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Por
Gustavo de Prado
Arvo Net
Casablanca Comunicación
Título:
Descubriendo Nunca
Jamás.
Dirección: Marc Foster.
Intérpretes: Johnny Depp,
Kate Winslet, Rhada
Mitchell, Julie
Christie, Dustin
Hoffman.
Duración: 106 m.
Género: Romántica/Drama.
Valoración: Mayores de
10 años.
Calidad técnica: Muy
buena.
1903. James Barrie
atraviesa una crisis en
su matrimonio y su
última obra teatral ha
sido vapuleada. Entonces
conoce a una joven viuda
y a sus cuatro hijos.
Recogiendo detalles de
aquí y de allá va
configurando una nueva
obra de teatro.
Peter Pan será
su título.
Hay que reconocer que,
dentro del género es
difícil hacer algo
mejor. Hay mucha
película romántica en
las pantallas, pero
pocas de ellas están
elaboradas con la
sensibilidad de
Descubriendo Nunca Jamás:
tiene una estructura tan
mágica y equilibrada
como las alas de
Campanilla. Pausada al
inicio, sigue un
continuo crescendo
desvelando de dónde sale
Garfio, de dónde los
piratas, de dónde los
indios, de dónde toda
esa historia que rompió
moldes en el teatro de
Londres a comienzos del
siglo XX.
Pero la película es más
que eso: es un análisis
de la inspiración del
artista, de sus manías y
rarezas, un adentrarse
en cómo se produce la
Idea germinadora de una
obra de arte. Los
cambios del mundo real
al imaginario están
plenamente conseguidos y
realizados con una
elegancia formal
fascinante sin recurrir
a efectos especiales
llamativos. Emotiva,
puntualmente
sentimental, demasiado
blandita en el drama, el
director logra el mismo
nivel de empatía que
Barrie logró con el
espectador hace un
siglo.
No sigue la vida de
Barrie con
exactitud. Su matrimonio
fue anulado debido a la
impotencia del autor
teatral, conoció a la
familia Davies
antes de que muriera el
padre y cuando la madre
se encontraba ya muy
enferma. Barrie,
ciertamente, debía tener
un algo de Peter
Pan pero también
consideró
responsabilidad suya el
hacerse cargo de los
niños Davies.
Destaquemos dos detalles
de importancia:
1-. La película, por
razones dramáticas,
omite la impotencia de
Barrie y fabrica un
matrimonio difícil entre
James y su esposa
Mary que parece
conducirles a un
adulterio inevitable.
Ella le reprocha no
haberla llevado a los
mundos que él fabrica.
Él le dice que ella no
quiso viajar a Nunca
Jamás. La viuda
Davies y sus hijos
han aceptado ese mundo y
de ahí que Barrie
se incline hacia ellos.
La relación entre todos
es, si se quiere,
compleja y hasta cierto
punto fraudulenta. Pero
la película entera se
apoya en ello, es
coherente con el
planteamiento inicial y
aporta cierta riqueza de
matices para
interpretarlo.
2-. El final de la
señora Davies es
una auténtica maravilla
en el modo de
representarlo. También
es complejo y se puede
adivinar, si se quiere,
una tendencia hacia el
escepticismo por el más
allá. ¿Se trata de un
cielo pagano? ¿Se trata
del cielo de Nunca
Jamás? ¿El cielo que
ella ha deseado? ¿El que
merece?
Pueden sacarse muchas
conclusiones de estos
dos puntos, tanto
positivos como
negativos. Pero no se
puede negar la maestría
con que la película ha
planteado los problemas.
Ciertamente sin darles
soluciones. Pero
enriqueciéndoles con un
esforzado guión. Y la
propuesta es
interesante.
Finalmente destaquemos
las interpretaciones:
son todas de gran valía,
pero nos quedamos con el
momento en que
Freddie Highmore, el
niño que cede su
presencia a Peter
Pan, destroza
con furia salvaje el
tablado del teatro
casero.
Arvo Net,
04/10/2005 |