La Razón
3 de mayo de 2005
Ciudad del
Vaticano- El cardenal colombiano Alfonso
López Trujillo, presidente del Consejo
Pontificio para la Familia, condenó ayer, una
vez más, la medidas adoptadas por varios
Gobiernos, entre ellos el español, para
legalizar el matrimonio homosexual. Como ya
hiciera en una entrevista exclusiva para LA
RAZÓN, Trujillo defendió la objeción de
conciencia para todos aquellos cristianos que
trabajen en los aparatos estatales de países en
los que se contemplan los matrimonios entre
personas del mismo sexo. «Cualquiera puede
invocar la objeción de conciencia y no tomar
parte de un delito que representa la destrucción
del mundo. La objeción de conciencia aparece
siempre en el derecho y en las constituciones de
todo el mundo y el Estado tiene que respetarla
sin amenazas», dejó dicho el purpurado en una
entrevista hecha pública ayer por la agencia de
noticias católica Fides.
Ahondando en la polémica que sostiene con el
Ejecutivo de Zapatero, el cardenal añadió que
«la objeción de conciencia se realiza sólo
cuando un Estado no es totalitario y si uno
practica la objeción y es expulsado del trabajo
entonces nos encontramos ante el más crudo de
los totalitarismos. La democracia respeta la
libertad, no respetar este principio es grave y
peligroso». Trujillo calificó la medida del
Gobierno socialista como «una herida profunda en
sentido moral de la fe. Además de un problema
mundial porque se está creando un escándalo
universal», añadió.
Convención de la ONU. Con respecto a la
adopción de niños por parte de parejas del mismo
sexo, López Trujillo recordó que la Convención
de las Naciones Unidas de 1998 afirma que en
estos casos «el principio más grande debe ser el
bien del niño y sus derechos». El cardenal se
pregunta en la entrevista cuál «será la tragedia
de estos niños al presentarse a los otros y
decir que sus progenitores son dos hombres o dos
mujeres». En este sentido recordó que los
expertos consultados por la Santa Sede creen que
esto es una forma de «violencia hacia los niños»
y que «se pone en riesgo su personalidad,
equilibrio y armonía».