Sábado - 26.Mayo.2012

Grandes Secciones
Actualidad
Autores
Art. A. Orozco Antonio Orozco
Andrés Ollero Tassara Andrés Ollero
A. R. Rubio Plo A. R. Rubio Plo
F. Acaso F. Acaso
Francisco de Borja Santamaría Francisco de Borja Santamaría
Javier Láinez Javier Láinez
José María Barrio Maestre José María Barrio Maestre
Juan José García Noblejas Juan José García Noblejas
Jesús Ortiz López Jesús Ortiz López
Juan Luis Lorda Juan Luis Lorda
J.R. García Morato J. R. García-Morato
Jutta Burggraf Jutta Burggraf
Luis Alonso Somarriba Luis Alonso Somarriba
Luis Olivera Luis Olivera
Lluís Pifarré Lluís Pifarré
Natalia L. Moratalla Natalia L. Moratalla
Ramiro Pellitero Ramiro Pellitero
RODRIGO GUERRA LÓPEZ Rodrigo Guerra López
Tomás Melendo Granados Tomás Melendo
Escritos Arvo Escritos Arvo
Biología humana
Avances científicos de relevancia ética
Fe y ciencias
Ciencia
Filosofía
Teología
Espiritualidad
Religión
Derecho
Familia - educación
Etica
Valores
Cultura
Literatura
Libros
Cine
Vídeos culturales
Testimonios
Archivo
Blog de N. López Moratalla
Los secretos de tu cerebro
Blog de A. Orozco
Blog informal. Notas. Avisos de Arvo.net.
Estás en: Autores > Luis Olivera

APUESTA SORPRENDENTE (Luis Olivera)

ver las estadisticas del contenido recomendar  contenido a un amigo

 

APUESTA SORPRENDENTE

 

 

 

¿Por qué no se han cumplido todavía las deprimentes predicciones de Malthus? ¿Las presiones sobre los recursos naturales se han vuelto menos severas?. La curiosa apuesta entre un ecologista y un economista.

¿POR QUE NO SE HAN AGOTADO AUN LAS COSAS?
Por
Luis Olivera
Arvo Net 28.06.2006

     Desde finales del siglo XIX, cuando Thomas Malthus publicó su "Ensayo sobre el principio de la población", los economistas han hecho la advertencia de que la siempre creciente población de la Tierra acabará por agotar la capacidad del planeta para sostenerla. Sin embargo, los excépticos empiezan a preguntar ahora por qué no se han cumplido todavía las deprimentes predicciones de Malthus y si las presiones sobre los recursos naturales se han vuelto menos severas.

     En 1980, un ecologista y un economista norteamericanos decidieron resolver sus diferencias en este tema de un modo novedoso y poco académico: apostaron 1.000 dólares. La apuesta se refería de modo específico al precio futuro de cinco metales, aunque estaba en juego mucho más que eso: querían dilucidar una visión de los límites definitivos del planeta y del destino de la humanidad. Era una apuesta entre la Casandra y el Doctor Pangloss de nuestros tiempos.

     Ellos encabezan dos escuelas de pensamiento (los malthusianos o augures de la catástrofe y los cornucopianos o augures de la bonanza), que discuten si el mundo ha mejorado o habrá que echarlo al cubo de los desperdicios. Ambos opositores lograron ponerse de acuerdo en 1980, sobre una forma de registrar y poner a prueba el futuro del planeta. Prometieron acatar los resultados que se obtuvieran al cabo de 10 años (en octubre de 1990) y pagar la apuesta con sus propio dinero.

     Los apostadores, que jamás se han reunido en todos los años en que se han lanzado diatribas contundentes, tienen 58 años de edad, son profesores y crecieron en los suburbios de Newark (New Jersey). El ecologista es Paul R. Ehrlich, que ha sido uno de los científicos más conocidos del mundo desde que publicó el libro "La bomba de la población" en 1968, que vendió tres millones de ejemplares. Da clases en la Universidad de Stanford. Sus muchos éxitos personales no han modificado su posición en el debate en torno al destino de la humanidad: él es el pesimista.

     El economista es Julian L. Simon, profesor de la Universidad de Maryland, que se describe a sí mismo como "un paria", lo que no es del todo cierto. Sus libros tienen el respaldo de economistas laureados con el galardón Nobel y sus opiniones han ayudado a forjar las políticas de Washington en el último decenio. Sin embargo, Simon nunca ha gozado de tanto éxito académico o atractivo popular como Ehrlich. De hecho, cuando en 1980 dio a conocer su visión feliz de la tecnología benefactora y del progreso humano, en la revista "Science", provocó una de las mayores avalanchas de cartas airadas en la historia de esa publicación.

     Simon cree que el mundo de hoy es tan sólo el mejor que ha sido posible crear hasta este momento. El mundo de mañana será aún mejor, porque habrá en él más personas, las cuales producirán más ideas brillantes. Argumenta que el incremento de la población no representa una crisis, sino una bonanza a largo plazo, que a la postre implicará un ambiente más limpio, una humanidad más sana y mayores reservas de alimentos y materias primas para todos. Además, este progreso será capaz de proseguir de modo indefinido porque -"por increíble que pueda parecer al principio", escribió en su artículo de 1980- los recursos del planeta no son finitos en realidad. El airado Ehrlich se asombró de que semejante artículo hubiera sido aprobado por sus colegas, para ser publicado en el órgano científico más importante de los Estados Unidos.

     Ehrlich decidió apoyar sus palabras con dinero y respondió a un abierto desafío que Simon había lanzado a todos los malthusianos. El economista propuso que alguno de éstos eligiera cualquier recurso natural -gramíneas, petróleo, metales, madera, carbón- y una fecha futura que estimara conveniente. Si ese elegido empezaba a escasear en realidad, a causa del aumento de la población mundial, su precio tendría que subir. La apuesta de Simon era afirmar que dicho precio sería más bajo en el día señalado como plazo de la apuesta.

     En octubre de 1980, el grupo formado por Ehrlich y dos colegas suyos de Berkeley apostó 1.000 dólares sobre cinco metales -cromo, estaño, cobre, tungsteno y níquel- en volúmenes que costaban 200 dólares cada uno en el mercado vigente. Se redactó un contrato por el cual Simon se obligaba a vender esos mismos volúmenes a Ehrlich y sus dos amigos, 10 años después, pero a los precios de 1980. Si en 1990 los precios combinados ascendían en verdad a más de 1.000 dólares, Simon tendría que pagar la diferencia en efectivo. Si los precios descendían en ese plazo, los ecologistas le pagarían a Simon. El contrato fue firmado y durante toda la década de los ochenta Ehrlich y Simon continuaron atacándose mutuamente. En ese tiempo, la población del mundo creció en más de 800 millones de personas, según registro oficial, a la vez que la reserva de metales encerrados bajo la corteza terrestre no aumentó en absoluto.

     La apuesta llegó a su fin sin ceremonias. Los cinco metales elegidos por el grupo de Ehrlich habían bajado de precio desde 1980, por las mismas causas que en los decenios anteriores, según los partidarios de la tesis de la cornucopia: el espíritu emprendedor y las continuas mejoras tecnológicas.

     Ehrlich ni siquiera se tomó la molestia de escribir una carta a Simon. Tan sólo le remitió una hoja de cálculos acerca de los precios de los metales... y un cheque por 576,07 dólares. Simon le respondió con una nota, en la que le daba las gracias y le decía que estaría dispuesto a elevar la apuesta a 20.000 dólares, sobre cualesquiera otros recursos y para cualquier año futuro. Aunque el derrotado dice que en esto no hay ninguna enseñanza para el futuro, tampoco ha querido aceptar la segunda apuesta de su rival vencedor.

     Simon no se sorprendió al enterarse de la reacción del ecologista. "Paul Ehrlich nunca ha sido capaz de aprender de la experiencia", comentó. Y en seguida proclamó la idea de los partidarios del cuerno de la abundancia sobre la crisis del efecto invernadero. Es decir, que aun en el caso poco probable de que los agoreros del desastre tengan razón en cuanto al calentamiento del planeta, la humanidad hallará la forma de evitar el cambio de clima o de adaptarse a él, con lo cual todos saldremos ganando.

Luis Olivera
Periodista

‾‾‾‾‾‾‾‾‾‾‾‾‾‾‾‾‾‾‾‾‾‾‾‾‾‾‾‾‾‾‾‾‾‾‾‾‾‾‾‾‾‾‾‾‾‾‾‾‾‾‾‾‾‾‾

RELACIONADOS:

 

Artículos de LUIS OLIVERA
DEMOGRAFÍA

 

Arvo Net, 28/06/2006


 

 

 

Enviado por Arvo - 28/06/2006 ir arriba
COMENTARIOS añadir comentario
Esta web no se hace responsable de los comentarios escritos por los usuarios. El usuario es responsable y titular de las opiniones vertidas. Si encuentra algún contenido erróneo u ofensivo, por favor, comuníquenoslo mediante el formulario de contacto para que podamos subsanarlo.
ir arriba

v01.99:0.34
GestionMax
TIENDA   Novedades   rss   contacto   buscador   tags   mapa web   
© ASOCIACIÓN ARVO | 1980-2009    
Editor / Coordinador: Antonio Orozco Delclós