No
es verdad. Estamos a favor de que las
personas homosexuales registren públicamente
sus amistades íntimas como uniones de hecho
en el marco de la protección de la seguridad
social; pero insistimos que el
reconocimiento de esas uniones como
matrimonio va contra el bienestar público y
de forma particular contra el equilibrio y
el desarrollo afectivo de nuestros hijos.
Las personas homosexuales deben de ser
respetadas y protegidas como personas pero
su estilo de vida no debe de ser propuesto a
los niños como una inocua opción de vida.
Antes de formar tu propia opinión al
respecto, considera, por favor, estas
reflexiones.
1.-Los
homosexuales, como todos, pueden casarse y
no es discriminatorio que muchos prefieran
no hacerlo. Los homosexuales pueden
casarse con los mismos derechos y
obligaciones que los heterosexuales. Es
decir, sólo con otra persona y sólo del sexo
opuesto y que tenga cierta edad y dé su
consentimiento. Que un homosexual se queje
de discriminación porque no le dejan casarse
con alguien del mismo sexo es como si un
polígamo se queja de discriminación porque
no le dejan casarse con varias mujeres, o un
promiscuo con varios y varias a la vez. No
hay discriminación: la ley es igual para
todos y la sociedad tiene un modelo de
matrimonio que ha demostrado su eficacia
durante siglos.
2.-Casar
homosexuales es un experimento social
inédito. Casar personas del mismo sexo
es un experimento social que nunca antes se
ha intentado. Ninguna civilización ha
implantado el matrimonio homosexual. Incluso
sociedades que permitían la homosexualidad y
hasta la fomentaban en ciertas edades y
clases sociales, como los griegos antiguos,
entendían claramente el matrimonio como la
unión estable entre un hombre y una mujer
abiertos a tener hijos. Una cosa eran las
prácticas sexuales de los ciudadanos y otra
muy distinta la familia y la generación y
educación de hijos. La homosexualidad ha
adoptado muchas formas en distintas
sociedades, pero nunca se le ha relacionado
con el matrimonio. Experimentar con el
modelo social es irresponsable y peligroso,
sin embargo muchos defienden esa
experimentación por razones ideológicas de
rechazo a la familia y no por razones
científicas y ni siquiera de demanda social
(la inmensa mayoría de la población mundial
está en contra).
3.-
No existe el gen homosexual. El homosexual
no nace, se hace. No se ha podido
demostrar científicamente que la
homosexualidad esté ligada a la herencia
genética o que la tendencia a ser homosexual
esté determinada desde el nacimiento. Sí que
se ha demostrado y es defendido por un
amplio y respetable sector científico que la
prevalencia de la tendencia homosexual
obedece a factores ambientales y está
condicionada por la propia psicología y la
educación. Cualquiera puede realizar actos
homosexuales si quiere y cualquiera puede
también dejar de realizarlos. Por eso la
mayoría de los homosexuales puede dejar de
serlo, como la terapia clínica ha
demostrado. El homosexualismo insiste en el
carácter innato de la homosexualidad para
defender que se trata de un hecho natural,
sin embargo la ciencia nos dice que la
homosexualidad es humana no porque sea
genética sino porque es influenciable por el
ambiente y por las propias decisiones. Un
ambiente proclive a la homosexualidad
aumenta el número de homosexuales en ese
ambiente, mientras que en un ambiente donde
la homosexualidad se tolere pero no se
proponga disminuye el número de
homosexuales.
4.-
Para evitar abusos contra /entre
homosexuales o el desamparo legal no hace
falta aprobar el matrimonio homosexual.
Casi todos los beneficios de un matrimonio a
nivel de herencias, transmisión de bienes,
propiedades compartidas, etc., pueden
regularlo dos (o más) personas con acuerdos
legales ante notario, independientemente de
que tengan relaciones sexuales. De hecho,
las pocas parejas homosexuales realmente
interesadas en estos temas ya han
establecido acuerdos así. El problema aquí
es muchas veces otro: la inestabilidad de
estas relaciones hace que muchas de las
previsiones relativas al matrimonio no sean
aptas para las uniones homosexuales, por esa
inestabilidad. Si un homosexual varón tiene
como media relaciones con 39 personas a lo
largo de su vida, ¿con cuantas se casará?
¿de cuantas se divorciará? ¿cuáles de ellas
tendrán esos derechos legales, puesto que
con todas, o algunas, ha estado casada? Y
cuando se haya hartado de casarse, ¿no
tendrán las parejas de hecho posteriores
esos mismos derechos?
5.-
Legalizar el matrimonio homosexual establece
un agravio comparativo con las personas que
viven juntas sin relaciones sexuales.
Dos ancianas que viven juntas, tres hermanos
en una casa, cuatro amigos que comparten
piso desde hace seis años...,tienen una
relación con afectividad, compromiso y
convivencia igual que puedan tener dos
homosexuales. Sin embargo, se ven privadas
de las ventajas legales del matrimonio gay
porque no practican sexo entre ellos. El
matrimonio gay en realidad premia a los
practicantes de cierto tipo de sexo,
privilegiándoles sobre otras convivencias
afectivas y estables. Es evidente la
diferencia con el matrimonio común, que
premia la complementariedad hombre-mujer
estable y está abierta a la generación y
crianza de los hijos.
6.-
Legalizar el matrimonio homosexual establece
un agravio comparativo con los polígamos...
y con cualquier otra combinación numérica.
Al contrario que el matrimonio homosexual,
que nunca ha sido aceptado por ninguna
civilización, la poligamia tiene una larga
tradición en numerosos países y sociedades,
incluso en nuestros días. Si casamos a dos
hombres, ¿con qué argumentos impediremos a
nuestros ciudadanos islámicos o de origen
subsahariano que no se casen con dos o más
mujeres? ¿Puede un emigrante pedir por
reagrupación familiar que vengan sus tres
esposas? Al menos, las uniones polígamas
tradicionales tienen hijos y suelen ser
estables, lo cual es un bien social. ¿Con
qué argumento los defensores del matrimonio
gay lo impedirían? En los ambientes
homosexuales lo que ya se pide es la
aprobación de la poligamia bisexual. Un
famoso escritor lo ejemplificaba en un
número de la revista homosexualista Zero: un
amigo suyo está casado con una mujer, madre
de sus hijos, y la quiere; pero es
homosexual, y tiene una relación con un
hombre. ¿Por qué esconderlo? ¿Por qué no
casarse todos entre ellos? Así, los niños
tendrían dos papás, que siempre es mejor que
uno. Cuando el matrimonio deja de ser lo que
es (un hombre y una mujer unidos en un acto
de amor que puede generar nuevas vidas),
entonces puede re-definirse para ser
cualquier cosa.
7.-Legalizar
el matrimonio gay debilita al matrimonio
heterosexual, igual que la moneda falsa
debilita la moneda verdadera. Muchas
personas piensan que no les afecta en nada
que los homosexuales se casen. Es lo mismo
que pensar: "no me afecta en nada que haya
gente que haga circular falsos billetes de
100 euros, yo soy honrado y no los usaría,
de hecho casi nunca veo billetes de 100
euros". Sin embargo, es evidente que la
circulación de moneda falsa nos afecta a
todos, porque se pierde confianza en la
moneda, la gente la usa con reticencias y
prefiere usar otras monedas (dólares, por
ejemplo) o no comerciar o no aceptar ciertos
billetes y al final la economía de todos se
resiente porque todo es más costoso. Lo
mismo pasa cuando se hace circular un
matrimonio falso como si fuese matrimonio.
En los países nórdicos, donde a las uniones
se les equipara al matrimonio, la mitad de
los niños nacen fuera del matrimonio. Al
darle a la unión homosexual la vitola de
matrimonio se da el mensaje a la sociedad de
que en realidad casarse no significa nada ni
se contrae ninguna responsabilidad ante los
hijos. Como consecuencia la gente no se casa
y su compromiso es débil. Igual que la
moneda falsa crea desconfianza en el sistema
económico, el matrimonio falso crea
desconfianza en el compromiso inter-personal
y social. Una sociedad basada en la
desconfianza, la desvinculación y la falta
de compromiso nunca funcionará tan bien como
una basada en familias estables,
comprometidas de por vida por el bienestar
de los cónyuges, hijos y parientes.
8.-
En realidad, pocos homosexuales se casan; el
objetivo del movimiento gay es destruir el
matrimonio heterosexual. Lo han
reconocido muchas veces los líderes
homosexuales en España y en el resto del
mundo. En realidad muy pocos de ellos
quieren "casarse". Pero el movimiento del
homosexualismo político se vuelca en la
exigencia del matrimonio para cambiar la
sociedad y eliminar una institución (el
matrimonio monógamo y de por vida) en la que
no creen. "Luchar por el matrimonio del
mismo sexo y sus beneficios y entonces, una
vez garantizado, redefinir la institución
del matrimonio completamente, pedir el
derecho de casarse no como una forma de
adherirse a los códigos morales de la
sociedad sino de desbancar un mito y
alterar radicalmente una institución arcaica.
[...] La acción más subversiva que pueden
emprender los gays y lesbianas [...] es
transformar por completo la noción de
familia" [Michael Signorile, activista
homosexual y escritor, citado en Crisis
Magazine, 8 de enero de 2004] . El activismo
homosexual no quiere formar "familias como
las demás". Más bien, quiere llegar a que
todas las familias sean como las suyas, para
lo cual la clave es desmontar "conceptos
arcaicos y caducos como fidelidad,
monogamia, compromiso, fecundidad,
paternidad/maternidad", etc.
9.-
Legalizar el matrimonio homosexual significa
legalizar la entrega de niños a
homosexuales. Hay gente que dice "yo veo
bien que los gays se casen pero no que
adopten niños". Es un error pensar que se va
a legalizar el matrimonio sin la adopción:
si se legaliza el matrimonio incluirá
siempre la adopción. Quien apoye una cosa
estará apoyando, quiera o no, la otra