Aceprensa 23/09/05
Al empezar este curso escolar, los padres
suecos han podido elegir para sus hijos una
escuela pública municipal o una de las 800
escuelas privadas que existen en el país. En
este segundo caso, su bolsillo no habrá
sufrido mucho: con el sistema de bono
escolar introducido en muchos municipios, la
financiación pública sigue al alumno allí
donde va, para que las familias tengan mayor
autonomía y libertad de elección.
El sistema del bono escolar ("skolpeng") fue
introducido en 1992 bajo el gobierno
liberal-conservador de Carl Bildt y ha
sobrevivido después con gobiernos
socialdemócratas como el actual de Goran
Persson. Esta innovación dio un vuelco a un
sistema escolar antes muy centralizado. Hoy
más de 110.000 jóvenes estudian en alguna de
las 800 escuelas no municipales existentes,
de las cuales el 52% son gestionadas por
sociedades anónimas con fines de lucro. El
valor de esos bonos se ha fijado en el 85%
del coste medio del alumno en una escuela
pública del mismo nivel educativo.
Antes, los padres debían llevar a sus hijos
a la escuela que les correspondía según su
domicilio. Desde 1992, las familias no están
sometidas a este criterio. La única
limitación es que las escuelas deben
aceptar, en primer lugar, a los alumnos de
su zona. Pero los padres pueden solicitar
plaza en cualquier otra escuela. Solo faltan
escuelas no municipales donde no ha habido
interés en establecer esta alternativa.
En Suecia, las escuelas dependen de los
municipios, que se encargan de financiarlas.
Al gobierno compete la formación de los
maestros, la investigación educativa y la
elaboración de las pruebas nacionales y de
otros instrumentos que sirvan para evaluar
los resultados.
Actualmente algunos sectores políticos
proponen que la financiación escolar pase a
ser responsabilidad del gobierno nacional,
en vez de los municipios. Así no habría el
problema de que los municipios con menos
recursos no puedan dar a sus alumnos lo que
reciben otros en regiones más ricas. La idea
es que cada escuela reciba el dinero que le
corresponde por cada alumno. De todos modos,
esta reforma requeriría un cambio trabajoso
y una evaluación muy amplia, y por ahora no
hay un acuerdo para el futuro inmediato.
Con informaciones de Alejandra Lemmo desde
Estocolmo.
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