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Derecho a matar
por Francisco de Borja SANTAMARÍA
Arvo.net, 24.02.2010
Casi sin pena ni gloria mediática, el 24 de febrero de 2010 la ley que permite abortar en España ha superado su último trámite parlamentario. El Senado ha dado luz verde a la reforma que permite abortar libremente en las catorce primeras semanas de embarazo y, según qué supuestos, sin ningún límite temporal. Sólo queda pendiente aprobar los reglamentos que permitan aplicar efectivamente la ley.
Este 24-F queda como una referencia histórica para España. Marca el momento en que en España matar es legal; peor, aún, el momento en que matar es un derecho. Ciertamente no a cualquier persona ni en cualquier momento: quien tiene derecho a matar es, específicamente, la madre a su propio hijo mientras esté en su seno. Este 24-F no es un golpe de Estado por supuesto, pero sí puede ser calificado como un “golpe de civilización”. Ciertamente, hasta ahora el aborto era una realidad presente en España y la modificación de la ley se ha presentado, entre otros motivos, como una adecuación de la ley a la realidad social. Pero el aborto no era un derecho. Aunque se practicara con abundancia, el marco legal –con toda su fuerza pedagógica y coercitiva- contemplaba el aborto como un delito. Ya no lo es. Es todo lo contrario: un derecho.
Quizá muchas personas consideren que tal distinción es, en el mejor de los casos, una pura disquisición académica; y, en el peor, una hipocresía. Pero no es ninguna de estas dos cosas. Todo el ordenamiento jurídico bascula sobre unos pocos principios inspiradores y fundamentales, que reflejan, ni más ni menos los elementos estructurales de una civilización. Es muy difícil que la alteración de un principio básico no altere, antes o después, a todo el cuerpo jurídico y, con él, a toda la vida social.
Aunque sólo sea por ahora para una determinada situación –embarazos no deseados-, se ha trastocado el principio fundamental de no matar a un semejante inocente. Cuando en el conflicto entre el interés de la madre y la vida de su hijo –pues eso es un embrión o un feto- aquel interés –a veces trágico y otras veces banal- goza de preeminencia jurídica sobre ésta, no sólo se mata al hijo, sino que se asesta un golpe mortal a la civilización. El 24-F de 2010 queda rotulado en color negro en la historia de España. Es el momento en el que el declive civilizatorio de nuestro país se abre a una pronunciada pendiente hacia el abismo. Si alguien no lo tenía todavía claro, queda definitivamente asentado que la ley no atiende a razones de justicia: es, simplemente, la ley del más fuerte.
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