UN «PADRE DE EUROPA» A LOS ALTARES
Por Luis Olivera
Periodista
UN filósofo de la escuela escéptica diría: "¡Atreverse a hablar de "santidad de la política"!". ¿Acaso no es el terreno por excelencia de la intriga y de las maniobras de la especulación y de los embrollos? ¿No es el autoservicio de ambiciones tan frecuentemente devoradoras? "Santidad de la política": expresión quimérica, incluso aberrante. Esos dos términos son irreconciliables. Por eso me he alegrado mucho al saber que Juan Pablo II podría beatificar a Robert Schuman (1886-1963), uno de los "padres de Europa", el próximo septiembre en Estrasburgo, ciudad donde tiene su sede el Parlamento Europeo. No podía ser más oportuno.
El diario "Le Figaro" ha adelantado la noticia, que coincide con un momento crucial para la construcción de Europa: el 1 de mayo la UE se ampliará a 25 países, lo que conllevará una digestión difícil de hacer sin mucha comprensión; se quiere aprobar este mismo año la primera Constitución del Viejo Continente, pero sin reconocer lo que es obvio: que sus raíces están en la iglesia católica, que ha sido históricamente la síntesis viva de Jerusalén, Atenas y Roma; y en junio habrá elecciones al Parlamento comunitario ampliado, por primera vez. Es lo mismo que decía Schuman : "¿Qué es lo que distingue a Europa en el seno de la gran familia humana? La Europa libre está formada por democracias parlamentarias. Ahora bien, la democracia debe su existencia al cristianismo" . El proceso diocesano de su causa se abrió en junio de 1990, en un convento frente a la casa de Schuman, y acabó en 1998. El político André Philip , que convivió 15 años con Schuman en el Parlamento, en el Gobierno francés y en el Movimiento europeo, fue diputado socialista por el Ródano y protestante de religión. Pero su recuerdo de Schuman es muy elocuente: "Lo que me llamó la atención de él fue la irradiación de su vida interior. Se veía uno ante un hombre entregado, sin deseos personales, sin ambición, de una sinceridad total y una humildad intelectual que sólo buscaba servir donde y en el momento en que sentía llamado (..) Luego, cuando estaba seguro de lo que exigía de él su voz interior, tomaba de repente las iniciativas más audaces y las llevaba hasta el extremo...". Este testimonio descubre sus tres características esenciales: descubre a un "hombre consagrado", guiado por una "voz interior"; y que sólo busca "servir". Tres palabras clave en la vida y la acción de este modelo de político.
En Bruselas, la capital de este gran conglomerado, llaman al 9 de mayo, día de la declaración parisina que puso los cimientos de la CECA, el día de "San Schuman". Y ya se sabe que la sabiduría popular suele acertar en sus apreciaciones. La investigación diocesana para la causa de la canonización del antiguo jefe del Gobierno francés (1947-1948) oyó a más de doscientos testigos, que conocieron bien al siervo de Dios, bajo juramento. Una comisión de historiadores y otra de teólogos estudiaron sus escritos y comprobaron que no hay en ellos datos contra la doctrina y las buenas costumbres, además de su contribución a la Historia contemporánea. En el Vaticano se " ha pedido expresamente a la Congregación para la causa de los santos que active el expediente para que esté listo en los próximos meses" , agrega el diario. Pero es que los otros dos impulsores de esa unión, para conservar la paz, tenían las mismas ideas políticas: el italo-triestino De Gasperi y el alemán Konrad Adenauer .
Los tres eran democristianos, de parecido origen y aficiones, así como de profundas convicciones trascendentes sobre la vida y el hombre. Como se ve, las raíces pervivían en su fe común. Los tres eran cultos, con un fino sentido del humor y austeridad y sencillez de vida. Veían que el futuro de Europa les pedía, como decía Schuman, "coordinar, orientar, reagrupar" . Siempre según Le Figaro, el Santo Padre "podría --si su salud se lo permite" viajar a Estrasburgo el próximo septiembre, dirigirse al Consejo de Europa y beatificar a Robert Schuman". El Papa habría expuesto sus planes en una reunión reciente con los obispos de Besançon, Metz y Estrasburgo, cuando insistió en que la Constitución europea reconozca las raíces cristianas de Europa. Allí, el Santo Padre invitó a los cristianos a hacer "resplandecer" en "la vida política, la economía, los lugares de trabajo y la familia", los "valores evangélicos". Eso hicieron Schuman, De Gasperi -cuyo proceso de beatificación también está iniciado, y que estuvo preso bajo el régimen de Mussolini-y Adenauer , alcalde de Colonia y padre del "milagro alemán", que había sido encarcelado por los nazis. Robert Schuman nació en Metz (Alsacia-Lorena, entonces territorio de Luxemburgo, aunque durante la Gran Guerra pertenecía a Alemania), en 1886. Durante la I Guerra Mundial combatió en el ejército alemán. Y era ministro de Relaciones Exteriores francés cuando pronunció su declaración del 9 de mayo de 1950, con la que nació la Comunidad Europea del Carbón y el Acero (CECA), primer paso para la construcción europea, que se celebra cada año como el "Día de Europa". Fundó en 1944 el Movimiento Republicano Popular (RPR), partido de inspiración democristiana y antes había sido presidente de Francia. En 1946 recibió a Ho-Chi-Minh en el Ministerio de Finanzas; cuando se marchaba, ya en el umbral del ministerio, el político chino murmuró: "¡Ah, si todos los hombres políticos franceses pensaran como el Sr. Schuman!". Y en su "Carta de Europa Unida", extraída de su libro testamento, Schuman escribió: "Europa es la cuna y la guarda de la democracia (..), que debe su existencia al cristianismo (..). Europa debe hacerse un alma ". Esperemos que nuestros padres de la Patria común actuales no se dejen llevar por sus prejuicios, olvidando lo esencial y sobre qué cimientos empezaron los " infatigables pioneros de la unidad europea " (Pablo VI) a construir la casa común actual
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