Por Luis Olivera *
Arvo Net, 28.11.2006
“La ciencia es un
magnífico mobiliario para el piso
superior de un hombre, siempre y
cuando su sentido común esté en la
planta baja”, escribió Oliver
Wendell Holmes.
Si acudimos a un simple problema
matemático como ‘prueba piloto’,
podemos ver cómo ha evolucionado la
enseñanza en nuestro país entre 1960
y nuestra actual legislación, ya en
pleno siglo XXI. Cuarenta y cinco
años de aulas llenas de alumnos nos
contemplan. Y lo que nos falta por
ver y oír, si alguien no endereza la
situación.
En el plan de enseñanza de 1960,
el profesor te ponía delante el
siguiente problema: “Un campesino
vende un saco de patatas por 1.000
ptas. Si sus gastos de producción se
elevan a 4/5 partes del precio de la
venta. ¿Cuál es el beneficio que
obtiene?”.
Cinco años después, la enseñanza
tradicional de 1965
plantearía este problema de la
siguiente manera: “Un campesino
vende un saco de patatas por 1.000
ptas. Sus gastos de producción se
elevan a 4/5 partes del precio de la
venta, esto es, a 800 ptas. ¿Cuál es
el beneficio que obtiene?”.
Cuando llegamos a la enseñanza
“moderna” de las matemáticas estamos
ya en 1970, estrenando
década, casi transición política y
con toda la resaca del mayo francés
sin digerir todavía. El profesor,
con su trenca y pelo largo, plantea
el mismo problema de la siguiente
forma: “Un campesino cambia un
conjunto P de patatas por un
conjunto M de monedas. El cardinal
del conjunto M es igual a 1.000
ptas., y cada elemento vale 1
peseta. Dibuja 1.000 puntos gordos
que representen los elementos del
conjunto M. El conjunto F de los
gastos de producción comprende 200
puntos gordos menos que el conjunto
M. Representa el conjunto F como
subconjunto del conjunto M, estudia
cuál será su unión y su intersección
y responde a la cuestión siguiente:
¿Cuál es el cardinal del conjunto B
de los beneficios? Dibuja B con
color rojo”.
Y damos un paso adelante más hasta
alcanzar a la LOGSE, la madre
de todas las leyes educativas en
nuestra historia. El profesor
enuncia así el problema de
matemáticas del principio: “Un
agricultor vende un saco de patatas
por 1.000 ptas. Los gastos de
producción se elevan a 800 ptas. Y
el beneficio es de 200 ptas.
Actividad: subraya la palabra
"patata" y discute sobre ella con tu
compañero”.
¿Cuál puede la próxima reforma?
Que el docente plantee la misma
pregunta matemática más o menos en
estos términos y sea redactada por
los alumnos de esta peregrina
manera: “El tío Ebaristo,
lavriego, burges, latifundista
espanyol, fascista, espekulador i
intermediario es un Kapitalista
insolidario y centralista q sa
enriquezio con 200 pelas al bender
espekulando un mogollón d patatas.
Bibe al hoeste de Madrid esplotando
ha los magrevies. Lleba asus ijos a
una esjuela de pago. Analiza el
testo, vusca las faltas desintasis,
dortografia, de puntuacion, y si no
las bes no t traumatices q no psa
nda. Ejcribe tono, politono o
sonitono con la frase "QUE LISTO EL
EBARISTO" y envía unos sms a
tus colejas komentando los avusos
antidemocraticos dEbaristo i
conbocando una manifa expontanea n
señal d protesta. Si bas a la manifa
sortearan un buga guapeado”.
Cuando uno ve venir esto o se
acuerda de aquellas tan modernas de
los ‘conjuntos disjuntos’, recuerda
también lo que decía aquel gran
físico, Oppenheimer: “No
sólo..., sino que nuestros filósofos
no saben matemáticas, y -para ir un
paso más allá- nuestros matemáticos
no saben matemáticas”.
Parece que en Bruselas
también se han enterado de lo que
puede pasar si no hacen algo. Porque
la Comisión Europea (CE) anunció
ayer, día 28 de noviembre, la
creación de un grupo de destacados
especialistas en ciencias que
propondrá medidas para mejorar la
calidad de la enseñanza en las
escuelas de primaria y secundaria de
la Unión. Estará presidido por el ex
primer ministro francés Michel
Rocard y contará con otros
cuatro miembros, de prestigiosas
universidades y centros de
investigación de la Unión. Esta
iniciativa es la respuesta a las
crecientes muestras de que los
jóvenes europeos están perdiendo
interés por el estudio de las
ciencias. Además, según un
Eurobarómetro de 2005, sólo el 15%
de los europeos está satisfecho con
la calidad de las clases de ciencias
en la UE. No me resulta nada
extraño, tal como van las cosas.
El comisario europeo de Ciencia e
Investigación, Janez Potocknik,
ha dicho que la UE debe «hacer
más» para preparar a sus jóvenes
«para un futuro en el que se
necesitará un buen conocimiento
científico y la comprensión de la
tecnología». Los otros cuatro
expertos son el biólogo molecular
Peter Csermely, de la
Universidad de Semmelweis
(Budapest), ganador del Premio
Descartes 2005, y Doris Jorde,
presidenta de la Asociación
Europea de Ciencia e Investigación.
También figuran en él Dieter
Lenzen, presidente de la
Universidad de Freie (Berlín) y
Harriet Wallberg-Henriksson,
presidente del Instituto Karolinska
(Estocolmo).
La ciencia es un magnífico
mobiliario para el piso superior de
un hombre, siempre y cuando su
sentido común esté en la planta
baja. Pero si falta el menos común
de los sentidos, la ciencia se hunde
sin cimientos sólidos, apoyada sólo
en el aire.
*Luis Olivera
Periodista