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JUSTICIA Y BENEFICENCIA, PRINC (Gloria Mª Tomás y Garrido)

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JUSTICIA Y BENEFICENCIA, PRINCIPIOS BIOETICOS

I. CRIMEN Y CASTIGO; II. LA FORTUNA DE VIVIR

Por Gloria María Tomás y Garrido
Doctor en Farmacia. Master en Bioética. Profesora de Bioética en la UCAM

I. CRIMEN Y CASTIGO
II. LA FORTUNA DE VIVIR


I. CRIMEN Y CASTIGO
Director: Joseph Sargent
Intérpretes: Ben Kingsley
Patrick Dempsey
July Demsey
U.S.A
Resumen del argumento
Esta película está basada en una de las cinco obras maestras de Feodor M. Dostoiesvski (1821-1881), Crimen y Castigo, escrita en 1865.
Aunque en el argumento se hacen elipsis, la trama y la ambientación son fieles a la novela; aparecen los típicos personajes "dostoievskianos", tanto los situados en el límite de la normalidad humana, en las fronteras de lo inestable, allí donde no hay más solución que humillarse hasta el anonadamiento, o arrojarse al precipicio con los ojos bien abiertos, como los personajes que forman el pueblo, que son expresión profunda y auténtica de lo propiamente humano.
Rodya es un joven y prometedor estudiante, que se percibe a sí mismo como superior. Piensa que las personas que tienen esas cualidades, que son algo extraordinarias, tienen el derecho de poder cometer un crimen y mantenerse impunes, si éste se ha realizado por el bien de la sociedad. Afirma que no cree en la anarquía, pero sí cree que los hombres que nacieron para hacer grandes cosas, están condenados a cargar con todos los pecados del mundo, y pueden saltarse la ley para lograr sus ideales.
Sintiéndose obligado a arreglar las injusticias de Rusia, su país natal, y a poner en práctica su teoría asesina, mata a una corrupta prestamista, pero desgraciadamente, también mata a la hermana de ésta, Lizaveta, una muchacha bondadosa, que casualmente es testigo del primer crimen. Rodya se considera muerto por esta acción, porque sabe que Lizaveta no se merecía morir. La muerte de la prestamista le parece un crimen, la de Lizaveta , un pecado.
Rodya evita su inmediato procesamiento, y va descendiendo poco a poco a un infierno personal corroído por un sentido de culpabilidad crecientes; callado con todos, hace depositario de su confianza a Sonia, porque le parece que ella se encuentra en una situación análoga a la de él. Sonia se ha hecho prostituta, ante los reproches recibidos de su madrastra que, para salvar a su familia de la miseria, la incita a ganar dinero prostituyéndose. Pero Sonia es la modestia personificada, todo lo acepta y, en su paradójica situación, es también su bondad y su amor a Rodya lo que facilita que éste acabe entregándose en manos de la justicia. Castigado con la deportación a Siberia, Rodya, en la reparación de su pecado, encuentra la paz de su alma y en Sonia, el amor fiel.

II. LA FORTUNA DE VIVIR
Director: Jean Becker
Intérpretes: Jacques Villerte
Jaques Gamblin
André Dussollier
FRA, 1999
Resumen del argumento
Como en la anterior película, estamos ante una adaptación de una novela de Georges Montforez.
Es un film que nos recuerda la paradigmática de Capra "Vive como quieras", pues en ambas se afronta la condición humana desde su dignidad, y con tal carga de finura interior y de buen humor, que todo queda transcendido. Es una buena historia, humana y sincera, en la que sin necesidad de recursos especiales se refleja que la alegría y la libertad auténticas las dan la amistad y la ausencia de falsas necesidades.
Garris y Riton viven en las marismas, a orilla del río Loira, en la Francia de los años 30. Ambos trabajan juntos en lo que surge, y comparten su vida con otros amigos: Tane, el maquinista ferroviario y Amedée, un soñador y devorador de clásicos literarios y enamorado de una viuda. Los cuatro conocerán a Pepé, un anciano millonario que proviene también de las marismas, que no reniega su pasado, al que añora, y al que le gustaría volver. Todos ellos encuentran entre sí una amistad que está a la altura de los deseos de su corazón, y en ese ambiente, hay cabida para el arrepentimiento, el perdón y la mejora personal.

JUSTICIA Y BENEFICENCIA, PRINCIPIOS BIOÉTICOS
Con probada experiencia, cada vez se van estudiando mejor los principios reguladores de la Bioética. Y tanto el profesional como el experto en Bioética comprueban en la práctica diaria la necesidad de recurrir a parámetros de referencia, y de buscar otros cuando los anteriores no satisfagan los resultados obtenidos.
Pero de los principios que van siendo tradicionales pueden extraerse más virtualidades, más delimitaciones que faciliten una actuación profesional coherente.
Las dos películas que citamos podrían aplicarse la primera a la justicia, y la segunda a la beneficencia, para desde ellas obtener material de reflexión, nuevas luces sobre principios conocidos. La finalidad de estos comentarios es colaborar en que tanto justicia como la beneficencia brillen con luz propia en la actuación bioética, porque no se vive ni la justicia ni la beneficencia a través de manifestaciones de conductas respetuosas y anónimas.
Quizás hay ofuscamiento porque lo legal no siempre coincide con lo ético, y se acepta una justicia aparente, "legal", como peligroso portillo que no es resolvedor de dilemas. Y también hay deformación con el principio de beneficencia, con el hacer constantemente el bien; algo que siempre debería estar en alza, pero que cosas tan elementales como la prisa y la burocracia, lo desdibujan en nuestra sociedad occidental.
Si estamos en Bioética, obligadamente nos hemos de referir a la verdad del hombre a la luz del hombre. La creencia en la verdad, afirma Guitton, une a los seres pensantes. En todos los dominios en que se presente, la verdad es el único bien que podemos compartir.
El principio de justicia se entiende y aplica como la equidad en la distribución de cargas y beneficios. Constituye por lo tanto, una garantía institucional, pero debe tenerse en cuenta que si solamente se hace referencia al ámbito legislativo y a los derechos generales, sería injusto. Ha de llegarse al nivel práctico, en el que se hace efectivo el derecho, porque en las indicaciones genéricas no se contemplan todas las posibles variables individuales. En ética, como ha puesto de manifiesto recientemente el Dr. Altisent, los matices son a veces decisivos; la primacía y el protagonismo de la persona no pueden desdeñarse en la aplicación de este principio. No se puede aceptar un sistema normativo, incluso bonito, dirá el profesor d´Agostino, si está desoladamente vacío. El Derecho, las leyes, no crean ni destruyen la identidad, pero sí debe reconocerla.
El principio de beneficencia se encuentra en la base del Juramento Hipocrático y ha sido seguramente la actitud más importante en la historia de la Medicina. Abarca la realización del bien a los demás; actualmente la crítica le viene por la posibilidad real de reducirlo a una orientación bien paternalista o utilitarista. Pero el bien no tiene límites, no puede desdeñarse este principio, aunque su aplicación no siempre pueda hacerse a bote pronto; en realidad es con la calidad profesional como se responde a sus exigencias; o, lo que es lo mismo, habrá de medirse por el afán de una formación continuada; de modo que el sanitario adapte su ciencia, en primer lugar al ámbito de su trabajo, pero también al modo en que va desarrollándose la ciencia y la sociedad.
Cuando la justicia y la beneficencia se reducen a la metodología utilitaria, a la técnica para resolver los dilemas, siempre hay efectos equívocos, con frecuencia desbastadores; se pierde de vista que el juicio ético más próximo a la acción es el juicio prudencial, y que el elemento esencial de la ética es la felicidad, y como tal, el diálogo ético reviste siempre el significado de estar obligado a algo, o más bien, de estar obligado por alguien.
En "Crimen y Castigo", Sonia, víctima de la injusticia, se limita a padecer la vida; no se la puede valorar con estricto criterio ético, aunque ella no trata de justificarse; convencida de su culpabilidad, está presta a una confianza interior -en realidad es la providencia- que le llevará a salvar no sólo su vida sino también la vida de Rodya.
En toda la película, y más claramente en la novela, la maraña de la culpabilidad, de las frustraciones, siempre dejan entrever donde está la verdad y la justicia; cómo acatarlas; las experiencias personales se agolpan en el espectador, que sale de la película con un claro sentido de lo justo y de lo injusto; de lo verdadero y de lo falso.
"La fortuna de vivir", al contemplar cómo un millonario nostálgico de su pobreza, un tonto inútil, un aristócrata ansioso de libertad y un solitario hombre generoso, se ayudan mutuamente a custodiar su ansia de libertad, de armonía, de alegría y de bondad, evoca el texto del "Elogio a la pereza" de Leclerq: "…nuestra vida no es propiamente humana más que si en ella hay lentitud, sin que esto quiera decir que haya de ser del todo ociosa; también puede hacerse un elogio del trabajo, pero el trabajo, el esfuerzo ha de partir de un reposo y desembocar en un reposo. Las grandes obras y los grandes gozos no se saborean corriendo. Acumular carrera no es acumular montañas sino vientos".
La formación exige tiempo; la calidad en la beneficencia también. Ahora que la Bioética va siendo incluida como asignatura en muchas carreras universitarias es preciso inculcar que se aprende estudiando, que en la serenidad del estudio, surge el pensamiento, a meditación, y también la iniciativa. Es cierto que "La fortuna de vivir", en una primera lectura, no parece relacionada con el estudio, ni con la calidad de vida; pero si se profundiza un poco más se entiende este significado, porque afronta nítidamente la verdad de calidad, de la dignidad de la vida y de los hombres; algo que otros han de captar con un cierto y sano escapismo de la vida acelerada, con un cierto y sano tiempo dedicado al estudio y a la soledad personal, evitando la degeneración en la exterioridad.
Hannah Arendt ha llegado a decir, contradiciendo a Oscar Wilde que habló y escribió sobre la decadencia de la mentira, que nuestra época hemos llegado al triunfo de la mentira; la bioética tiene el derecho de borrar esta afirmación, lo está haciendo, en la medida en que en las actuaciones profesionales resplandezca la justicia y la bondad.

BIBLIOGRAFIA
-Aceprensa 153/99
-Bioética y Ciencias de la Salud, Vol. 4 nº 1, págs 40-41
-Cardona, C. "Aforismos", Rialp, 1999
-"Diario médico, pág. 14, 8-XI-2000
-Enciclopedia GER, tomo 8, págs. 119-122
-Guardini, R. "El universo de Dostoyevski". Emecé Editores. Buenos Aires
-Guitton J. "El silencio sobre lo esencial", Edicep, 1988
-Leclerq J. "De la vida serena", Patmos, nº 24
-Pantalla 90, nº 199

 

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15/07/2005 ir arriba
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