Por Fernando
Acaso
Arvo Net, 11.02.2007
El XLSemanal del 31 de diciembre
de 2006, premió la carta de Ignacio Manuel
Muñiz Sanz, titulada El Joven Eterno.
Me gustó tanto y me sentí tan identificado
con él, que deseo hacer llegar a otros mi
vivencia. El Sr. Muñiz dice que camina hacia
los 92 años y que nota el aliento de la
muerte en su nuca. Pero es el final de su
carta lo que más me ha impactado: «Mientras
llega el cumplimiento de mi vida, pienso,
escribo, leo, recuerdo, rezo y vivo, como
corresponde al joven que nunca he dejado de
ser, al joven eterno que ya soy».
Yo también me sorprendo, que
aquel chaval de 15, 19 ó 25 que fui, es el
mismo que soy ahora.
¿Por qué hay viejos que se
consideran jóvenes y otros viejos que se
consideran viejos? Yo, con sólo 75, a veces
tiendo a considerarme viejo. He
analizado cuándo me ocurre esto, y me parece
que lo hago para excusarme. Yo diría que,
para considerarse uno siempre joven, es
necesario tener la valentía de afrontarnos
como somos. A mi me está ayudando mucho
preguntarme por las noches: ¿Qué he hecho
bien hoy? ¿Qué he hecho mal hoy? ¿Qué puedo
hacer mejor mañana?