| Autor: Antonio Colinas
Título: Tiempo y abismo
Ed. Tusquets. Barcelona (2002), 130 págs.
El escritor leonés (La Bañeza, 1946) es uno de los poetas más interesantes del panorama de la literatura española actual y Tiempo y abismo uno de sus mejores libros, emparentado con otros recientes como Los silencios de fuego y Libro de la mansedumbre, aunque los supera en cierta medida por su mayor precisión de fondo. Colinas está al margen de encasillamientos, la suya es una voz muy personal, aunque se le suele englobar en la nómina culturalista de los años setenta, por su Sepulcro en Tarquinia, otro libro importante.
Después de haber vivido durante bastantes años en Ibiza, Colinas se ha trasladado recientemente a Salamanca. Esto afecta a los primeros poemas del libro, que son como un retorno a los orígenes, agrupados bajo el epígrafe de Penumbras del noroeste: paisajes castellanos y personajes recuperados con una nueva mirada, por el paso del tiempo; pero también con la perspectiva de las grandes cuestiones sobre el ser y la eternidad (“Abre la nieve prados en mis ojos / hacia una infinitud ¡tan duradera!”).
En el segundo grupo de poemas (Del ser y del no ser), Colinas nos traslada de sus orígenes familiares a sus preferencias culturales y poéticas: Bach, Rilke, Cioran..., los viajes, Italia. Pero el trasfondo es el mismo, de búsqueda de sentido a través de la belleza, del amor, del bien, sin escaparse de la realidad inmediata, pues no faltan referencias a problemas sociales actuales. En la tercera parte, Clamor del más allá, se produce el salto, porque Colinas encuentra algunas huellas de trascendencia, de Dios, en un tono que mucho recuerda a los místicos (huertos, agua, jardines, canto, llama, noche y luz son las imágenes más usadas), con poemas especialmente intensos como La llama que canta (...Ya llegué al Llano Alto. Ahora, ¿adónde iré? / No sirve el caminar, pues las miradas / son ahora los pasos. Ellas son / las que, avanzando menos, ascienden mucho más / y allá se posan en la mole inmensa / de la montaña, en el nevado límite / que superar no puedo...). Un libro importante, sereno, enriquecedor, con un ritmo y unas imágenes muy logrados: una invitación a recuperar la interioridad, la capacidad para contemplar y ver y escuchar de otro modo. No apto para pragmáticos ni para consumistas ni para deshumanizados.
Luis Ramoneda.
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