperar el
sentido del señorío, la caballerosidad y
lo femenino. Son muchas las
posibilidades que se nos ofrecen, sólo
hace falta querer y buscar ayuda, una de
ellas puede ser leer un buen libro que
dé ideas y tomar notas para ponerlas por
obra.
No,
definitivamente el matrimonio no está en
crisis. Es más necesario y actual que
nunca y el éxito depende de cada uno de
los esposos.
Carlos Azarola
Arvo
Comunicación
www.casablan.org