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Título original: "Der Himmel
über Berlin"
País y año: Alemania,Francia
(1987)
Género: Drama
Duración: 90'
Ficha artística de la película
Actor
/ Actriz:
Bruno Ganz,
Solveig
Dommartin,
Otto Sander,
Curt Bois,
Peter Falk,
Lajos Kovacs,
Bruo Rosaz,
Chico Rojo
Ortega,
Chico Rojo
Ortega,
Otto Kuhnle,
Christoph Merg,
Peter Werner
Musica:
Juergen
Knieper
Director:
Wim Wenders
Cinemat/Montador:
Henri Alekan
Actor / Actriz:
Nick Cave
Guionista:
Wim Wenders
Actor / Actriz:
Jeanette
Patterson-Pollock
Guionista:
Peter Handke
Actor / Actriz:
Laurent
Petitgrand
Musica:
Juergen
Knieper
Director:
Wim Wenders
Cinemat/Montador:
Henri Alekan
Actor / Actriz:
Nick Cave
Guionista:
Wim Wenders
Actor / Actriz:
Jeanette
Patterson-Pollock
Guionista:
Peter Handke
Comentario de Vicente Huerta:
Wim Wenders.
Nacido en Düseldorf (1945). El 1984
alcanza su triunfo más resonado con
París-Texas, película que
ganará la "Palma de Oro" del
Festival de Cannes. Con ella culmina
su estética narrativa en forma de
road-movie: "el
movimiento
-dirá-
es la fórmula narrativa que más
conviene al cine". En la década
anterior realiza tres películas
siguiendo los principios del Nuevo
Cine Alemán: Alicia en las
ciudades, Falso movimiento y
En el curso del tiempo, en las
que muestra sus inquietudes
filosóficas. En 1982 realiza El
estado de las cosas, con la que
triunfará en el Festival de Venecia,
desde algún tiempo antes viaja a
EEUU donde trabajará con Nicholas
Ray hasta la muerte de éste. Allí
conocerá a fondo el cine americano y
realizará películas como El
hombre de Chinatown.
En 1987 regresa
a Alemania para realizar su
magistral Cielo sobre Berlín,
que tendrá una segunda parte, aún
más espiritual en
¡Tan lejos,
tan cerca! (1993). En estas
películas Wenders se reafirma
como el realizador de una obra
experimental e innovadora, dirigida
principalmente a intelectuales, una
obra sorprendente, cargada de
simbolismos y, en ocasiones, algo
pretenciosa y difícil de entender.
Cielo sobre
Berlín.
Para entender
este film nos ayudará recordar el
comienzo de su segunda parte, donde
aparece una cita del Evangelio de
San Mateo:
La lámpara del cuerpo es el ojo. Si
tu ojo está sano, todo tu cuerpo
estará iluminado; pero si tu ojo
está malo, todo tu cuerpo estará a
oscuras
(6, 22-23). En esta película, el
autor pretende ir a la esencia misma
del cine: la mirada al mundo. En
realidad la cámara cinematográfica
lo que hace es mostrarnos "una
mirada al mundo". En este caso será
la mirada de los ángeles el punto de
referencia, unos ángeles que se nos
presentan más como símbolos
mitológicos que como realidad
teológica. El regreso de Wenders a
Alemania (tras sus años de trabajo
en América) pretende ser también un
regreso de la edad adulta a la
infancia, en busca de esa mirada
inocente que ve el mundo como por
primera vez. Es la historia de un
ángel que se hace hombre, o mejor,
que se hace niño. El universo mítico
de la infancia es reivindicado como
el contrapunto necesario al
sinsentido del mundo.
Rainer María Rilke, cuyas Elegías
de Duino, según reconoce el
propio Wenders, se encuentran
también en el origen de esta
película dice el su "cuarta Elegía":
¿Quién puede describirnos a un
niño tal cual es?(...) esto es
indescriptible. Pues bien, el
autor de esta película va a intentar
con la ayuda de Peter Handke,
escritor y guionista, describir con
su cámara lo que Rilke considera
indescriptible. Entendemos así
el comienzo de la narración en el
que se ve una página en blanco y un
plano detalle de una mano que
comienza a escribir lo que una voz
en off recita: Cuando el
niño era niño caminaba relajado.
Quería que el arroyo fuera río. Que
el río fuera torrente y que este
charco fuera el mar. Cuando el niño
era niño, no sabía que era niño.
Para él todo era divertido y las
almas eran una. Cuando el niño era
niño no tenía opiniones ni
costumbres. Se sentaba en cuclillas
y se escabullía de su sitio. Tenía
un remolino en el cabello y no ponía
caras raras cuando le fotografiaban.
V. H
_________________
Una clave de El Cielo sobre
Berlín
El Cielo sobre Berlín es una
gran película de un autor católico
de gran prestigio en su profesión,
que aburre o no entienden algunos
católicos, quizá porque no
comprenden el lenguaje
cinematográfico, o la han visto en
alemán subtitulada, o esperan que
los ángeles de la película respondan
a la
realidad de su naturaleza tal
como se revela en la Sagrada
Escritura y enseña el Magisterio de
la Iglesia. Sin embargo, si se
sitúan ante la pantalla con cierta
ingenuidad y a la vez dispuestos a
reflexionar con el autor sobre el
alma humana, si buscan algo más que
la evasión, descubrirán que estamos
ante un cine de altura intelectual y
técnica con un mensaje sumamente
esperanzador: frente a un disolvente
nihilismo y brutal materialismo, en
las circunstancias más triviales o
dramáticas, el hombre no está solo.
Hay junto a él una infinita
comprensión y ternura, alguien vela.
Los ángeles de
Wim Wenders
quisieran ser hombres, compartir
nuestras limitaciones y miserias. En
síntesis: vale la pena ser hombre.
Ciertamente, Alguien que no era
hombre -no un ángel-, aunque no lo
diga la película, se ha hecho
carne, con toda nuestra grandeza
y nuestra miseria, salvo el pecado,
Dios.
A.O.D |