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¡QUÉ BELLO ES VIVIR!, ¡VIVEN! (Gloria Mª Tomás y Garrido)

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¡QUÉ BELLO ES VIVIR!, ¡VIVEN! , LA VIDA ES BELLA

"Es alentador detectar la valentía con la que muchas voces acceden a explicarnos la vida humana, la naturaleza del hombre, sus valores dominantes y/o emergentes, su grandeza y su indigencia".

Por Gloria María Tomás y Garrido

INTRODUCCIÓN

Esta publicación será una de las tantas que cierran -o abren, según se mire- el milenio; este evento me motiva a elegir un tema con más peso, si puede hablarse así; voy a referir mi reflexión sobre algo fundante y fundamental: la vida misma, aunque soy consciente que hay muchos dilemas bioéticos que parecen estar en la cresta de la ola, bien por su propia novedad, bien por las nuevas incertidumbres y esperanzas que generan, bien por la necesidad de tomar una decisión sobre su aplicación como un protocolo más en el acontecer biosanitario.

Con razón se ha dicho que todos los fenómenos que se desarrollan con excesiva velocidad necesitan definir mejor su naturaleza y su método; este es el caso de la Bioética, donde la urgencia por regular una materia tan delicada ha llevado a dejar en segundo plano el estudio del objeto que se quiere regular. ¿qué es la vida? La Bioética seguirá cuestionada mientras no se dé respuesta a esta pregunta, que es previa a todo el debate[1]. Sirvan estás páginas para ayudar a esclarecer en algo el misterioso acontecer del vivir en este tiempo de especial densidad, incluso cronológica.

Es alentador detectar la valentía con la que muchas voces acceden a explicarnos la vida humana, la naturaleza del hombre, sus valores dominantes y/o emergentes, su grandeza y su indigencia; nuestro objetivo, como ya es tradicional, es descubrir algo de estas perspectivas -que inciden necesariamente en el actuar bioético- a través de algunos apuntes cinematográficos; en esta ocasión no me resisto a plasmar otras orientaciones, no sé si poéticas, proféticas, o ambas cosas a la vez que iluminan el común procedimiento empleado (el subrayado corresponde a la autora de esta colaboración).

Comencemos con un poema de Gloria Fuertes[2]:

“Querida vida, eres lo mejor que he tenido y que tengo

eres lo más importante que puede tener un ser humano

te has portado conmigo a lo primero regular

pero mas bien bien

nunca tuve que tener psicólogo ni psiquiatra, vida mía

siempre te he defendido, siempre he estado enamorada de ti

vida, vida mía

me has dado suerte, poemas, fama

buena salud, buen humor, don de amistad, don poético

en amores, de todo un poco, mas bien poco

el último falta

y además era el último

me ha dejado mal sabor de boca y casi baldada

cosas de la vida

cosas tuyas, hija”.



Sigamos a Stanislaw Grygiel[3], profesor polaco de Juan Pablo II; en su disertación filosófica sobre la vida, se apoya en F. Hölderlin, cuando el poeta canta:

“Enigma es el nacer.

Ni siquiera el canto puede casi desvelarlo;

Como eras al principio, así seguirás.

Por mucho que actúe la constricción y el rigor,

Lo que más puede es el nacimiento

Y el rayo de luz

Que sale al encuentro del neonato”.



La admirada y llorada Madre Teresa de Calcuta, consoló a unos leprosos, una noche de tormenta, en un pueblo indio a las orillas del Ganges, con esta bella canción[4]:



“La vida es:

-una oportunidad, aprovéchala

-una belleza, admírala

-una alegría, saboréala

-un sueño, hazlo realidad

-un reto, afróntalo

-un deber, cúmplelo

-un juego, juégalo

-preciosa, cuídala

-riqueza, consérvala

amor, gózalo

-un misterio, desvélalo

-una promesa, cúmplela

-tristeza, supérala

-un himno, cántalo

-un combate, acéptalo

-una tragedia, doméñala

-una aventura, arróstrala

-una felicidad, merécela

-ES LA VIDA, DEFIÉNDELA”



En este artículo, de alguna manera, me permito traducir el lema goethiano de “poesía y verdad”, por estética y ética; es posible que también desde la belleza, se vea la dimensión de la verdad de la vida humana como un bien.

En el cine de todos los tiempos, el tema de la vida y del vivir, ha sido un argumento palpitante; comentamos al respecto películas significativas, en las que, como resumen, diría que revolotea un verso de Luis Rosales[5]:



“Tus ojos diciendo:”vente”,

como un arbolito loco,

que hay quien muere poco a poco,

y hay quien vive de repente”.



¡QUÉ BELLO ES VIVIR!

-Director: Frank Capra
-Intérpretes: James Stewart, Thomas Mitchell, Donna Reed
-Fecha y nacionalidad: 1946, estadounidense


Resumen del argumento:

Es la historia, enteramente vulgar, de un muchacho, George Bailey, desde los doce a los treinta y tantos años en su ciudad; comienza en 1919 y termina recién acabada la Segunda guerra mundial; todo en una pequeña ciudad americana, Bedfor Fallas.

Presenta con mucho humor y mayor lirismo el transcurrir de la vida cotidiana; los personajes, el ambiente y todas las vicisitudes quedan descritas de modo magistral en pinceladas de una ejecución elegante[6].

George es un hombre querido y respetado por los del pueblo; su generosidad ha ayudado a muchos de sus vecinos a salir adelante. Los años de la “prosperity” y de la depresión, afectan a las pequeñas dimensiones de la ciudad, a la vida modesta de sus habitantes; será un fuerte revés en el tema económico, junto con otros problemas morales por lo que George pierde la fe en sí mismo e intenta suicidarse. Por una serie de visiones sobre lo que hubiera ocurrido si él no hubiese nacido, vuelve a descubrir no sólo la ilusión y esperanza para seguir luchando, sino lo que es la clave de esta película: vale la pena haber nacido; la vida tiene su significado, sean cuales sean, sus amarguras y sus dificultades. Los bienes que siguen de una vida vulgar y en alguna manera frustrada son incomparablemente mayores de lo que se piensa y de lo que el propio interesado llega a imaginar. Como es habitual en el cine de Capra, también aquí la esperanza renace cuando más perdido parece todo[7].



¡VIVEN!

-Director: Frank Marshall
-Intérpretes: Etahn Hawke, Vicent Spano
-Fecha y nacionalidad: 1992, USA

Resumen del argumento:

Es[8] la historia de la célebre tragedia de los Andes. En octubre de 1972, un equipo de rugby uruguayo sufrió un gravísimo accidente aéreo y se le dio por desaparecido. Sin embargo, los 29 supervivientes vivieron durante diez semanas en condiciones dramáticas, hasta tener que practicar la antropofagia para poder subsistir: comer la carne de sus compañeros muertos, como último recurso.

Repleta de humanismo y profundidad espiritual, donde no se obvian ni la fe de los protagonistas ni su intimidad; como tampoco el drama de su conciencia. Se unen en este film, como señaló el propio director: “el instinto de supervivencia, la solidaridad del ser humano, el trabajo en equipo, la hermandad del hombre en una situación límite, que pueden ayudarle a sobreponerse a las circunstancias”.


¡VIVIR!

-Director: Zhang Yimou
-Intérpretes: Ge You, Gong Li
-Fecha y nacionalidad: 1994, China

Resumen del argumento:

China, décadas 40-60. Se narra la trágica historia de la familia Xuu Fugui, un propietario arruinado por el juego, que pasa a ser trabajador, a través de las grandes transformaciones que vivió el país, principalmente la guerra civil que en 1949 llevó al poder a Mao Ts-Tsung; 1958, año en que el gobierno comunista puso en marcha el denominado “El gran salto hacia delante”; y 1966, cuando se instaló la revolución cultural[9].

Auténtica obra de arte, a la que acompaña una fotografía en tonos dorados y rojos, adecuada a cada momento histórico -hay un profundo estudio de los colores como signos- y una música subyugante.Viene a ser como el “contra-análisis de la historia oficial”. En esta película coinciden la psicología, los movimientos de masas, el llamamiento al optimismo, las escenas patéticas, el drama, la comedia y la ironía[10].

La presencia constante en la familia de las leves y bellas marionetas adquieren valor de símbolo[11], a modo de una bandera de permanencia cultural, oral, de libertad el hombre, de apertura a lo trascendente.

Para nuestro estudio es clave cómo Zahng Yimou, poeta de la imagen y humanista de la pantalla, define su obra: “Innumerables familias chinas han sufrido y sobrevivido a un turbulento medio siglo, gracias a la resistencia de su deseo de vivir y a una actitud fundamentalmente optimista que preside todos los aspectos de sus vidas. En ¡Vivir!, he probado algo nuevo en mi trabajo: intento mostrar la raíz de las vidas de la gente china desde el punto de vista de una persona corriente. Veo esta raíz como la clave para entender el tiempo en que vivimos... Encarar las dificultades y los malos tiempos con una esperanza constante, esto es lo que significa vivir”


LA VIDA ES BELLA

-Director: Roberto Begnini

-Intérpretes: Roberto Begnini, Nicoletta Braschi, Giorgio Cantarini

-Fecha y nacionalidad: 1998, Italia


Resumen del argumento[12]:


Italia, 1939. Guido, joven soñador y simple, y un amigo poeta, llegan a Arezzo, en Toscana, en busca del triunfo. Guido quiere abrir una librería. La ciudad está llena de incidencias que encajan muy bien con su espíritu extrovertido, vitalista, generoso y algo mágico. Como si fuera un cuento romántico de hadas, Guido conoce a Dora ¡su “principessa”! y se enamora de ella; la película hace una maravillosa elipsis que nos transporta del flechazo a la librería instalada, a ellos casados y con un hijo de cinco años. La persecución nazi alcanza al padre y al hijo, a los que, por amor, se unirá la madre. En el campo de concentración, para sobrevivir, y más para mantener la ilusión de su hijo y la unión enamorada con su mujer, Guido desarrolla una enorme capacidad de sabia y tierna imaginación.

Mientras que en la primera parte de la película es una mezcla feliz de romanticismo y humor; la segunda será el drama del amor, en la que el miedo es superado heroicamente, lleno de realidades imaginativas, las que ingenia todo buen esposo y mejor padre.

El final, esperado, es la muerte por amor, y nueva culminación de la alegría tras el sufrimiento.

Algunos se preguntan cómo ha sido posible hacer una comedia sobre un tema tan terrible como el Holocausto; sin duda, el secreto de esta entrañable fábula moral, se contesta J.J. Martín[13] está en el arriesgado guión, en el que, para preservar la inocencia del chaval del escándalo del odio, Guido hará creer a su hijo que todo el horror que viven forma parte de un sofisticado juego. La película graba en el corazón con magistrales golpes de humor y hasta de histrionismo, el milagro de la bondad, de la ternura, y de la dignidad de la vida.


LA VIDA ES BELLA

Dejo a la reflexión personal del lector, las luces que las páginas anteriores, leídas tranquilamente, sugieren; resumiendo lo que pueda entreverse, afirmaría que todos captamos a través de ellas, con la evidencia que la razón no sabe explicitar algunas cosas: lo que tradicionalmente se ha denominado humanidad; el brillo y el peso el concepto de dignidad humana; el sentido y significado de la vida humana.

Con respecto a la “humanidad” el profesor Millán Puelles[14] lo explica de modo práctico: todo hombre, lo quiera o no, pone el grito en el cielo cuando le hacen una faena, por decirlo en términos populares; o cuando se la hacen a otro; esa experiencia, es la humanidad, es lo propio de nuestra naturaleza.

Pero será el mismo autor el que trágicamente recoge aquella dura verdad formulada por Camús “el hombre es la única criatura que se niega a ser lo que es”; y le da la vuelta: “para negarse a ser lo que se es, es necesario que sea algo, frente a lo que dicen el existencialismo y el historicismo, según los cuales el hombre no tiene ser; se lo va dando a golpes de su libertad; es lo que él mismo va decidiendo ser. No es esto una absoluta falsedad, pero sí una verdad a medias. De alguna manera me hago a mí mismo, pero me hago sobre la base de lo que ya soy. Yo no me he implantado a mí mismo radicalmente el ser. Las exigencias de la naturaleza humana al hombre no dejan de ser exigencia, aunque no sean enteramente constrictivas, ya que cabe volverse contra ellas”. (...) La naturaleza humana es una instancia moral –ética- de apelación. Pensar que no podemos hacer más que una descripción del lenguaje moral es antinatural (...); la ética, que tiene un valor normativo, lo tiene sobre una base, eso sí, que ella no construye, sino simplemente acepta, que es esa experiencia moral que se da en todo hombre, más o menos corrompida, o obnubilada, más o menos cuidada, perfeccionada, pero ahí está. No es pues la ética una elaboración de la razón en el vacío, sino una elaboración de la razón con datos, muchos de los cuales están, son independientes de nuestro pensar y de nuestro querer, y otros que vamos conociendo, pero que nunca conocemos del todo. Una ética realista, es la que admite normas practicables. Las normas no se realizan, lo que se realizan son actos del cumplimiento de las normas; es imposible realizar todas las normas. Las normas cumplibles, no utópicas, son las que tienen en cuenta la naturaleza del hombre. Desde ahí ya puede establecerse unos parámetros y unos valores.

Para seguir el discurso, invito a la lectura del autor; estamos sólo ante un apunte sobre “por donde van los tiros”. La Bioética protege y despliega esta humanidad, o debería hacerlo.

Con respecto a la dignidad humana lo que reflejan unas poesías, unas películas, a veces de modo claro, otras difuminados, pero lo reflejan, es también propio de la naturaleza, por eso, esl estudio y la valoración de la dignidad tiene una raíz fundante epistemológica. El profesor L. Melina[15]; señala cómo el acto fundamental del reconocimiento de esta dignidad personal es, a la vez, complicado y sencillo. Complicado por la cantidad de visiones cognoscitivas y de las respectivas metodologías y caminos que comporta; ciertamente es necesario respetar la legítima autonomía de cada ámbito, sin violar sus exigencias de rigor. Por otra parte, eso remite a una sencillez y fundamental del sujeto de este conocimiento. Las diferentes perspectivas se abren a la comunicación recíproca, al dialogo y a la síntesis en el sujeto. La ciencia biológica se encuentra relacionada con la antropología filosófica que, por una lado, recoge y trata de responder a las preguntas de la primera y, por otro, siempre ha estado de alguna forma implicada en sus investigaciones. La razón filosófica no se cierra a la sabiduría de la fe y a la reflexión teológica aunque sea diferente. La dimensión moral (ética) de la cuestión, con su original connotación práctica, caracteriza en última instancia la investigación. Apelando a la libertad de quien se encuentra frente a la llamada a reconocer lo que exige la vida del hermano.

Por último, ¿cabe hablar del sentido de la vida o ya está implícito en nuestras argumentaciones? Mi llorado amigo, el profesor Ricardo Yepes, me explicaba un día que [16] vivir es una tarea esforzada; vivir es ya un éxito continuo de la vida, frente a la amenaza de los peligros, las enfermedades, la falta de recursos, y la muerte misma. El mismo fenómeno biológico de la vida es ya un esfuerzo continuamente coronado por el éxito (...) El sentido de la vida se encuentra cuando se tiene un contenido y un argumento que le dé emoción, intensidad, recompensa (...), pero en mucha mayor medida, el sentido de la vida se encuentra en aquellas personas a quienes uno destina todo lo que es capaz de hacer, de sentir de amar(...) lo más alto y lo más profundo de lo que el hombre es capaz es el amor correspondido...

Humanidad, dignidad, sentido...: vida, vida humana. A veces, estos atributos tan grandes los fragmentamos demasiado, se quedan tangentes, incomunicables[17]... y esentonces el hombre, en último término, la única víctima, la que consideramos que no es capaz de llenar su privacidad y su mundo interior.

Junto con la necesidad inminente de una Bioética a la altura de la ciencia y de la tecnología y de la destreza, me pregunto, si no hará falta también una Ética del Silencio[18], de la reflexión, para recuperar lo que nos habita dentro, para escuchar la vida que está fuera. “El silencio está en todas partes/ y persigue con su prestigio intacto/ su porvenir inédito”[19].

En definitiva, defiendo y expongo que el hombre nunca será una exclusiva materia de nuestros cálculos; dentro de las limitaciones humanas, y por tanto, también de las ciencias que nos atañen, la síntesis vital que compete a la Bioética parte del hombre y en él termina; el camino amplio y pluridisciplinar tiene una señalética para no perderse, mejor para llegar: el reconocimiento la vida humana.

13 de diciembre de 1999


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[1] Scola, A.. ¿Qué es la vida? Contraportada-. Ediciones Encuentro, 1999

[2] Fuertes, G, con ocasión de su muerte, recogido en la prensa nacional

[3] Grygiel, S. Para mirar al cielo, vida, vida humana y persona en ¿Qué es la vida? Ed. Encuentro, 1999, pág.58

[4] Tomás, G. Cartas Ecológicas, Eiunsa, 1996, pág.182

[5] Rosales, L. Poesía Vol. I. Trotta, 1996 pág.416

[6] Marías, J. El cine, Vol I. Royal Books, S.L.1994 págs 125-126

[7] Sesé. J.M. El cine en 111 películas, Eiunsa, 1994, 274-279

[8] Caparrós Lera, JM. Persona y Sociedad en el cine de los 90, Eunsa, 1994, págs.301-302

[9] Caparrós Lera, J.M. El cine de nuestros días, Rialp, 1999, págs. 305-306

[10] Pantalla 90, 1995, n.65, pag.8

[11] Urbina, P.A.. Aceprensa 16/94

[12] Pantalla 90, nº 111, 1999, págs. 5,6

[13] Martín, J.J. Aceprensa 34/99

[14] Millán-Puelles, A.. Ética y realismo, Rialp, 1996

[15] Melina, L. Reconocer la vida. Problemas epistemológicos de la Bioética. En ¿Qué es la vida? Obra citada, pág.95

[16] Una conversación en el 1996 en el colegio Guadalaviar, de Valencia

[17] Castilla del Pino, C. 3ª de ABC, 28-X-95

[18] Casanova O. El País, 20-7-98

[19] San Juan de la Cruz

 

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