Jueves - 31.Julio.2014

Grandes Secciones
Actualidad
Autores
Biología humana
Avances científicos de relevancia ética
Fe y ciencias
Ciencia
Filosofía
Teología
Espiritualidad
Religión
Derecho
Familia - educación
Etica
Valores
Cultura
Literatura
Interés por el lenguaje Interés por el lenguaje
Grecolatinos Grecolatinos
La apología de sócrates La apología de sócrates
Sección «promesa» Sección «promesa»
Cuentos Cuentos
Escritos sobre la literatura Escritos sobre la literatura
El jardín de los clásicos El jardín de los clásicos
Otros clásicos Otros clásicos
El valor de la literatura El valor de la literatura
Narraciones breves Narraciones breves
Escritos de paco sánchez Escritos de paco sánchez
Escritos sobre obras maestras Escritos sobre obras maestras
Libros de creación Libros de creación
Los escritores y sus obras Los escritores y sus obras
Libros
Cine
Vídeos culturales
Testimonios
Archivo
Blog de N. López Moratalla
Blog de A. Orozco
Blog informal. Notas. Avisos de Arvo.net.

ODAS, DE QUINTO HORACIO FLACO (Mar Uriarte)

ver las estadisticas del contenido enviar a un amigo
Documento sin título

ODAS, DE QUINTO HORACIO FLACO

Poeta lírico y satírico romano. Nace a finales del año 65 a.C. cerca de Venusa. Autor de obras maestras de la edad de oro de la literatura latina, fue uno de los poetas más importantes de la literatura romana.

Horacio
Por Mar Uriarte


Quinto Horacio Flaco
Poeta romano (65 – 8 a.C.)

Poeta lírico y satírico romano. Nace a finales del año 65 a.C. cerca de Venusa (hoy Ventosa) (Apulia), en la actual Italia. Autor de obras maestras de la edad de oro de la literatura latina, fue uno de los poetas más importantes de la literatura romana. Era hijo de un esclavo que consiguió la manumisión. Estudió en Roma en la escuela del famoso gramático Orbilio. A los 20 años se trasladó a Atenas para estudiar filosofía y retórica, y se sumergió en las fuentes de la literatura griega.

Se enroló en el ejercito, y a su vuelta tuvo que trabajar de funcionario en la administración fiscal, donde comenzó a escribir versos. Poco después estableció una estrecha amistad con Mecenas a través de Virgilio. Éste, le había conocido hacia el año 38 a.C. y le presentó a su patrocinador: Cayo Mecenas, estrecho colaborador y amigo de Augusto, quien fomentó el desarrollo cultural de su tiempo. Mecenas fue quien le introdujo en los círculos literarios y políticos de Roma, y en el año 33 a.C. le entregó una propiedad en las colinas de Sabina donde Horacio se retiró a escribir y pensar. Murió en Roma en noviembre del año 8 antes de Cristo.

Su obra está dividida en cuatro grupos: Odas , Epodos , Sátiras y Epístolas . En ellas ataca directamente a personas concretas, agradece a Mecenas su apoyo, elogia los placeres mundanos y la sencillez, y hace algunas reflexiones de carácter moral. Su estilo es sencillo y equilibrado, algo por lo que será imitado en el Renacimiento. Observador perspicaz, inclinado al escepticismo, crítico y autocrítico, cuidadoso de defender su independencia de pensamiento y de acción y, precisamente por esto, amigo cabal y de toda confianza. Hombre de gustos delicados y de una exigente meticulosidad en lo que respecta a contenidos y formas, no era para nada un poeta decadente, si no más bien un artesano que supera el refinamiento indiscutible de su producción con un barniz suplementario de espontaneidad. Poseía un tacto infalible en todas las situaciones y en todos los ámbitos de la vida: así valora la gran empresa de Augusto y afirma el objetivo de sus reformas. Después de Virgilio, llega a ser el testigo más significativo del espíritu de la época de Augusto y, junto con aquél, el creador de su estructura poética.

No es fácil establecer una clasificación clara de sus obras, ni cronológicamente ni tampoco por temas. En un mismo momento los temas desarrollados corresponden a situaciones completamente distintas, y las fechas de composición difieren enormemente.

Sus Sátiras abordan cuestiones éticas como el poder destructor de la ambición, la estupidez de los extremismos y la codicia por la riqueza o la posición social.

Aunque los Epodos aparecieron el 30 a.C., se escribieron con anterioridad, ya que reclaman con pasión el fin de la guerra civil, que terminó con la victoria de Octavio sobre Antonio en Actium en el año 31 a.C., y critican mordazmente los abusos sociales.

Odas

Pero solamente Horacio era capaz de recrear, aun en esta época de auge cultural, la primitiva lírica griega, la forma poética más excelsa e inaccesible de la poesía helénica, cuyos maestros, Píndaro y Baquílides, Anacreonte, Alceo y Safo, hacía ya mucho tiempo que no eran en su propio país más que grandes nombres; y es que Horacio era el más “griego” y precisamente por su comprensión de la manera de ser extranjera, al mismo tiempo el más romano de los poetas de Roma.

El éxito que tuvieron las Odas entre el público romano no respondió en absoluto a las esperanzas que el poeta había alimentado. Desilusionado abandona Horacio la “alta” poesía y emprende de nuevo los sermones filosofantes en torno al año 23 a.C., si bien no representan para él la poesía verdadera. Posteriormente, entre los años 17 – 13 a. C. escribe el libro 4º de sus Odas , que nos muestra a Horacio en su madurez.

Uno de los bloques más sólido dentro del corpus lírico es el que se ocupa de divulgar la moral epicúrea como ideal de vida del hombre sabio.

Horacio vio en las Odas la cima de su arte poético. En cambio el lector moderno halla la mayor dificultad en aproximarse a la lírica horaciana.

La amistad, la patria, la descripción de los lugares amenos, todo un sinfín de argumentos y paisajes desfilan ante la vista o el oído del lector. Pero lo que convirtió a Horacio en un poeta clásico no fue el uso de un color poético u otro, fue el modo de combinarlos, de estructurarlos y de darles transparencia. Utiliza recursos como la repetición de sílabas que reproducen el sonido de instrumentos musicales, la casi exacta simetría de sonidos, la mezcla de letras iguales al principio y al final de un verso... La forma conforma un todo absolutamente armónico.

Libro 1º, Oda XX

Donde Horacio se comunica más inmediatamente es en las poesías sobre la amistad, como en algunas odas a Mecenas, por ejemplo la Oda XX del libro 1º. En ella Horacio invita a Mecenas a degustar un vino modesto pero con un importante significado: es del mismo año en que Mecenas se libró de una grave enfermedad. La insistencia en la humildad del convite es un tópico literario que se da en todos los poemas de este tipo. Es una sabia precaución decirle al huésped que la cena a la que se le invita no será lujosa, si no frugal, como el anfitrión. Le dice a Mecenas que vaya a probar un vino modesto que Horacio ha guardado, sabiendo que está acostumbrado a vinos de más categoría que no están a su alcance.

XX

Ven a probar con sencillos vasos un sabino
modesto que yo mismo, una vez tapado en un ánfora griega,
me ocupé de sellar, cuando en el teatro se te tributó,
ilustre caballero Mecenas,
aquel aplauso tal que al unísono las riberas
del río de tus antepasados y el jocoso eco
de la colina Vaticana te devolvieron
las aclamaciones.
Luego tu continuarás bebiendo cécubo y uva pisada
en una prensa calena: mis copas, en cambio, no las llenan
ni las vides filtradas de Falerno ni tampoco
las colinas de Fornias.


Libro 2ª, Oda X

Hay también poemas dedicados a los valores humanos, a la moral; como la Oda X del libro 2º . Es esta una oda llamada a la moderación, a la famosa aurea mediocritas , llamada que por cierto no halló el eco que por la belleza del poema cabría esperar. Su destinatario, Licinio Murena, hombre ambicioso, y emparentado con Mecenas, participó en una conspiración contra Augusto, que le iba a costar la vida.

El tema es: darás a tu vida el rumbo adecuado si no te diriges mar adentro y si evitas la proximidad de los peligros de la costa. El acierto está en el término medio. Cuanto más arriba llegues, más dura será la caída. Y si hoy no tienes suerte mañana llegará el cambio, igual que ocurre con las estaciones. Soporta las dificultades cuando lleguen y no te confíes porque los vientos soplen favorables.

X

Acertarás más en la vida, Licinio, si no estás siempre
aventurándote hacia alta mar y si no te acercas
en exceso a la costa poco fiable por recelo
y horror al temporal.
Todo aquél que escoge la áurea moderación
se siente amparado y preservado de la sordidez
de un techo ruinoso, se siente alejado y preservado
de la envidia que causa un palacio.
Es más frecuente que los vientos agiten los pinos
más altos, y que las torres elevadas caigan
con más serias consecuencias, y que los rayos castiguen
las cumbres de los montes.
Un espíritu bien preparado espera
un cambio de suerte en momentos adversos, lo teme
en los propicios, si Júpiter es quien vuelve a traer
los ingratos inviernos, él mismo
hace que se alejen. No porque hoy vaya mal, en el futuro
también habrá de pasar lo mismo: de vez en cuando despierta
a la musa silenciosa con su cítara, que no sólo el arco
sabe templar Apolo.
En las dificultades muéstrate decidido
y valiente. Igualmente, ten la sensatez
de replegar velas cuando las hinche un viento
demasiado favorable

 

© ASOCIACIÓN ARVO 1980-2005
Contacto: webmaster@arvo.net
Director de Revistas: Javier Martínez Cortés
Editor-Coordinador:Antonio Orozco Delclós

 

29/06/2005 ir arriba
COMENTARIOS añadir comentario
Esta web no se hace responsable de los comentarios escritos por los usuarios. El usuario es responsable y titular de las opiniones vertidas. Si encuentra algún contenido erróneo u ofensivo, por favor, comuníquenoslo mediante el formulario de contacto para que podamos subsanarlo.
ir arriba

v02.14:0.34
GestionMax
Novedades   rss   contacto   buscador   tags   mapa web   
© ASOCIACIÓN ARVO | 1980-2009    
Editor / Coordinador: Antonio Orozco Delclós