Viernes - 25.Mayo.2012

Grandes Secciones
Actualidad
Autores
Biología humana
Avances científicos de relevancia ética
Fe y ciencias
Ciencia
Filosofía
Teología
Espiritualidad
Religión
Derecho
Familia - educación
Etica
Valores
Cultura
Historia Historia
Música Música
Anécdotas geniales Anécdotas geniales
Cultura y humanismo Cultura y humanismo
Universidad y cultura Universidad y cultura
Arte Arte
Ensayos Ensayos
Europa: raíces, luces y sombra Europa: raíces, luces y sombra
Breves Breves
Literatura
Libros
Cine
Vídeos culturales
Testimonios
Archivo
Blog de N. López Moratalla
Los secretos de tu cerebro
Blog de A. Orozco
Blog informal. Notas. Avisos de Arvo.net.

PRESENTACIÓN

ver las estadisticas del contenido recomendar  contenido a un amigo
Presentación

PRESENTACIÓN
El texto en castellano de los Soliloquios que aquí ofrecemos se basa en la traducción del P. Victorino Capanaga (BAC, Obras de San Agustín, volumen I, 5ª edición, Madrid, 1979); la seguimos casi siempre, aunque nos hemos permitido variaciones frecuentes, teniendo a la vista el texto latino, fuera para subsanar algunos errores de imprenta o para lograr una expresión más clara y de fácil lectura.

Una lectura de interés pedagógico:
Los «Soliloquios» de San Agustín





Los Diálogos de Casiciaco son obras pedagógicas, pero los Soliloquios, destacan bajo este punto de vista; presentan en pocas páginas y en forma amena los asuntos básicos que cualquier profesor de filosofía desea para sus alumnos.



Los Diálogos de Casiciaco

Cuando San Agustín se retiró a la villa de Casiciaco, en el otoño de 386, tenía treinta y tres años y acababa de convertirse al cristianismo. Le acompañaba su madre, Mónica, su hermano Navigio, sus primos Lastidiano y Rústico, y su hijo Adeodato que «era apenas de quince años y por su ingenio aventajaba a muchos varones graves y doctos» (Conf. IX, 1). Con él estaban también dos jóvenes estudiantes, y Trigecio, un veterano del ejército, además de Licencio (el hijo de Romaniano, su benefactor) y Alipio, su amigo íntimo.

El lugar era hermoso, al pie de los Alpes Apeninos, o junto al lago Como, tenía una ladera de hierba sombreada por altos castaños. Agustín pasó allí de seis a siete meses, como responsable de la explotación agraria de Verecundo. Alternaba el trabajo de administrador rural con el estudio y la enseñanza; leía a Virgilio y los Salmos; madrugaba, rezaba y recorría los campos para supervisar las labores de los campesinos, atendía a la correspondencia y a la formación de su pequeño grupo de alumnos.

Allí nacieron los llamados Diálogos de Casiciaco, en ellos se plasman los coloquios tenidos entre Agustín y sus compañeros, entre el 10 y el 23 de noviembre, de aquel año. Los temas y el estilo de estas obras recuerdan las Disputationes Tusculanae, de Cicerón, mantenidas en su villa, de Túsculum con un reducido grupo de amigos y bajo la inspiración socrática del «ideal del sabio». ¿De qué se hablaba allí? ¿De qué se trató en Casiciaco? De la naturaleza humana, de la felicidad, de la inmortalidad del alma, del conocimiento de la verdad, de la amistad, de la muerte y de Dios. Todos los asuntos de la vieja sabiduría greco-romana pasan ahora el examen de la razón y la fe.

Los «Soliloquios»

De entre los Diálogos de Casiciaco destaca Soliloquia (Los Soliloquios), por su intensa vibración religiosa y filosófica, a la vez. En ellos se anticipan muchos aspectos de las Confesiones, como la introspección y el examen de conciencia, la purificación de la memoria y el ahondamiento en ella, hasta encontrar el eco o la voz del Maestro interior, Sol del mundo inteligible y de la razón, que entabla diálogo consigo misma.

Todos los Diálogos de Casiciaco son obras pedagógicas, pero los Soliloquios, destacan bajo este punto de vista; en ellos se presentan en pocas páginas y en forma amena los asuntos básicos que cualquier profesor de filosofía desea para sus alumnos. No es de extrañar, porque quien los redactó era un profesional de la educación, joven pero en plena madurez, intelectual y espiritual. Era un profesor de Retórica, Gramática y Literatura cuyos intereses estaban, desde hacía tiempo, imantados por la sabiduría humana, la filosofía, y ahora había encontrado el mejor motivo para buscar apasionadamente ver cara a cara la Verdad, a saber, que la Verdad es Alguien, no algo.

El diálogo está trenzado con formas, argumentos y elementos tomados de Platón y del neoplatonismo; pero todo ello, formas, argumentos y lugares comunes, está también claramente modificado por la inspiración cristiana y el genio personal de Agustín de Hipona. Por planteamiento, el libro es un diálogo entre la razón y la fe; o bien, entre el corazón –convertido y que busca conocer más, para llegar a «ver»–, y la razón dialéctica, que guía, pregunta, pone a prueba, y en fin ayuda a obtener conclusiones.

El objeto de la obra es el conocimiento. El conocimiento humano entra en discusión consigo mismo; se cuestiona su validez, su alcance, sus leyes, y su objeto más preciado, esto es, el conocimiento de Dios y de sí mismo. Por fin, la argumentación principal gira en torno a la demostración de la inmortalidad del alma humana.

Tenemos pues en los Soliloquios un ejercicio de lectura muy completo, didáctico y vital por su mismo origen. Para su uso escolar puede bastar con el Libro II. Una lectura comentada de éste ayudará al estudiante a ver «en concreto» qué es y cómo funciona la Lógica (formal y «material»), la Teoría del conocimiento, la Metafísica, la Teodicea y la Antropología; además, se puede aprovechar esa lectura para el estudio del platonismo, la patrística y las relaciones entre fe y razón.

Todos estos asuntos –lugares comunes de los programas educativos–, salen en estas páginas de la formalidad del texto escolar: se presentan interpelando al lector, vibrantes de vida y jóvenes.


© ASOCIACIÓN ARVO
Contacto: webmaster@arvo.net
Director de Revistas: Javier Martínez Cortés
Editor-Coordinador:Antonio Orozco Delclós

 

06/06/2005 ir arriba
COMENTARIOS añadir comentario
Esta web no se hace responsable de los comentarios escritos por los usuarios. El usuario es responsable y titular de las opiniones vertidas. Si encuentra algún contenido erróneo u ofensivo, por favor, comuníquenoslo mediante el formulario de contacto para que podamos subsanarlo.
ir arriba

v01.99:0.33
GestionMax
TIENDA   Novedades   rss   contacto   buscador   tags   mapa web   
© ASOCIACIÓN ARVO | 1980-2009    
Editor / Coordinador: Antonio Orozco Delclós