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LLEGA LA NUEVA LEY DEL ABORTO
Jesús Ortiz López
Arvo.net
Madrid honra con un notable monumento, situado en el paseo de Camoens, al prócer mexicano Miguel Hidalgo que luchó por la abolición de la esclavitud. Declaraba el 5 de diciembre de 1810: «Siendo contra los clamores de la naturaleza el vender a los hombres, quedan abolidas las leyes de la esclavitud». En determinados pueblos, Estados y Naciones, las leyes admitían la esclavitud y mucha gente, a veces mayoría, la defendía como necesaria para la marcha de la economía. Pensaban que si se abolieran esas leyes todo se vendría abajo y sería un desastre. Pero esas falsas leyes fueron por fin abolidas, no se hundió el mundo, y hoy nos sorprende que alguien pudiera aprobarlas.
La nueva ley del aborto que entrará en vigor el 5 de julio de 2010 en España es una falsa ley, peor que las que amparaban la esclavitud. Los pueblos admiten «lo que sea», cuando están dirigidos por gobernantes sin principios, negadores de los derechos humanos reales, aunque firmen tratados pomposos sobre ellos. Además, los intereses de grupos sectarios que temen perder su bienestar si desaparecen las leyes hechas a su medida, intoxican a los «ciudadanos y ciudadanas» para que acepten la situación y no piensen en los derechos de los más débiles. Lo malo es que aquella situación aberrante de la esclavitud en los Estados sureños de Norteamérica sólo pudo ser superada después de una guerra sangrienta. Un coronel del ejército contrario comentaba a su bisoño hermano: «Si permitimos que Virginia siga con la esclavitud, todo pierde sentido. Por eso, si el precio que hay que pagar es mi vida o la suya pienso que ha valido la pena». Ahora no se trata de una guerra fratricida pero sí de una batalla de ideas y de conciencia a la que todos estamos convocados. Salvo lo que sacrifican su conciencia y los derechos humanos en el ara de una democracia meramente formal pero vacía de principios éticos.
Una ley rechazada por la mayoría social
Afortunadamente muchos millones de personas rechazamos toda forma de aborto y la manipulación de embriones. Es la gran mayoría social, que se enfrenta a los manejos del Ejecutivo de Rodríguez Zapatero, empecinado en dirigir la locomotora social a toda velocidad hacia el despeñadero del suicidio colectivo. Sin niños, no hay jóvenes, sin jóvenes no hay trabajadores, y sin trabajadores la Seguridad social colapsará, desapareciendo el «Estado del bienestar» propuesto por los socialistas, que «conceden» libertades o «nuevos derechos» a los «ciudadanos» a cambio de que dejen quitar la libertad, hasta el punto de perder el sentido común que ve el aborto como un asesinato en el quirófano. Consecuencia de ello es que aumenta el número de ancianos y se impone la eutanasia, poco a poco, eso sí, hasta que cale definitivamente la propaganda.
Los recortes sociales que va tomando el Gobierno, de modo errático y soliviantando a las familias, empresarios, sindicatos, etc., son una consecuencia de apartarse de las advertencias de los expertos economistas y del ejemplo de otros países, omitiendo las medidas estructurales necesarias para levantar la economía. Su incapacidad de gobierno crece en paralelo a su ideología sectaria para cambiar los valores comúnmente admitidos en nuestra sociedad. El Presidente del IOR, Ettore Gotti, decía que el verdadero origen de esta crisis mundial está en el derrumbe de la natalidad en Occidente.
Los sucesos de las últimas semanas muestran las repercusiones económicas de la política antinatalista practicada por el Partido Socialista desde hace años. La rebaja del sueldo de los funcionarios, en un cinco por ciento de media; la supresión del «cheque-bebé», y la subida del IVA traducen al bolsillo de los españoles la política sin valores del actual Gobierno; más en concreto la consideración del aborto como un nuevo derecho de la mujer. Ya que muchas personas carecen de información suficiente, y han caído en el sofisma de presentar el asesinato de una criatura como un «derecho», ahora pueden reaccionar al ver que la economía se hace insostenible precisamente por los abortos. No es la única causa, desde luego, de la crisis que padecemos, pero sí está en el origen del desequilibrio generacional en la pirámide de la población española. El aborto es el ejemplo más sangrante, subrayamos, de que una sociedad sin valores es una sociedad inviable y sin futuro
Una ley rechazada por los profesionales
La fecha de este mes de junio de 2010 marcará un declive en el nivel moral de la sociedad española. Su publicación en el BOE hará legal el aborto, como un «nuevo derecho social de la mujer», así en abstracto, pero nunca podrá hacerlo moral. Una ley que va contra el derecho fundamental a la vida que tiene todo ser humano, desde la concepción a la muerte natural, no es ley sino apariencia de ley.
Por ello, no hay que seguirla sino rechazarla y oponerse a ella, bien sea mediante la objeción de conciencia por parte del personal sanitario, cosa que ya ocurre en la mayoría. En cambio, son una minoría exigua quienes han traicionado el juramento hipocrático de defender la vida, y algunos están instalados en las redes de muerte de las clínicas privadas dedicadas al aborto. Y de qué manera, según hemos podido saber. Pero la memoria de algunos desinformados o cobardes prefiere olvidar, sobre todo cuando son bombardeados desde los medios de comunicación sometidos al poder político.
También los estamentos intelectuales se han opuesto repetidamente a semejante aberración aportando razones intelectuales y éticas. El manifiesto de las Reales Academias defiende la vida humana y unifica las razones de médicos, biólogos, historiadores, juristas, etc.
Concretamente, son más de mil los expertos, catedráticos, científicos y académicos, que han rechazado ese proyecto de ley que pretende acabar con la vida del nasciturus desde la concepción. El «Manifiesto de Madrid» dice, entre otras cosas, que:
Existe sobrada evidencia científica de que la vida empieza en el momento de la fecundación.
El embrión (desde la fecundación hasta la octava semana) y el feto (a partir de la octava semana) son las primeras fases del desarrollo de un nuevo ser humano, y en el claustro materno no forman parte de la sustantividad ni de ningún órgano de la madre, aunque dependa de ésta para su propio desarrollo.
La naturaleza biológica del embrión y del feto humano es independiente del modo en que se haya originado, bien sea proveniente de una reproducción natural o producto de reproducción asistida.
El aborto no es sólo la «interrupción voluntaria del embarazo» sino un acto simple y cruel de «interrupción de una vida humana»
El aborto es un drama con dos víctimas: una muere y la otra sobrevive y sufre a diario las consecuencias de una decisión dramática e irreparable.
Dada la trascendencia del acto para el que se reclama la intervención de personal médico es preciso respetar la libertad de objeción de conciencia en esta materia.
Y terminan diciendo que: «En definitiva, consideramos que las conclusiones que el Grupo Socialista en el Congreso, por medio de la Subcomisión del aborto, trasladará al Gobierno para que se ponga en marcha una ley de plazos, agrava la situación actual y desoye a una sociedad, que lejos de desear una nueva Ley para legitimar un acto violento para el no nacido y para su madre, reclama una regulación para detener los abusos y el fraude de Ley de los centros donde se practican los abortos».
El Gobierno ha ignorado los informes desfavorables a la nueva ley dictados por: el Consejo de Jueces, el Consejo de Estado que rechaza varios puntos, el Consejo del Poder Judicial que por primera vez en su historia no se pronuncia, etc. El mundo del Derecho rechaza de este modo por mayoría esta nueva ley del aborto, porque sólo hay derecho cuando se cumplen las leyes justas. Para esto es necesario que sean «ordenación de la razón», es decir, que faciliten las relaciones sociales de acuerdo con el orden moral y los valores prejurídicos, que constituyen la ley natural, la más democrática de todas las leyes: la única que puede elevar a los hombres y humanizar a la sociedad. En cambio, cuando la ley prescinde de la razón y se guía sólo por la mayoría numérica de un parlamento, que es la entraña del positivismo jurídico, entonces hay obligación de rechazarla, de oponerse a ella, y de conseguir por medios justos que cambie la ley o el gobierno. Las leyes quedan convertidas así en un asunto procedimental pues basta que una mayoría, aunque sea sólo por un voto, apruebe una ley para que se considere justa. Así empezó el nazismo, como es bien sabido, y se repite para recuerdo de que lo justo está por encima de los votos.
Espiral de corrupción social
Como los programas desarrollados con la difusión masiva de preservativos no frenan el número de abortos, sino que los aumentan, ahora el Ejecutivo de Zapatero baja otro escalón con la nueva ley que inscribe el aborto entre los «nuevos derechos» de la mujer. Ni la permisividad en la aplicación de la ley actual, ni las campañas para difundir anticonceptivos cada vez más fuertes, ni el regalo de la píldora poscoital (PDD), logran frenar la escalada de abortos en España y en los países de nuestro entorno. Porque la dura realidad mostrada en las estadísticas señala que crece de modo alarmante el número de abortos oficiales, no digamos de los no oficiales. Concretamente, en 2008 se registraron en España 122 mil abortos, 10 mil más que el año anterior.
Ante esto, un gobernante de conciencia revisaría sus planteamientos y sospecharía de sus consejeros áulicos, distanciándose de los lobbies que le presionan, en lugar de facilitar la pansexualización de los jóvenes. Promovería la buena formación afectiva y sexual de los jóvenes desde la escuela, aunque solo fuera colaborando con los padres, únicos que tienen derecho a elegir la formación moral y religiosa de sus hijos. Pero la nefasta asignatura de «Educación para la ciudadanía», está impregnada de la ideología de género, que invita a los alumnos al juego sexual desde que son niños, pervirtiéndolos y alimentando indirectamente la pedofilia y explotación sexual por los mayores. Porque ya me dirán qué recursos tiene una niña de 13 años para oponerse a las manipulaciones sexuales de su entrenador o de una monitora lesbiana. Es una asignatura que invita a cambiar las relaciones entre hombre y mujer, perjudicando el desarrollo de la propia identidad de los adolescentes, como si la libertad consistiera en hacer del cuerpo lo que le venga en gana a cada uno.
Los gobiernos socialistas han entrado en una espiral de corrupción social que empieza con el divorcio, aunque no sea invento suyo, sigue con el aborto en todas sus modalidades, desde el practicado por envenenamiento salido y posterior troceado con trituradora incluida, al más aséptico aparentemente de la PDD. Avanza finalmente con la manipulación de embriones y se sumerge finalmente en el pozo deletéreo de la ideología de género, creando un nuevo ser bisexual y cambiante a voluntad con las etapas de la vida.
Imposición ideológica de esta ley
El ejecutivo de Rodríguez Zapatero practica la política de hechos consumados, que es un modo poco democrático de gobernar. En primer lugar, la nueva ley del aborto se decidió de antemano por imposición ideológica pero sin apoyo científico, social, ni moral. Hace años que la «Fundación Alternativas» ha trabajado esta nueva ley diseñando el fondo y la forma de imponerla a la sociedad. Para lo primero ha elaborando abundante propaganda frente a las razones contra el aborto, y para lo segundo ha propuesto para el trámite parlamentario los tiempos más alejados de elecciones para perjudicar menos al PSOE.
En segundo lugar, la sociedad no demanda esta ley, como lo demuestran las varias manifestaciones sumando millones de ciudadanos distribuidos por toda la geografía rechazando el aborto y en particular la nueva ley para hacerlo libre y legal. Así lo reconoce esa Fundación Alternativas relacionada con el PSOE. Sólo están a favor los ideólogos socialistas como Elena Arnedo, Patricia Laurenzo, Consuelo Catalá, Peces Barba, y naturalmente Aído, Jiménez y Rodríguez Zapatero. La ideología de género está en la entraña de esta nueva ley, así como del diseño de una nueva sociedad sin valores.
Las ministras de Igualdad y Sanidad, Aído y Jiménez, repiten como papagayos que con esta ley ninguna mujer irá a la cárcel. Es parte de la munición que les proporcionan los ideólogos del PSOE, pero no hay un solo caso de mujer que abortara que haya acabado en la cárcel por ello. Por mucho que repitan esa falsedad no lograrán que sea verdad. Tan sólo ofrecen una percha para colgar el aborto libre y engañar a los desinformados.
En tercer lugar, el aborto no tiene apoyo moral alguno porque es un crimen sobre la criatura más inocente masacrada en el seno materno. Es una aberración que todos entienden, salvo quienes se ponen orejeras mentales para ignorar la realidad e ignoran las razones de los expertos en embriología, medicina, derecho, filosofía e historia.
Un gran fraude esconde el Ejecutivo socialista al decir que defiende el derecho de la mujer. Los medios de comunicación y las publicaciones están llenos de testimonios diciendo lo contrario. Las mujeres que abortan son víctimas de la propaganda y quedan lastradas para el resto de su vida. Sólo se perdonan a si mismas cuando colaboran activamente en las instituciones que ayudan a las embarazadas con problemas, como Esperanza Puente, portavoz de la «Fundación Redmadre», que ha escrito un libro titulado «Rompiendo el silencio», recoge testimonios sobrecogedores de mujeres que sufrieron el aborto provocado, porque celebraron en su día la legalización del aborto y cayeron, más o menos a sabiendas, en las garras de la desinformación. Hoy están profundamente arrepentidas de haber estado en un infierno escondido a la opinión pública.
El presidente de Gobierno, Señor Rodríguez Zapatero, es un irresponsable por justificar esta nueva ley, diciendo que es para dar seguridad y proteger la libertad de las mujeres. No dará más seguridad jurídica de la que ya tienen y sí permitirá la impunidad de las empresas de abortorios, que ya conoce la opinión pública. En vez de aplicarles a ley a los matarifes ahora les abre las puertas para que prospere su negocio que mueve al año más de 6 millones de euros, entre muy pocas empresas por cierto.
Finalmente, falla la lógica jurídica cuando la ley exige receta para los anticonceptivos y no para la bomba hormonal, más peligrosa para la salud de la mujer y sobre todo de las adolescentes. Lo mismo le ocurre cuando impide a las menores comprar alcohol o tabaco y se les permite adquirir la píldora poscoital. Es el nuevo puritanismo supuestamente ecológico, que persigue el tabaco y el alcohol mientras expande el preservativo y la píldora poscoital, aumentando así la promiscuidad sexual, las enfermedades de transmisión sexual que vuelven a crecer entre la población, y el número de abortos cada año. Con estos resultados cualquier gobierno sensato revisaría sus presupuestos ideológicos y cambiaría de rumbo, pero esto es mucho pedir al actual gobierno socialista radical, que quizá busca votos de jóvenes manipulados sin importarle los trastornos de conducta que sufrirán. El empeño abortivo del gobierno de Rodríguez Zapatero es irresponsable porque transmite a las mujeres la impresión de que la píldora poscoital (PDD) es un método anticonceptivo más, a la vez que reconoce implícitamente que el preservativo falla como saben los expertos en cerca del 30 por ciento de los casos.
Jesús Ortiz López
Doctor en Derecho Canónico
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