"Nadie debe unir lo que Dios ha separado"
Entrevista a Stanley Jaki
Por Molly Baldwin y Patricia Pintado Mascareño
Física y religión en perspectiva
Mr. Jaki, usted ha dicho que las mesas de todas las aulas
y laboratorios deberían tener grabadas las palabras de Maxwell:
"Una de las pruebas más difíciles para una mente científica
es conocer los límites del método científico". ¿Cuáles son
los límites del método científico?
—los límites de la Ciencia (y al hablar de Ciencia me refiero
a su forma más exacta, es decir, a la Física) los fija su
propio método. El método de la Física versa sobre los aspectos
cuantitativos de las cosas en movimiento. Sólo podemos aplicar
legítimamente el método de la Física cuando captamos rasgos
cuantitativos en las cosas. Pero cuando ante las cosas nos
surgen preguntas como "¿Y es esto bonito?", "¿Esto existe?"
o "¿Es esto moralmente bueno?", nos preguntamos cosas que
el método de la Física no puede contestar. Actualmente es
muy importante —en momentos en que muchos desean respuestas
científicas a sus preguntas— que esta limitación del método
científico sea manifestada con frecuencia y firmeza por físicos
destacados. los físicos tienen una gran autoridad epistemológica.
Si un Premio Nobel de Física dice algo, incluso si no está
relacionado con su campo específico de estudio, al poco tiempo
sus declaraciones son publicadas en la prensa. Puede hablar
de cuanto existe bajo el cielo, puede incluso decir tonterías,
pero diga lo que diga, uno tiende a dudar de sí mismo antes
que de las palabras de un Nobel de Física. Algunos físicos
han abusado macho de la confianza que la gente tiene en ellos.
En cierto modo, dada que este abuso se ha convertido en alga
bastante habitual, descubrimos una pista que conduce a uno
de los mayores males de la cultura moderna occidental: un
interés casi exclusive en las cantidades. Cuando se trata
de analizar una cuestión moral se ha puesto de moda recurrir
a las estadísticas: ¿Cuánta gente actúa de este modo y cuántos
actúan de otra manera? luego, si es que se llega alguna conclusión,
se afirma que es preferible la actuación de la mayoría a la
de la minoría.
En otras palabras, el peligro que existe —en potencia— en
el método científico es que bajo su influencia podemos encasillar
la sensibilidad en unos patrones previamente fijados. Dado
que un patrón o modelo puede medirse, podemos caer en la tentación
de pensar que una vez obtenidos ciertos resultados cuantitativos,
hemos hallado la solución a nuestra pregunta. Obrando de este
modo tal vez hayamos eliminado los aspectos más importantes
de la pregunta, especialmente si es de estética, moral o sobre
la existencia como tal. Por ejemplo, un científico mira a
través de su microscopio. A lo largo de este proceso aplica
legítimamente el método científico. Pero ese método no puede
siquiera asegurarle que el microscopio está delante de él.
Pongo énfasis en el verbo ser o estar, el más metafísico de
todos los verbos. Con ese verbo el método de la ciencia no
tiene nada que hacer.
[Distinción entre cuantitativo y cualitativo]
—¿Qué piensa usted sobre la necesidad de unir en los planes
de estudio de las universidades los es tudios humanísticos
y los científicos?
—Opino que los estudios humanísticos y los científicos deben
estar separados. No se debe intentar fundirlos porque parten
de presupuesto distintos y emplean métodos también distintos.
En Humanidades, por ejemplo, cuando estudiamos a Dante, no
preguntamos: ¿Cuántas letra hay en tal o cual obra de Dante?
Pregunta que en el campo científico sería lógica. Al estudiar
obras literarias nos mueve un propósito muy específico; para
tal estudio el método científico sirve más bien poco. la grandes
obras literarias ofrecen, por lo general, lecciones de moralidad,
de ética. Versan sobre los designios humanos, el destino,
las reacciones de los distintos individuos ante cuestiones
de conciencia. Ninguna de estas preguntas puede ser solucionada
empleando un método científico. Debemos cultivar tanto los
aspectos cuantitativos de las cosas como aquellos que no son
mensurables; los aspectos cualitativos de esas mismas cosas,
de esos procesos y experiencias. Dado que las Humanidades
parten de un método que no es científico y que los aspectos
cuantitativos de las cosas dan par supuesto otro método, ambos
deben ser tratados de formas distintas. El problema de nuestra
cultura es que estamos condicionados por 200 o 300 años de
ciencia y, por lo tanto, es muy difícil tratar sólo con cuestiones
de tipo cuantitativo, aun si tenemos en mente el valor tan
importante que se le da en nuestro siglo a la ciencia.
[No unir lo que dios ha separado]
Me gustaría repetir algo que ya he destacado muchas veces,
a saber, que ningún hombre debe unir lo que Dios ha separado.
¿De qué manera o en qué sentido separó Dios estas cosas? El
sentido es que existe una irreductibilidad conceptual entre
los aspectos cuantitativos y cualitativos de la cosas. A modo
de ejemplo podríamos considerar la acción de asesinar. Tal
acción —se coge un cuchillo y se le clava a otro en la espalda—
puede ser descrita correctamente en términos cuantitativos.
Se puede medir el tamaño del cuchillo, la profundidad de la
herida y el momento exacto en que expiró la víctima. Pese
a ello, estos datos no nos llevarían a descubrir si la persona
muerta era inocente, o si la acción fue lícita o ilícita moralmente,
o incluso si la persona que cometió el crimen sintió o no
remordimiento. Los aspectos físicos y morales de una misma
acción no se pueden equiparar conceptualmente. A esto me refiero
al afirmar que "nadie debe unir lo que Dios ha separado".
Estos aspectos no están separados en el sentido de que no
tienen nada que ver el uno con el otro. Pero al intentar comprender
estos aspectos —diferentes—, debemos tener en cuenta que tenemos
entre manos conceptos totalmente distintos. En este sentido
las Humanidades no pueden convertirse en Ciencias, ni éstas
podrán ser nunca una rama de los estudios humanísticos.
—Usted ha afirmado que el gran "crimen" de este siglo es
decir que el único verdadero conocimiento es aquel que puede
medirse cuantitativamente. ¿Cuáles son las con secuencias
más destacadas de este "crimen"?
—Es un crimen en el sentido de que estas aplicaciones unilaterales
del método cuantitativo llegan a privar al ser humano de su
sensibilidad hacia los aspectos inconmensurables de la existencia.
la principal consecuencia es la relativización de los puntos
de vista morales. En lugar de movernos en una perspectiva
moral, según la cual una acción es intrínsecamente buena y
otra es intrínsecamente mala, ahora seguimos un modelo behaviorista.
Esta es la base del relativismo moderno que se fundamenta
en la creencia de que existen varios patrones de comportamiento,
o, como dice la popular frase americana, "estilos de vida
alternativos". No se hacen más preguntas.
—¿Cómo describiria usted la actitud de la Iglesia hacia
la Ciencia a lo largo de la historia?
—la actitud de la Iglesia hacia la Ciencia ha sido muy beneficiosa.
Considerada en sí misma, dicha actitud no tiene que ser útil
a la Ciencia como tal, dado que el campo de la Iglesia no
es el mundo de la Ciencia. Como se decía en tiempos de Galileo,
y como de hecho el propio Galileo afirmó citando a San Agustín:
"la razón de ser de la Iglesia no es explicar a la gente cómo
funciona el Cielo, sino cómo ir al Cielo".
—¿Qué debe hacerse si las conclusiones a las que llega
la Ciencia son contrarias a las enseñanzas de la Iglesia?
—Toda conclusión científica es siempre cuantitativa. Como
tal no tiene contenido moral. No tiene siquiera contenido
ontológico. Presupone un estado ontológico. Cuando un científico
va más allá de la aplicación apropiada del método científico,
se le debe llamar la atención y advertir que ha sobrepasado
los límites de su competencia. En otras palabras, cuando nos
encontramos ante conclusiones científicas y enseñanzas de
la Iglesia que están enfrentadas, lo peor que puede hacer
uno es perder la calma. Uno debe especificar la naturaleza
de sus objeciones, sean cuantitativas o no. En el primer caso
no puede ir contra las enseñanzas de la Iglesia. En el otro
caso, no es una objeción científica sino filosófica, ética
o pseudofilosófica, y como tal debe ser tratada.
Tenemos el caso del aborto. La Medicina moderna ha llegado
tan lejos que es posible realizar un aborto, sin perjudicar
a la madre, cuando el feto tiene pocas semanas. Esto es algo
médicamente comprobado. Ahora bien, sólo porque se haya llegado
a este punto no significa que el aborto sea moralmente lícito.
Y ahora analicemos un caso de hurto. Hay ladrones muy hábiles
que actúan con tal maestría que nadie se da cuenta de lo ocurrido.
En estos casos, ¿el acto deja de considerarse un robo, por
el simple hecho de haber sido realizado con una pillería ejemplar?
Siempre hay que echar mano de dos distinciones fundamentales:
Si se habla simplemente de cantidades o si nos referimos a
una serie de cosas no mensurables y con contenido moral.
[¿La existencia de Dios es científicamente demostrable?]
—Usted afirma que las premisas filosóficas de las que se
parte en el uso creativo del método científico son semejantes
a las premisas filosóficas mediante las cuales uno puede demostrar
la existencia de Dios. ¿Es, por tanto, correcta la afirmación
de que esas premisas son propias de ontologías realistas,
y que por lo tanto la Ciencia demuestra la existencia de Dios?
—El método científico no demuestra la existencia de las cosas,
mucho menos la de Dios. Volvamos a la base de todo. Como dije
antes, tan pronto como el científico afirma "hay un microscopio
delante de mí", está hablando como un filósofo, tenga o no
conocimientos de filosofía. la esencia de toda prueba de la
existencia de Dios está ligada a la existencia del universo
o del cosmos. Si existe un universo, y lo hay, entonces la
razón de su existencia sólo puede encontrarse en un factor
externo al universo. Ese factor es Dios. (Me gustaría precisar
que tomamos universo, en el sentido estricto de la palabra
que el universo es la suma de todo. No puede haber dos universos.
la pluralidad de universos es una contradicción en sí misma.)
La Ciencia moderna tiene, en términos de la Teoría General
de la Relatividad de Einstein, un método que está libre de
contradicciones con la gravitación interactiva de todo lo
material. De donde se sigue que, desde el punto de vista de
la ciencia, la noción de universo es una noción legítima.
¿Por qué esta conclusión es tan importante? Porque Inmanuel
Kant, en su ataque al argumento cosmológico, declaró que lo
anterior no presenta razones concluyentes, porque la noción
de universo es una noción falsa. De hecho, Kant escribió que
el concepto de universo es el fruto ilegítimo de los deseos
metafísicos del intelecto. Los científicos modernos que se
dedican al estudio de la cosmología deben, sin embargo, basar
sus estudios en la Teoría General de la Relatividad de Einstein
y, por lo tanto, admitir que el universo es un concepto legítimo
desde la perspectiva científica. Así pues, la Cosmología moderna
socava la objeción de Kant al argumento cosmológico. Es más,
la ciencia moderna presenta el universo como algo extremadamente
específico, tanto en el espacio como en el tiempo. En consecuencia,
y contrariamente a lo afirmado por Kant, la ciencia no plantea
dificultades a la hora de formular una pregunta tan propia
de la Metafísica como es ¿Por qué el universo es así y no
de otra manera? Cualquier persona mínimamente informada de
la historia del pensamiento a lo largo de los siglos pasados
podrá percibir sin problemas que esta contribución de la ciencia
al argumento cosmológico es de suma importancia.
—¿No cree usted que, aunque tal vez sea de modo inconsciente,
las ideas filosóficas de cada científico en particular influyen
en su trabajo?
—En todas las épocas, bien sea el siglo XIX, el XVIII o el
XIII, la mayoría de los científicos compartía los puntos de
vista de gran parte de los otros grupos de profesionales.
También es verdad que, en la mayor parte de los casos, las
hipótesis empleadas en los trabajos no son un reflejo del
quehacer científico. Y cuando lo son, suele ocurrir que se
emplean formulaciones muy primitivas de las cuestiones filosóficas.
Por lo tanto, es muy difícil intentar aprender filosofía a
través de las obras de los premios Nobel. Es casi tan peligroso
como ir a una carnicería en busca de luces para comprender
mejor la obra de Goya, por el simple hecho de que en muchas
carnicerías se ve carne ensangrentada.
Hoy en día, hay pocas cosas más peligrosas o dañinas que leer
obras escritas por personas que han sido galardonadas con
el Premio Nobel de Biología, Química, o Física, y que intentan
hacer asequible la Ciencia. Son aún más dañinas cuando se
leen con la idea de aprender de ellas ética. Fijémonos —par
ejemplo— en Azar y necesidad, de Jacques Monod. En el libro,
Monod nunca definió el concepto de azar. Si el título del
libro ya cojea, desde el punto de vista filosófico, ¿por qué
leerlo? Lo mismo ocurre con los libros de Ilya Prigogine sobre
la Filosofía de la Ciencia. El autor afirma que dado que la
Ciencia no puede predecir los estados ulteriores de procesos
similares al del flujo turbulento, éstos no son producto de
ninguna causa. Este es un argumento filosófico muy pobre.
—El libro de Stephen Hawking ha tenido macho éxito par
todo el mundo. ¿A qué se debe?
—Probablemente a que el ambiente cultural contemporáneo se
caracteriza por su agnosticismo y por su ateísmo. En tales
ambientes, uno busca en la Ciencia la confirmación de que
Dios no existe. Porque si no hay un Dios, uno puede hacer
lo que quiera. Para un agnóstico o un materialista, esto es
alga muy reconfortante. Llegados a este punto, sólo existen
sistemas, modelos o formas alternativas de vida que se emplean
según convenga.
—¿Qué opina sobre el hecho de que muchos científicos acepten
la interpretación de Copenhague del mecanismo del quantum?
—Tal interpretación es una falacia. Se basa en la premisa
de que una acción intermedia que no se pueda medir con exactitud
no puede producirse con exactitud. Lo es porque en la primera
parte de la premisa la palabra exactitud se emplea en su sentido
operativo, y en la segunda parte se toma en sentido ontológico.
Esto es erróneo, porque entre ambos campos no puede haber
relación.
Mucho antes de que Heisenberg formulara el Principio de la
Indeterminación y de que le diera aquel valor anti-causal
en 1927, muchos físicos destacados, entre ellos el propio
Heisenberg, ya habían rechazado el Principio de Causalidad
en otros campos. Lo que ocurrió fue que en lugar de encontrar
en la ciencia una demostración o refutación de la causalidad,
lo que encontraron fue una especie de recubrimiento de cientificismo
a su incredulidad en la causalidad. Tal recubrimiento y una
refutación científica son dos cosas bien distintas. la apariencia
de ser alga científico se buscó porque la mentalidad de la
cultura moderna se basa en el pragmatismo y en el relativismo.
Tal mentalidad busca una gratificación inmediata, y trata
de ignorar las consecuencias a largo plazo (fundadas en la
causalidad) de las acciones del individuo. Para poder sostener
esta mentalidad hay que tener un punto de vista mediante el
cual las cosas parezcan ser incoherentes. la apariencia de
cientificismo que adopta el rechazo de la causalidad sostiene
esta reivindicación pseudocultural de la incoherencia de las
cosas y de las acciones.
En otras palabras, desde esta perspectiva el fin de la vida
es pasar por muchos momentos en que recibimos gratificaciones
inmediatas, sin necesidad de plantearnos la relación entre
unos momentos y otros, ni sus consecuencias. Dicho de otro
modo: debe tenerse en cuenta que la mentalidad moderna está
enferma como consecuencia del pecado original y que esto será
así siempre. Usemos los argumentos que usemos, el mundo sigue
siendo lo que era, lo que es y lo que seguirá siendo, en cuanto
a su actitud negativa hacia los argumentos filosóficos puros
y la religiosidad sincera.
—¿Qué diferencia existe entre la mente humana y la computadora
más perfecta?
—Si se considera que la mente humana equivale al cerebra,
que es un conjunto de moléculas, puede establecerse un paralelismo
entre el cerebro y una computadora. Pero, ¿quién ha demostrado
que la mente humana se reduce al cerebra? Si todo es asunto
propio de la mente humana, entonces, ¿cómo puede la mente
llegar a la idea de la nada? o ¿cómo puede la mente plantearse
funciones matemáticas que no se pueden expresar en términos
cuantitativos exactos, tales como, par ejemplo, la tendencia
al infinito en el cálculo integral o el reino de los números
irracionales e imaginarios? Si la mente es meramente un conjunto
de moléculas, ¿cómo se explica que llegue a tales nociones,
y muy especialmente a la noción de la nada? la nada es una
de las invenciones más espectaculares del poder metafísico
de la mente humane. Cuando se escribe, se transforma en algo,
pero a pesar de todo significa que no hay nada.
Si la mente humana se reduce al cerebro, resulta imposible
tratar con cosas tan esenciales en la vida de la mente como
son las abstracciones (implícitas en toda palabra) y los hechos
en la vida espiritual.
—¿Y qué tiene que decir la Ciencia sobre la evolución biológica?
—la Ciencia puede declarer que ha habido un pasado biológico
de al menus 3 billones de años. Puede establecer que hay cierta
sucesión entre varies especies y géneros. Pero cuando la Ciencia
emplea términos como especies géneros y phyla, trae a colación
los poderes metafísicos de la mente. Uno no puede ver los
distintos reinos animates ni las especies. Todas estas nociones,
tan esenciales en la biología evolutiva, son generalizaciones.
la biología evolutiva está repleta de conceptos metafísicos.
Es más, la ciencia biológica no puede decir nada acerca del
propósito de la evolución. Para empezar, la Ciencia no ha
demostrado empíricamente el origen de una especie a partir
de otra. Cuando yo acepto la evolución, y desde luego que
la acepto partiendo de los poderes metafísicos de mi mente,
lo considero como un reflejo maravilloso de esos poderes metafísicos.
Pero de ninguna forma un método científico me puede decir
el propósito de la evolución y sin lugar a dudes no me sirve
para nada una evolución basada en la probabilidad, porque
probabilidad es otro modo de decir ignorancia. Hace mucho
que debió eliminarse esa palabra de la terminología filosófica
y científica.
—¿Por qué los teoremas de Godel sobre lo incompleto son
tan importantes?
—Considerados en sí mismos, dichos teoremas afirman sólo que
las matemáticas no pueden ser consideradas como un conjunto
de proposiciones verdaderas a priori y, por lo tanto, necesarias.
Esto, sin embargo, admite una consecuencia muy importante
para la cosmología científica, que en parte es empírica y
en parte teórica. Desde el punto de vista teórico, la cosmología
científica tiene mucho de matemática. En consecuencia ninguna
expresión de cosmología científica puede tomarse como necesariamente
cierta, basándonos en su simplicidad matemática. No obstante
algunos cosmólogos modernos (Hawking, par ejemplo) tienen
la esperanza de dar con alguna teoría cosmológica que demuestre
que el universo tiene que ser necesariamente como es y lo
que es. Un universo que existe necesariamente no necesita
un creador. La importancia de los teoremas de Godel debe estar
clara ahora. Debido a ello es imposible sostener el principal
principio del paganismo clásico y moderno, a saber, que el
universo es el ser primario.
Sin embargo, si el universo, que es la totalidad de las cosas,
no puede ser considerado como lo primario o esencial, queda
abierto el campo a una búsqueda filosófica y teológica de
ese Principio que es el Creador del universo. O existimos
necesariamente o somos creados. La tercera alternativa, que
todo existe par azar, no merece ni siquiera ser considerada.
El azar es un sinónimo de nuestra ignorancia. Esto lo han
señalado muchos sabios, incluso el Cardenal Newman (el año
pasado celebramos el centenario de su muerte). Newman estaba
muy cerca del punto principal de nuestra conversación cuando
escribió: "Hay sólo un pensamiento mayor que el de nuestro
universo, y ese pensamiento es el de su Creador".
(Extracto de la revista Atlántida, enero/marzo
1991, pp. 76-82) |