Catedráticos y científicos declaran
al «embrión como paciente»
Congreso de
científicos de las Universidades de Roma
ROMA, 4 febrero
2002 (ZENIT.org).- El «embrión como paciente» ha
sido el argumento de un Congreso promovido por
las Facultades de Medicina de las Universidades
civiles y católicas de Roma.
El encuentro concluyó este 2 de febrero en la
Universidad pública italiana de La Sapienza con
una declaración en la que doscientos médicos y
cirujanos piden atender al embrión humano con
los mismos derechos propios de cualquier otro
paciente.
El profesor Domenico Arduini, profesor de
Ginecología de la Universidad de Tor Vergata
(pública), y miembro de la dirección científica
del seminario, ha explicado a Zenit que la
iniciativa ha servido para comprender «cómo los
médicos se relacionan con el embrión, ya sea en
la investigación ya sea en la fase de
asistencia».
«En el campo de la investigación científica
--constata-- el embrión es ya un paciente, pues
realizamos intervenciones para mejorar y curar
las alteraciones genéticas, para reducir daños
de posibles alteraciones ambientales, y sobre
todo para garantizar un mejor embarazo».
El doctor Arduini señala que «antes la
investigación científica trataba como paciente
sólo a la mujer, hoy día el ejercicio médico
reconoce al embrión su identidad propia. Y es
interesante observar que al tratar como paciente
al embrión, también la mujer alcanza notables
ventajas».
El manifiesto final de los médicos y científicos
de todas las orientaciones ideológicas, que
lleva por título «El embrión como paciente»,
afirma que los últimos avances de la ciencia
«ofrecen evidencias concordantes que llevan a
considerar la vida humana como una continuación,
que en la fase embrionaria y en el
envejecimiento tiene el inicio y el final de su
recorrido natural».
«El nuevo concebido se presenta como una
realidad biológica definida --añade el
documento--: es un individuo totalmente humano
en desarrollo, que autónomamente, momento tras
momento, sin alguna discontinuidad, actualiza su
propia forma realizando un designio presente en
su mismo genoma».
«Por tanto --concluyen--, el embrión se
demuestra desde el inicio como protagonista de
su existencia biológica».
Ante estas y otras consideraciones científicas,
los médicos y científicos formulan estos
compromisos que traducimos a continuación
literalmente:
* * *
--Curar al
embrión inspirándose en los mismos principios
ético-deontológicos propios de cualquier otra
intervención sanitaria, garantizando así la
misma dignidad debida a todo paciente y las
condiciones humanas para crecer y desarrollarse.
--Difundir en la cultura científica y sanitaria
las exigencias de la vida embrionaria, como
conquistas de la investigación y patrimonio de
toda la humanidad.
--Sensibilizar a los responsables de la sanidad
pública para que creen estructuras sanitarias
necesarias para favorecer el ambiente idóneo
para el desarrollo del embrión, comenzando por
la asistencia adecuada a la madre y por
dinámicas materno-embrionarias.
--Relanzar la enseñanza de la embriología en el
currículum universitario del personal
médico-sanitario, como momento de particular
importancia formativa para la conciencia y la
maduración de una adecuada relación con el
paciente.
--Favorecer investigaciones interdisciplinares
involucrando a todos los componentes de la
sociedad, de manera que el embrión sea conocido
y acogido en su inviolable dignidad.
--Prestar atención a la divulgación de las
informaciones que hacen referencia al embrión y
al feto de manea que la cultura del embrión
«sujeto» pueda difundirse en la sociedad
italiana y europea.