| T. original: In the mood for love
Año: 2000
Nacionalidad: Hong-Kong
Estreno: 16-03-2001
Género: Drama romántico
Duración: 90 m.
Director: Wong Kar-Wai
Intérpretes: Maggie Cheung (Su Li-zhen), Tony Leungh (Chow Mo-Wan)
Sinopsis
Hong Kong, 1962. Chow, redactor jefe de un diario local, y su mujer se mudan a un inmueble habitado principalmente por la comunidad de Shanghai. Chau conoce a Li-zhen, una joven que acaba de instalarse también en el edificio junto con su esposo. Ella es secretaria en una firma de exportación y su marido es representante de una empresa japonesa para la que continuamente está en viaje de negocios. Como su propia mujer se encuentra también a menudo fuera, Chow pasa cada vez más tiempo en compañía de Li-zhen. Quedan a menudo con sus caseros para jugar al mahjong o hablar del último cotilleo. Chow y Li-zhen se hacen buenos amigos. un día, deberán enfrentarse a los hechos: sus respectivos cónyuges están teniendo una relación amorosa.
Referencias
· Dirige Wong Kar-Wai cuya filmografía está compuesta por las películas As tears go by (1988), Days of being wild (1991), Chungking express (1994), Ashes of time (1994), Fallen angels (1995) y Happy together (1997). En la actualidad prepara 2048.
· Está protagonizada por Maggie Cheung (La caja china, Supercop, As tears go by, Ashes of time) famosa por haber protagonizada numerosas películas de acción en su país y Tony Leung (Una bala en la cabeza, Cyclo, Chungking express, Happy together) premiado en el Festival de Cine de Cannes 2000.
· La película precisó quince meses de rodaje y del metraje final el director consideró oportuno eliminar todas las escenas de amor de la pareja protagonista.
· La censura china obligó a cambiar la localización de la película en Pekín por la de Hong Kong.
· La estupenda fotografía es de Christopher Doyle (Liberty heights).
· Una de las canciones está interpretada por Nat King Cole en castellano.
· Consiguió el premio del cine europeo a la mejor película internacional y al equipo técnico en el Festival de Cine de Cannes 2000.
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En http://www.conferenciaepiscopal.es/cine/2000/deseando_amar.htm:
Hong-Kong, 1962. Chow es redactor jefe de un periódico local y se traslada con su esposa a una nueva vivienda enclavada en un edificio habitado principalmente por miembros de la comunidad de Shangai. Enseguida conoce a Li-Zhen, una bella y atractiva mujer que al igual que él también va a vivir en el mismo edificio con su marido. Trabaja como secretaria en una compañía de exportación, mientras su esposo representa a una sociedad japonesa, lo cual le obliga a viajar con frecuencia. Al estar su esposo mucho tiempo fuera de casa, Chow pasa cada vez más tiempo con ella. Entre ellos nace una gran amistad, pero ambos deberán enfrentarse a una triste y sorprendente realidad.
Deliciosa película en la línea minimalista típica de cierto cine oriental. Describe con gran lirismo el cuasi-adulterio posiblemente más casto de la historia del cine. Dos personas casadas, que arrastran un matrimonio fracasado, pero que nunca llegan a dar el paso del adulterio a pesar de su amor. Su respeto mutuo es ilimitado. La puesta en escena es sorprendente, de una heterodoxia que da cien vueltas al movimiento llamado "Dogma". No hay ningún encuadre atípico que no tenga una justificación, que no aporte una información interesante; el uso de la cámara ralentizada está en las antípodas del uso que hacen de él en Hollywood. También es magistral el uso del fuera de campo, lleno de fuerza a pesar de invisibilidad. La banda sonora, acertadísima, nos envuelve reiteradamente con un tema que amplia notablemente el significado de los planos a los que acompaña. Es curiosa la presencia de unos boleros en castellano -mal castellano- que también se repiten a lo largo del film. Esta película ha recibido merecidamente el premio a la Mejor Fotografía y Mejor Montaje en el Asia Film Festival, Premio a la Mejor Película en el Festival de Montreal, Premio a la Mejor Interpretación Masculina en el Festival Cannes 2000, y Mejor Película Internacional en los Premios de Cine Europeo. J.O.
V.M. OCIC-E: Jóvenes
Cal. Estatal: Todos públicos
HONG KONG 2000
C-90"
Est. en Madrid: 16-II-2001
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Escribe: Paloma Romera de Landa
en http://www.filasiete.com/inthemoodromera.html
"Hay un mundo entero de cosas que no pasan y, aunque no lo sepamos, los actos que no se hacen, son las patas que de verdad sujetan la mesa", dice sabiamente Belén Gopegui. Y es que aunque Li-Zhen (secretaria) y Mo-Wan (periodista) descubren que sus respectivos cónyuges les son infieles, jamás se darán la licencia para iniciar una relación ilícita por más que se lo esté pidiendo a gritos su alma, su corazón y su cuerpo. El Hong Kong de 1962 será testigo de los sucesivos estados por los que transita esta relación autocensurada, desde la soledad, la desorientación y el dolor hasta el deseo, el amor y el dolor. Y cómo no, la tristeza y el olvido. La magistral psicología de los personajes que dibuja Wong Kar-Wai hace que el espectador vibre con ellos, perciba cómo se dan vida el uno al otro, sienta la lluvia de una noche cálida o el sutil roce de la mano de Mo-Wan.
Algo desilusionada con la gran pantalla, agradezco a Kar-Wai ese halo de esperanza, esa capacidad de valorar los silencios, de hacer de las miradas ventanitas del alma, de sustentar minuciosamente la relación en el anhelo de compañía, de afecto, de ser un maestro de la comunicación no verbal. Por tanto, gracias también a Cheung y a Leung por ser tan generosos en sus interpretaciones, por dejarnos entrar en la parcela más privada de su vida, la que ocultan a sus vecinos y casi incluso a sí mismos: comunicación de los cuerpos, gestos minimalistas cargados de deseo. La delicadeza con que Mo-Wan le pone un poco de mostaza en el plato a Li-Zhen, para mí, lo dice todo. Verdadero trabajo en equipo debió ser este rodaje, si no no se explica que los insólitos encuadres que inventa Kar-Wai con acierto (donde trabaja la mujer de Mo-Wan o en la cafetería), sean exactamente la estela de la vida interior de los protagonistas. Igual función que esos encuadres cumplen las "escenas vacías", como el primer plano de las zapatillas rosas de Li-Zhen, utilidad ya descubierta por otro gran cineasta oriental: Yasujiro Ozu (1903-1963). Para él, esas escenas sin personajes de "naturalezas muertas" son sencillamene disgresiones poéticas que, casi sin valor narrativo, hacen al espectador revivir sentimientos de los personajes. Wong Kar-Wai (Happy together, Fallen angels, Las cenizas del tiempo, Nuestros años salvajes, Chungking Express) tiene presentes los filmes de Ozu (Primavera tardía, Historias de Tokyo, Buenos días) y comparte con él la fascinación por la interpretación, un estilo minimalista y la acertada y poco común elección de ángulos bajos.
El vestuario (los diversos y elegantes vestidos de Leung no pueden pasar inadvertidos), el más que oportuno desprecio de escenas de sexo, el juego con los espejos, el humo ocupando toda la pantalla, la lluvia a cámara lenta mojando el suelo, los cigarros que él se fuma, los personajes que apenas o nunca nos dejan ver, la primera vez que ríen,..., todo en In the mood for love está al servicio de la creación de una historia poco común, compleja e inteligente, pero sobre todo plagada de sentimientos. Mención especial, como en los festivales (de los que, por cierto, no siempre hay que fiarse), merece la banda sonora que incluye "Quizás, quizás, quizás" (de Nat King Cole) y el impecable, contenido y triste tema central compuesto por Michael Galasso y Umebayashi Shigero. Con las primeras notas todo queda en silencio, todo se empapa de un mismo ritmo; la lámpara, el termo, el masticar de él y el contoneo de ella. Todo baila al unísono. Galasso y Shigero tienen mérito, pues pocas veces veremos una banda sonora con función narrativa, al servicio de la historia.
Como colofón, Kar-Wai nos ofrece una lección de dolor, nos muestra un hombre (Mo-Wan) ahogado que necesita olvidar y que encuentra su vía de escape en un muro, en un susurro. Un final duro y abrumador, por más que algunos lo tachen de lento e impreciso. Llevaba razón Li-Zhen al asegurar "no somos como ellos", del mismo modo que In the mood for love no es como las demás.
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