Sábado - 26.Mayo.2012

Grandes Secciones
Actualidad
Autores
Biología humana
Avances científicos de relevancia ética
Fe y ciencias
Ciencia
Filosofía
Teología
Espiritualidad
Religión
Derecho
Familia - educación
Etica
Valores
El valor de la vida humana El valor de la vida humana
El valor del trabajo El valor del trabajo
El valor de la libertad El valor de la libertad
El valor de la familia El valor de la familia
La vejez El valor de la vejez
El valor de la muerte El valor de la muerte
El valor de la sexualidad El valor de la sexualidad
El valor de la moda El valor de la moda
El valor de la política El valor de la política
El valor de la verdad El valor de la verdad
Descanso, diversión, deporte Descanso, diversión, deporte
Valores de la mujer Valores de la mujer
El valor del sufrimiento El valor del sufrimiento
Matrimonio: amor, fidelidad Matrimonio: amor, fidelidad
Alegría y optimismo Alegría y optimismo
El valor de la literatura El valor de la literatura
Maternidad / paternidad Maternidad / paternidad
El valor del esfuerzo El valor del esfuerzo
 amistad, amor amistad, amor
Arte, belleza, elegancia Arte, belleza, elegancia
Sonreir, pensar y viceversa Sonreir, pensar y viceversa
El valor de ser católicos El valor de ser católicos
Economía Economía
Demografía Demografía
Cultura
Literatura
Libros
Cine
Vídeos culturales
Testimonios
Archivo
Blog de N. López Moratalla
Los secretos de tu cerebro
Blog de A. Orozco
Blog informal. Notas. Avisos de Arvo.net.

EL MATRIMONIO Y LA FAMILIA (S.S. Juan Pablo II)

ver las estadisticas del contenido recomendar  contenido a un amigo
Documento sin título

EL MATRIMONIO Y LA FAMILIA

Discurso de Juan Pablo II a un grupo de Obispos de los EE UU (24-lX-1983)

El matrimonio es también derecho para la formación de una familia.

(...) Los esposos colaboran con Dios en la continua obra de la creación. El amor conyugal está enraizado en el amor divino, y su significado es de ser un apoyo creativo y de vida. Es por medio de la unión espiritual y de la unión de sus cuerpos como la pareja cumple con su papel procreador dando la vida, el amor y el sentido de seguridad a los propios hijos.

Dar la vida y ayudar a los propios hijos a alcanzar la madurez por medio de la educación es una de las tareas más privilegiadas y de responsabilidad de una pareja desposada. Sabemos que las parejas casadas desean llegar a ser padres, pero que son impedidas en alcanzar sus esperanzas y sus deseos por las condiciones sociales, por las circunstancias personales y también por la imposibilidad de engendrar una nueva vida.

Pero la Iglesia anima a las parejas a ser generosas y confiadas a comprender que la paternidad y la maternidad son un privilegio y que todo niño es el testimonio del amor existente en una pareja de uno hacia la otra, por su generosidad y su apertura hacia Dios.

Ellos deben ser estimulados a ver al niño como un enriquecimiento del propio matrimonio y un don de Dios a ellos y a sus otros niños.

4. Las parejas deberán con tenacidad y con la oración tomar sus decisiones en lo que respecta al número de los nacimientos y las dimensiones de su familia. Al tomar estas decisiones ellos tienen necesidad de estar atentos al magisterio de la Iglesia en lo que se refiere a la íntima conexión entre las dimensiones de unidad y de procreación del acto del matrimonio {cfr. Humanse vitae, 12). Las parejas deben ser estimulados a evitar toda acción que amenace una vida ya concebida, que impida o frustre el poder procreador del acto del matrimonio.

5. Como Obispos, en unión con nuestros sacerdotes y de los demás que se ocupan del apostolado de la familia, estáis invitados a ayudar a las parejas a conocer y comprender las razones del magisterio de la Iglesia sobre la sexualidad humana. Este magisterio puede ser comprendido sólo a la luz del plan de Dios para el amor humano y el matrimonio en su relación con la creación y con la Redención. Mostremos al mismo tiempo a nuestro pueblo la elevada y gozosa afirmación del amor humano, diciendo que «Dios inscribe en la humanidad del hombre y de la mujer la vocación y consiguientemente la capacidad y la responsabilidad del amor y de la comunión. El amor es, por tanto, la vocación fundamental e innata de todo ser humano». (Familiaris consortio, 11) Por consiguiente para evitar cualquier vulgarización y desacralización de la sexualidad debemos enseñar que la sexualidad trasciende la esfera puramente biológica y mira al ser más profundo de la persona en cuanto tal. El amor sexual es verdaderamente humano sólo si es parte integral del amor por medio del cual un hombre y una mujer se confian uno a la otra hasta la muerte. Este darse recíprocamente tan pleno es posible sólo en el matrimonio.

Este es el magisterio —basado en la comprensión de la Iglesia de la dignidad de la persona humana y el hecho de que el sexo es un don de Dios— que debe ser comunicado tanto a las parejas casadas como a las prometidas y también a la Iglesia entera. Esta enseñanza debe estar en la base de toda la educación de la sexualidad y de la castidad. Debe ser comunicado a los padres, que tienen la importante responsabilidad de la educación de los propios hijos, y también a los pastores y a los educadores religiosos que colaboran con los padres en el cumplimiento de sus responsabilidades.

6. Una parte especial e importante de vuestro ministerio hacia las familias es el de la planificación natural de las familias. El número de parejas que utilizan con éxito los métodos naturales va en constante aumento. Pero es necesario un esfuerzo concertado ulterior. Como se declara en la Familiaris consortio: «La comunidad eclesial en el tiempo presente, debe preocuparse por suscitar convicciones y de ofrecer ayudas concretas a quienes desean vivir la paternidad y la maternidad de modo verdaderamente responsable... Esto significa un compromiso más amplio, decisivo y sistemático en hacer conocer, estimar y aplicar los métodos naturales de regulación de la fertilidad» (n. 35).

Aquellas parejas que eligen los métodos naturales perciben la fundamental diferencia, tanto antropológica como moral entre la contracepción y la planificación familiar natural. Pueden encontrar dificultades, o más bien a menudo se deciden a comenzar a usar los métodos naturales y tienen necesidad de instrucciones competentes, estímulo y consejo y apoyo pastoral. Debemos ser sensibles a sus esfuerzos y tener comprensión para las necesidades que tienen. Como Obispos tenemos el carisma y la responsabilidad de hacer a nuestro pueblo conocedor de la única influencia que la gracia del sacramento del matrimonio tiene sobre cada aspecto de la vida conyugal, incluida la sexualidad {Cfr. Familiaris consorcio, 33).

El magisterio de la Iglesia de Cristo no es sólo luz y fuerza para el pueblo de Dios sino que eleva sus corazones a la alegría y a la esperanza (...).

7. La familia está justamente descrita como una Iglesia doméstica como tal, ella transmite de una generación a otra la fe y la escala de los valores cristianos. Los padres están llamados a comprometerse en la educación de sus hijos, precisamente como jóvenes cristianos. La familia es también el centro de la catequesis sacramental. Cada vez más los padres están llamados a asumir un papel activo en preparar a sus hijos al Bautismo, Primera Confesión y Primera Comunión.

Parejas de matrimonios están activas también en la preparación de programas para la preparación al matrimonio. Todo esto se refiere al papel de la familia en compartir la vida y la misión de Cristo. Con todo nuestro corazón debemos animar la oración familiar y la vida sacramental de la familia, centrada en torno a la Eucaristía. Porque la vitalidad de la familia cristiana deriva de su unión con Cristo en la vida de gracia que está alimentada por medio de la liturgia y a través de la oración familiar.

8. (...) «la función social de las familias está llamada a manifestarse también en la forma de intervención politica, es decir: las familias deben ser las primeras en procurar que las leyes y las instituciones del Estado no sólo no ofendan, sino que sostengan y defiendan positivamente los derechos y deberes de la familia» (FC n. 44). (...)

10. No podemos aceptar sencillamente la búsqueda contemporánea de exagerada comodidad y bienestar, porque como cristianos, debemos prestar atención a la vigorosa exhortación de San Pablo «No conformaos a la mentalidad de este mundo» (Rom. 12, 2).

Debemos comprender que en nuestra lucha por superar las influencias de la sociedad moderna estamos identificados con Cristo Señor, que a través de sus sufrimientos y su muerte ha redimido al mundo. Por lo tanto podemos impartir todavía mejor a nuestro pueblo el mensaje del Concilio Vaticano ll: el seguir a Cristo, que es el principio de vida «en las alegrías y en los sacrificios de su vocación por medio de su fiel amor, sean testigos de aquel misterio de amor que el Señor con su muerte y resurrección reveló al mundo» (Gaudiam et spas, 52). Si, queridos hermanos, el matrimonio y la familia están estrechamente unidos al Misterio Pascual del Señor Jesús. Y el amor conyugal humano permanece para siempre como gran expresión sacramental del hecho de que «Cristo amó a la Iglesia y se entregó a si mismo por ella» (Ef. 5, 25). Con la fuerza del Espiritu Santo comuniquemos este don de la verdad de Dios al mundo.

La proclamación de esta verdad es nuestra contribución a las parejas desposadas; es la prueba de nuestro amor pastoral por la familia, y la fuente de inmensa vitalidad para la Iglesia de Dios en esta generación y para las generaciones que vendrán. Con determinación, confianza y esperanza proclamemos la Buena Nueva de Cristo para el amor conyugal y la vida familiar, y pueda María, la Madre de Jesús, estar con nosotros en esta tarea apostólica.

 

© ASOCIACIÓN ARVO 1980-2005
Contacto: webmaster@arvo.net
Director de Revistas: Javier Martínez Cortés
Editor-Coordinador:Antonio Orozco Delclós

 

24/07/2005 ir arriba
COMENTARIOS añadir comentario
Esta web no se hace responsable de los comentarios escritos por los usuarios. El usuario es responsable y titular de las opiniones vertidas. Si encuentra algún contenido erróneo u ofensivo, por favor, comuníquenoslo mediante el formulario de contacto para que podamos subsanarlo.
ir arriba

v01.99:0.34
GestionMax
TIENDA   Novedades   rss   contacto   buscador   tags   mapa web   
© ASOCIACIÓN ARVO | 1980-2009    
Editor / Coordinador: Antonio Orozco Delclós