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Por Alberto
Dellacqua
ARVO NET
9 de mayo
2005, 11 h.
Escucho la COPE a las 9 horas de hoy
día 9 de mayo. Habla Mons.
Antonio Cañizares,
Vicepresidente de la Conferencia
Episcopal y Arzobispo de Toledo,
entrevistado Por Federico Jiménez
Losantos.
El motivo es la Nota de
la Conferencia Episcopal Española
que considera que el proyecto de ley
de reconocimiento del «matrimonio»
homosexual es inmoral y, por tanto,
los católicos deben oponerse con la
objeción de conciencia. Además la
nota del Comité ejecutivo del
episcopado publicada este viernes
considera asimismo que los
parlamentarios católicos no podrán
votar a favor de la propuesta. El
comunicado apoya el llamamiento
lanzado en días pasados por el
cardenal Alfonso López Trujillo,
presidente del Consejo Pontificio
para la Familia, a los funcionarios
públicos para que no oficien bodas
entre homosexuales, recurriendo a la
objeción de conciencia.
El ministro de Justicia español,
Juan Fernando López Aguilar, había
calificado la propuesta del
purpurado como una «incitación a la
desobediencia civil». El Congreso ha
aprobado por 183 votos a favor, 136
en contra, y 3 abstenciones, el
proyecto de Ley que modifica el
Código Civil para extender el
derecho a contraer matrimonio y a
adoptar niños a las pajeras del
mismo sexo. El texto será remitido
al Senado y regresará al Congreso,
previsiblemente el mes de junio,
donde debería ser ratificado de
manera definitiva. La nota del
episcopado español, que lleva por
título «Acerca de la objeción de
conciencia ante una ley radicalmente
injusta que corrompe la institución
del matrimonio», confirma que la ley
tendrá como consecuencia «corromper
la institución del matrimonio». «Esa
unión es en realidad una
falsificación legal del matrimonio,
tan dañina para el bien común, como
lo es la moneda falsa para la
economía de un país». «Pensamos con
dolor - explica el comunicado- en el
perjuicio que se causará a los niños
entregados en adopción a esos falsos
matrimonios y en los jóvenes a
quienes se dificultará o impedirá
una educación adecuada para el
verdadero matrimonio». «Pensamos
también –continúan- en las escuelas
y en los educadores a quienes, de un
modo u otro, se les exigirá explicar
a sus alumnos que, en España, el
matrimonio no será ya la unión de un
hombre y de una mujer».
El episcopado considera que esta
ley, si fuera aprobada, «carecería
propiamente del carácter de una
verdadera ley, puesto que se
hallaría en contradicción con la
recta razón y con la norma moral. La
función de la ley civil es
ciertamente más limitada que la de
la ley moral, pero no puede entrar
en contradicción con la recta razón
sin perder la fuerza de obligar en
conciencia». «En segundo lugar,
y como consecuencia de lo anterior,
recordamos que los católicos, como
todas las personas de recta
formación moral, no pueden mostrarse
indecisos ni complacientes con esta
normativa, sino que han de oponerse
a ella de forma clara e incisiva».
«En concreto, no podrán votar a
favor de esta norma y, en la
aplicación de una ley que no tiene
fuerza de obligar moralmente a
nadie, cada cual podrá reivindicar
el derecho a la objeción de
conciencia». «El ordenamiento
democrático deberá respetar este
derecho fundamental de la libertad
de conciencia y garantizar su
ejercicio», afirman. «Es
nuestro deber hablar con claridad
cuando en España se pretende liderar
un retroceso en el camino de la
civilización con una disposición
legal sin precedentes y gravemente
lesiva de derechos fundamentales del
matrimonio y de la familia, de los
jóvenes y de los educadores».
En fin, los prelados españoles
aclaran una obviedad que es
necesario, en este tiempo, remachar:
«Oponerse a disposiciones
inmorales, contrarias a la razón, no
es ir en contra de nadie, sino a
favor del amor a la verdad y del
bien de cada persona» (*)
Pues bien, a pesar de la irritación
que ha producido en el Gobierno y
los sectores minoritarios
interesados en la destrucción de la
institución matrimonial, Mons.
Cañizares ha estado esta mañana
claro, sencillo, sobrio y rotundo,
reiterando, según mis notas, la ya
mencionada del Comité episcopal.
Se escucha en las ondas una verdad
tan sencilla como grandiosa, tan
fundamental que sin ella no se puede
hablar de ley. Esa ley que se
pretende imponer es una ley que
no es ley. ¿Por qué? Por la
sencilla razón de que no se
ajusta a la recta razón, no
se ajusta a la verdad de las cosas;
no es la salvaguarda de la
sociedad.
La ley no puede ir contra la
naturaleza de las cosas.
Es ésta una verdad como un castillo,
como una catedral, como el globo
terráqueo, como el universo entero,
tan fundamental que sin ella no hay
posibilidad de dictar leyes que
sirvan para nada, que valgan un
pimiento.
¿Qué pueden hacer los funcionarios
católicos que se encuentran
"obligados" por esta ley que no es
ley? Reivindicar la objeción de
conciencia, que es constitucional.
Lo que no podrán hacer es lo que no
debe hacer nadie que esté en
posesión del uso de razón, es decir
que quiera usar la razón, razonando
sobre el sentido de la ley. Los
católicos no podrán votar a favor de
esta norma. Esta presunta ley
no tiene fuerza de obligar
moralmente a nadie. Habrán de
acudir al Constitucional.
¿Se ha puesto en marcha este
recurso? ¿Hay alguna asociación en
marcha este recurso? El Arzobispo
indica que hay distintas
asociaciones que se lo están
planteando.
¿No les preocupa a los obispos haber
creado este problema, esta tensión
entre el Gobierno y la Iglesia?
El problema no lo creamos nosotros,
responde el arzobispo. Es el
Gobierno quien lo crea con la
sociedad.
Es el Gobierno quien crea una
relación injusta con la sociedad al
establecer una presunta ley
contraria al bien común. La función
de la ley es actuar conforme a la
recta razón, conforme a la
naturaleza de la cosas, no a la
arbitrariedad. Las leyes no se
pueden hacer al capricho de unas
mayorías más o menos pasajeras. Si
mañana otro gobierno implanta una
ley contraria, dónde queda la verdad
misma de la ley, la verdad del
hombre, la verdad de la familia, la
verdad… Esta en juego el verdadero
matrimonio, célula base de la
verdadera sociedad, de la persona y
de su desarrollo armónico.
¿No será esta actitud actual tan
rotunda de los Obispos consecuencia
del cambio papal?
Mons Cañizares lo tiene claro: no
hay diferencia entre Papas. Lo que
pasa es que no había sucedido una
cosa tan concreta, tan irracional
como esta en la historia; es algo
inédito en la historia de la
humanidad, la destrucción del mismo
matrimonio. Nos ha tocado a
nosotros denunciarlo. No hay ningún
interés para la Iglesia, sino para
el hombre y su futuro. Estamos
en mundo donde nos abocamos a una
permisividad tal, en todos los
aspectos, que ha desembocado en la
dictadura del relativismo.
Precisamente porque somos defensores
de la democracia, creemos que con
ese permisivismo se camina hacia la
autodestrucción de la democracia.
Con nuestra actitud defendemos la
democracia.
(*) Se puede
escuchar la entrevista en
Cadena COPE
(**) El Comité
Ejecutivo de la Conferencia
Episcopal está integrado por el
presidente de la Conferencia
Episcopal, el obispo de Bilbao,
Ricardo Blázquez; por el arzobispo
de Toledo, Antonio Cañizares, como
vicepresidente, y por el secretario
general y portavoz, Juan Antonio
Martínez Camino. Lo integran también
los cardenales de Madrid y Sevilla,
Antonio María Rouco y Carlos Amigo,
respectivamente; el arzobispo de
Barcelona, Lluis Martínez Sistach, y
el de Oviedo, Carlos Osoro.
[La nota
puede leerse en la página web de la
Conferencia Episcopal Española]
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