CIUDAD DEL VATICANO, 10 OCT 2003 (VIS).-El Papa se encontró esta mañana con los participantes en la asamblea parlamentaria de la Organización para la Seguridad y la Cooperación en Europa (OSCE), que han discutido sobre la libertad religiosa.
Tras agradecer el compromiso de la OSCE por asegurar "este derecho humano básico", el Santo Padre subrayó que "es importante que a la vez que se respeta un sano sentido de la naturaleza secular del Estado, se reconozca el papel positivo de los creyentes en la vida pública. Esto responde, entre otras cosas, a la exigencia de un saludable pluralismo y contribuye a la construcción de una auténtica democracia, a la que la OSCE está realmente comprometida".
"Cuando los Estados expresan su naturaleza secular de forma disciplinada y equilibrada -continuó- se fomenta el diálogo entre los diferentes sectores sociales, y por tanto, se promueve la cooperación transparente y frecuente entre la sociedad civil y religiosa, que beneficia al bien común".
Juan Pablo II afirmó que "cuando la religión es relegada a la esfera privada se perjudica a la sociedad, ya que numerosas instituciones sociales y civiles se empobrecen cuando la legislación -al violar la libertad religiosa- promueve la indiferencia religiosa, el relativismo y el sincretismo religioso, incluso justificándolos por medio de una comprensión errónea de la tolerancia.
"Por el contrario, los ciudadanos se benefician mayormente cuando se aprecian las tradiciones religiosas en las que se enraízan todas las personas y con las que se identifican generalmente las poblaciones de modo particular. También se puede promover la libertad religiosa a través de disposiciones de diferentes disciplinas jurídicas de las diversas religiones, siempre que se garantice la identidad y la libertad de cada una de ellas".
El Papa concluyó haciendo hincapié en que "el respeto de toda expresión de libertad religiosa es el medio más eficaz para garantizar la seguridad y la estabilidad en la familia de pueblos y naciones en el siglo XXI".
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