Cuando JRJ encontró a Dios
Antonio Orozco
Arvo.net, 28.06.2009
Hoy viene en Abc una buena noticia para los fans de Juan Ramón Jiménez, premio Nobel como la copa de un pino. Desde la década de los 60 tengo su prosa poética siempre a mano para seguir aprendiendo del maestro, en busca del «nombre exacto de las cosas». Me interesé por aquel entonces por el sentido de su obra «Dios deseante y deseado (Animal de fondo)». Deseaba yo que aquel dios con minúscula velara un sentido mayúsculo. Leí diversos comentaristas y saqué nada en claro. La ambigüedad en la que parece moverse Juan Ramón no conseguí desentrañarla. Era claro el deseo de Dios. El título de la obra maestra lo declara abiertamente. Pero la inmanencia del dios no superior a la conciencia del poeta era igualmente cierta. Ahora parece desvelarse el enigma. Abc ofrece los siguientes artículos:
* * * *
Al parecer fue en su última época cuando el dios con minúscula coincide con el Dios de su niñez. Yo creo que debe de ser así, aunque analizados los textos filosófica y teológicamente, incluso las explicaciones de Juan Guerrero, no acaban de cuadrar. Quizá por su brevedad. Yo escribí un artículo por aquellos años titulado «Dios inmanente y humanismo trascendente», pero me refería a la inmanencia de Dios en sentido agustiniano: Dios es más íntimo a mí mismo que yo mismo. La presencia intimísima de Dios en la conciencia es posible precisamente por su absoluta trascendencia eterna, por ser su Ser radicalmente distinto del ser de la criatura. Ni yo ni el mundo es en absoluto Dios, ni nada del Ser de Dios. Es solo obra de Dios. No es poco, ciertamente. Pero, desde luego, Dios es infinitamente superior a la conciencia del hombre. No obstante Juan Ramón es un testimonio de que la belleza acerca a Dios. Lo que no hemos estropeado los hombres en el mundo es de una belleza que nos apega, como bien canta nuestro poeta:
Hojita verde y con sol
Tú sintetizas mi afán
Afán de gozarlo todo
De hacerme en todo inmortal.
En todo caso tengo para mí, que a su modo Juan Ramón encontró a Dios. Dios le salió al encuentro. Lo que pasa siempre que hay honradez intelectual, pasión por la verdad, la bondad y la beleza. Que la tenía Juan Ramón me parece cierto y un muestra de ello es su delicioso escrito “El niño tonto de Platero”, que dio titulo a uno de mis artículos sobre “La persona, el amor y la familia”. Con esta ocasión invito a leerlo.♦
NUEVOS DATOS:
29 DE JUNIO, en ABC (con más información):
DIOS DESEADO Y DESEANTE
POEMA INÉDITO
Partimos de Dios
en busca de Dios,
sin saber qué buscamos.
El dios con minúscula,
5 el dios bajo cielo,
el cielo que es mar,
sobre aire que es cielo,
¡entre aire y marcielo,
y que es pleamar, y que es pleacielo!
10 El dios deseante,
el dios deseado,
-¡el dios deseado y deseante!-
me trae este Dios,
un dios Dios tan DIOS,
15 ¡un dios: DIOS DIOS DIOS!
… que al cabo de todos los cabos,
que al borde de todos los bordes
un día encontramos.
Cada vez más suelto, y más desasido;
20 cada vez más libre, más ¡y más! ¡y más!
a una libertad de puertas de Dios.
Y entonces la puerta se abre… y ¡más libertad!
Estoy pasando la cuerda,
cuerda que Tú me has tendido,
25 Dios mío, mi dios, ¡Dios mío!
¡Dios mío, no soples, Dios!
Siento la inminencia del dios Dios,
del Dios con mayúscula,
-el que nos enseñaron cuando niños
30 y no aprendimos-.
¡Dios se me cierne en apretura de aire!
¡Se me está viniendo Dios
en inminencia de alma!
¡Se me está acercando Dios
35 en inminencia de amor!
¡Se me está llegando Dios
en inminencia de Dios!♦
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