Director: Roman Polanski.
Intérpretes: Adrien Brody, Emilia Fox, Michal Zebrowski.
Título original "The Pianist".
Nacionalidad: Francia/Gran Bretaña/Alemania/Polonia. 2002.
Guión: Ronald Harwood.
Fotografía: Pawel Edelman.
De El pianista se ha escrito en NUESTRO TIEMPO: "Premiada en Cannes con la Palma de Oro (2002), confirma la idea de que el cine clásico y de siempre sigue teniendo un hueco de privilegio en lo más alto del pódium de los festivales. Polanski detalla los días del pianista polaco Wladyslaw Szpilman durante el asedio nazi de Varsovia y crea una de esas historias que olvidan su año de producción para convertirse en películas para siempre". Lo suscribimos absolutamente.
Históricamente, las fuerzas soviéticas y nazis que pocos meses antes se habían enfrentado en suelo español, ahora pactaban cínicamente el reparto de Polonia. Pero la película comienza mientras el pianista polaco de origen judío Wladyslaw Szpilman (Adrien Brody) se encuentra interpretando un tema de Chopin en la radio nacional de Polonia. La aviación alemana comienza el bombardeo de la capital. El régimen nazi invade el país. El ejército alemán bombardea Varsovia sin descanso hasta que sus habitantes se rinden. Cada uno de los 360.000 judíos que vivían en la ciudad son obligados a llevar la estrella de David en su brazo, lo cual les inhabilita para utilizar el transporte público, sentarse en un banco de un parque o andar por la acera. El siguiente paso es trasladarles al distrito judío. Las cifras del horror alimentan el trasfondo histórico de "El pianista". En 1940 vivían en el gueto medio millón de personas. Pocas semanas después, cien mil habían muerto víctimas de la violencia nazi y el hambre. En 1942, más de trescientos mil fueron deportados al campo de exterminio de Treblinka. Los supervivientes iniciaron una revuelta que se saldó con la muerte de 30.000 hombres. Cuando el ejército alemán se vio obligado a abandonar Varsovia, en enero de 1945, sólo sobrevivían veinte judíos. Uno de ellos era Wladyslaw Szpilman.
En "Televideo familiar" se cuenta de la siguiente manera:
Dirección: Roman Polanski. Intérpretes: Adrien Brody, Emilia Fox, Daniel Caltagirone, Thomas Krestschmann. Duración: 148 m. Género: Drama. Valoración: Adultos. Mucha violencia. Calidad técnica: Excelente.
Szpilman es un joven pianista, judío polaco, con un gran futuro por delante. Pero la llegada del nazismo trastoca toda su vida y la de su familia. La película está dividida en dos partes. La primera de ellas, narra la vida de medio millón de judíos en el gueto de Varsovia y su progresiva exterminación. Polanski filma, sin concesiones, las vejaciones, los crímenes arbitrarios, las aceras llenas de cadáveres, la locura. No hay elipsis y la única estética es el azul, frío y distante, que parece irradiar de los uniformes alemanes. La segunda parte nos muestra la supervivencia del pianista fuera del gueto, huyendo de un lugar a otro, con la única aspiración de encontrar comida. La degradación física y psíquica de Szpilman es cada vez mayor y se salva de la animalización gracias a sus ensoñaciones musicales y, en último extremo, a la piedad de un capitán alemán. Polanski realiza una película tan realista como espeluznante. No hay campos de concentración donde la violencia habría podido quedar paliada en la masificación. Aquí todos los crímenes son concretos, personales, individualizados, fruto de caprichos inhumanos. Algunas escenas son pavorosas; probablemente, las más brutales que se han filmado nunca sobre el nazismo. Ni La lista de Schindler alcanza su altura. Demoledora.
Vale la pena conocer la presentación que de esta película ha hecho su director, Roman POLANSKI: "Siempre supe que un día haría una película sobre este doloroso período de la historia polaca, pero no quería que fuera autobiográfico. Tan pronto como abrí los primeros capítulos de las memorias de Wladyslaw Szpilman supe que EL PIANISTA sería el tema de mi próxima película. Era la historia que estaba buscando: a pesar de todo el horror, es optimista y está llena de esperanza. Sobreviví al bombardeo de Varsovia y deseaba recrear todo lo que recordaba de mi infancia. Quería aproximarme a la realidad tanto como fuera posible y evitar cualquier simulación al estilo de Hollywood.
Además de mis propias experiencias, también podía basarme en la autenticidad de la historia de Szpilman, que escribió poco después de la guerra. Por eso es tan fuerte y tan auténtica. Muestra la realidad de ese periodo con una objetividad sorprendente, casi escalofriante. En su libro, hay polacos buenos y polacos malos, judíos buenos y judíos malos, alemanes buenos y alemanes malos. Obviamente, antes de empezar a rodar, consultamos con historiadores y supervivientes del ghetto. También le pasé a todo el equipo varios documentales sobre el ghetto de Varsovia.
Por lo que respecta al actor que interpretaría a Szpilman, estaba buscando a alguien que se le pareciera físicamente. Deseaba encontrar a un actor que pudiera encarnar al personaje tal y como me lo había imaginado al escribir el guión. Era importante que no fuera alguien de este país. Puesto que la película iba a rodarse en inglés, necesitábamos a alguien que hablara este idioma con fluidez.
Organizamos audiciones en Londres. Tuvimos una gran sorpresa cuando se presentaron 1.400 personas, entre las cuales había algunas mujeres y algunos asiáticos y negros. Tras las audiciones, comprendimos que sería difícil encontrar a alguien sin ninguna experiencia, por lo que ampliamos nuestra búsqueda entre actores profesionales. No lograba encontrar a nadie que fuera adecuado en Gran Bretaña, por lo que amplié mi búsqueda en los Estados Unidos. Quería que fuese un actor joven. Cuando vi algunos de los trabajos de Adrien Brody no tuve ninguna duda: él era EL PIANISTA."
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