
Guillermo
Urbizu
Elsemanaldigital.com
21 de mayo
de 2005. Ya en fecha tan temprana como
1738 el Papa Clemente XII en la Constitución
In Eminente avisó de la intrínseca
perversión de la masonería. Después lo
hicieron Benedicto XIV, Pío VII, León XII,
Pío VII, Gregorio XVI y Pío IX. Todo esto
consta en la más que interesante Encíclica
de León XIII Humanum Genus, publicada
el 20 de abril de 1884. (No puedo dejar de
señalar que este mismo Papa escribió la
Quod Apostolici Muneris, ¡en 1878!, un
suculento texto sobre el comunismo y el
socialismo). Pero a lo que íbamos. La
lectura de la Humanum Genus -no
dejaría de ser oportuna una reedición-,
donde se trata de la secta de la masonería,
es verdaderamente provechosa para saber de
qué estamos hablando, para convencernos los
cristianos de que no se trata de fantasías o
exageraciones pías.
En esas líneas se dice por ejemplo que los
masones "maquinan abiertamente y en público
la ruina de la Santa Iglesia", que "hablan
continuamente de su empeño por la
civilización" (¿les suena?), que "se trabaja
tenazmente para anular en la sociedad toda
ingerencia del magisterio y autoridad de la
Iglesia, con persecuciones y ofensas", que
"la única educación que a los masones
agrada, es la que llaman laica,
independiente, libre; es decir
que excluya toda idea religiosa", que "hubo
en la secta masónica quien dijo públicamente
y propuso que ha de procurarse con
persuasión y maña que la multitud se sacie
de la innumerable licencia de los vicios, en
la seguridad que así la tendrán sujeta a su
arbitrio para atreverse a todo", que
"apresuradamente se corre a cambiar la
naturaleza del matrimonio en unión inestable
y pasajera", o que "comenzaron a influir
sobremanera en los Gobiernos".
Desde 1884 hasta hoy ha llovido mucho, pero
debo reconocer que lo apuntado más arriba me
trae a la cabeza un no se qué de actualidad
que queda balbuciendo, un atisbo de
demasiadas coincidencias. Y uno hace tiempo
que ha dejado de creer en las casualidades.
Yo no sé si José Luis Rodríguez Zapatero es
masón o no (Ricardo de la Cierva dice que lo
es, y que lo tiene documentado). Pero lo que
si sé es que actúa como tal, que lo parece,
con una política radical y sectaria, que no
es precisamente lo mismo que una política
honesta de izquierdas o socialdemócrata, si
es que esto es todavía posible. No gobierna
para todos -el bien común-, gobierna para
los suyos, exclusivamente. Incluso para si
mismo. Y sus melifluos gestos de gobernante
novel no responden a sus palabras jamás.
Debiera recordar lo de Gracián (un jesuita,
vaya por Dios): "Malo es, no teniendo
palabra buena, no tener obra mala; peor, no
teniendo palabra mala, no tener obra buena".
Sí, tengo la convicción -como muchos otros
ciudadanos- de que la masonería tiene un
peso importante en la ejecutoria de este
pálido gobierno. Y yo me lo tomo en serio.
Por cristiano y porque amo a mi país. Y
porque estoy hasta las ñatas de tanto huevón
irreverente mangoneando con mis impuestos.