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Por Alberto Miguel Arruti
Con motivo del primer centenario
de la Física Cuántica, Alberto Miguel Arruti comenta el libro
Autobiografía científica y últimos escritos, de Max Planck
(Ed. Niuda, Madrid, 2000,156 pags.).
A principios del siglo XX no se conseguían interpretar los
resultados experimentales relativos a la distribución, entre
las distintas longitudes de onda, de la energía emitida por
el cuerpo negro (sistema físico que absorbe toda radiación
electromagnética incidente). La Física de aquel momento, no
encontraba explicación a esta nueva situación. Fue entonces
cuando Planck tuvo la genial idea de admitir que en el seno
de la cavidad, que materializamos como cuerpo negro, en sus
paredes existían elementos capaces de realizar emisiones y
absorciones, pero que en estos fenómenos no se cumplía el
principio de equipartición de la energía. (La energía cinética
de una molécula se distribuye por partes iguales entre los
componentes de su velocidad). Planck lanzo la idea de que
cada uno de los elementos que forman la cavidad sólo es capaz
de emitir o absorber la radiación de una frecuencia determinada
y, además, esta emisión o absorción, no puede suceder sino
por cuantos de energía, una especie de átomos que tienen un
valor diferente para cada elemento y dependen de su frecuencia
característica “n”, de modo que el cuanto de energía vale
“hn” (siendo hn una constante universal, una de las pocas
constantes universales que tiene la Física, y que se llama
Constante de Planck).
El hombre que engendró la idea mas revolucionaria en el campo
de la Física a lo largo de todo el siglo XX, nos presenta,
en el libro que comentamos, su propia vida y algunas de las
cuestiones que le preocuparon. En el largo articulo «Autobiografía
científica», explica el contacto que tuvo con sus maestros
y como estos le despertaron su vocación por la ciencia.
Desde muy joven le fascinó la idea del Absoluto, entendiendo
por tal concepto la búsqueda de lo que es constante, de lo
que permanece, bajo las apariencias, en el mundo de la materia.
Su vocación por la Física la explica de este modo: «Lo que
desde joven me hizo entusiasmarme por ella fue el hecho -en
absoluto evidente—de que las leyes de nuestro pensamiento
concuerdan con las regularidades que presenta el flujo de
las impresiones que recibimos del mundo exterior; el hecho
de que al ser humano le resulta posible, por tanto, obtener
por medio del puro pensamiento información acerca de tales
regularidades. Que el mundo exterior constituya algo independiente
de nosotros, algo absoluto frente a lo que nos encontramos,
tiene de cara a ello una importancia fundamental; y la búsqueda
de las leyes que rigen ese Absoluto me parecía la más bella
tarea de una vida dedicada a la ciencia».
Un año antes de morir, en 1946, Planck pronunció una conferencia
con el título «Problemas aparentes de la ciencia», en la que
intentó definir lo que era un problema. En dicha ocasión nos
presentaba una serie de problemas y los examinaba pare ver
si son aparentes o no. La mayoría de ellos están sacados del
campo de la ciencia, «porque en ella los rasgos estructurales
de los mismos resultan más claramente discernibles que en
ningún otro ámbito».
La conferencia “Sentido y límites de la ciencia exacta” y
el artículo “El concepto de causalidad en Física” son extraordinariamente
sugerentes. Es tajante cuando afirma que “no existe ningún
principio de validez tan general y al mismo tiempo tan rico
en significado que pueda ofrecer soporte suficiente a la ciencia
exacta>. Y mas adelante añade que a priori “resulta absolutamente
imposible otorgar a la ciencia exacta un fundamento universal
de contenido definitivo y concluyente”.
El principio de causalidad afirma que todo suceso, cualquiera
que sea, puede deducirse causalmente. En el fondo, se afirma
que el mundo esta construido de tal modo que todo suceso no
es nada más que un ejemplo de una regularidad universal, que
conocemos con el nombre de ley. Dicho de otra forma, un suceso
«esta causalmente determinado si es posible predecirlo con
toda certeza». Todas las experiencias posibles nos llevan
a reconocer que “no es posible en ningún caso predecir con
exactitud un suceso físico”. Si nos atenemos a esta proposición,
que sostienen bastantes físicos y filósofos, no existe en
la naturaleza autentica causalidad ni regularidad. Causalidad
y regularidad no son mas que ilusiones “generadas por la existencia
de ciertas reglas que, si bien con frecuencia se cumplen de
una manera bastante aproximada, nunca son rigurosamente validas.
Pero podemos considerar como suceso “no un proceso de medición
real y concreto, que siempre contiene también elementos azarosos
y no esenciales, sino un cierto proceso puramente teórico”.
La Física sustituye el mundo de los sentidos «por un mundo
distinto, o mejor dicho, por su propia imagen del mundo, o
sea, por una construcción mental hasta cierto grado arbitraria,
ideada con el fin de liberamos de la incertidumbre que acompaña
a toda medición concreta y hacer posibles relaciones precisas
entre los conceptos».
Finalmente, aparece el artículo “Religión y ciencia>. Éste
es uno de los problemas que han preocupado mas desde el siglo
XVII. Solo en nuestra época, una reflexión sobre la esencia
del conocimiento científico y sus limitaciones y sobre el
papel de la religión, en el pensamiento y en la vida, han
sido capaces de superar esta aparente disyuntiva. Hoy también
puede decirse que no existe ningún aspecto de la cultura humana,
entendida esta en su mas amplio sentido, que no se relacione,
de algún modo, con la ciencia natural y, especialmente, con
la Física. Planck rehuye el positivismo, aunque reconoce sus
méritos, porque ayuda a clarificar conceptualmente el significado
de las proposiciones físicas. Afirma, y es algo permanente
en su pensamiento , que en la naturaleza existen determinadas
regularidades, que el hombre, con dificultad, puede llegar
a descubrir. Desde muy joven, le llamo la atención el principio
de conservación de la energía, que sería una de estas regularidades.
El libro recoge, a grandes rasgos, algunas de las ideas principales
del pensamiento de Planck, cuando aborda problemas distintos
de los que conlleva la Física teórica.
En Nueva Revista, nº 73 Enero-febrero 2001
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