| Nueva Exhortación apostólica, «Ecclesia in Europa», en la que Juan Pablo II reclama «una Europa abierta y acogedora» que construya la paz en el mundo. Recoge capítulos sobre la mujer, el ecumenismo, los inmigrantes y la ecología.
El documento se encuentra en Ecclesia in Europa
La noticia, en ABC
JUAN VICENTE BOO. CORRESPONSAL de ABC, 29.06.2003
La Exhortación apostólica «Ecclesia in Europa» fue promulgada ayer por el Papa y recoge capítulos sobre la mujer, el ecumenismo, los inmigrantes y la ecología
ROMA. «¡No temas! El Evangelio no está contra ti, sino a tu favor», es el mensaje final de la Exhortación Apostólica «Ecclesia in Europa», promulgada ayer por Juan Pablo II la víspera de San Pedro y San Pablo, los dos grandes evangelizadores del Viejo Continente. El documento, fruto del Sínodo de Europa celebrado en 1999, es el quinto y último sobre los sínodos continentales del Gran Jubileo.
El cardenal belga Jan Schotte, secretario general del Sínodo, manifestó ayer que la Exhortación Apostólica «recoge muy de cerca nuestros debates pues de las 193 citas que el Papa incluye en su texto, 110 proceden de los documentos de trabajo». A su vez, el cardenal Antonio María Rouco Varela, comentó que «hay una palabra que atraviesa toda la Exhortación: «El Evangelio de esperanza», que es Jesucristo; la Buena Noticia que la Iglesia puede aportar a los hombres y mujeres de Europa para ser felices, y a la nueva Europa para que tenga fundamento sólido».
Apertura y paz. Según Juan Pablo II, «Decir «Europa» debe querer decir «apertura». Europa no es un territorio cerrado o aislado; se ha construido yendo más allá de los mares, al encuentro de otros pueblos, culturas y civilizaciones. Por eso debe ser un continente abierto y acogedor. Europa, con todos sus habitantes, debe comprometerse incansablemente a construir la paz dentro de sus fronteras y en el mundo entero».
Mujer. El Papa confía en la mujer como evangelizadora y en «su capacidad de acoger, compartir y engendrar en el amor, con tesón y gratuidad», realzando las dimensiones afectivas, minusvaloradas en nuestra sociedad. Por eso «es deseable que, para favorecer la plena participación de la mujer en la vida y misión de la Iglesia, se tenga en mayor estima sus propias cualidades, también mediante el desempeño de tareas eclesiales reservadas por el derecho a los laicos».
Ecología y vida. «A veces se usan mal los bienes de la tierra. En lugar de cultivarla y custodiarla con sabiduría y amor, el hombre ha devastado bosques y llanuras, ha contaminado las aguas, ha vuelto el aire irrespirable, ha alterado los sistemas hidrogeológicos y ha desertificado amplios espacios». Al mismo tiempo, se ha producido «una difusión del aborto, incluso con productos químico-farmacéuticos que permiten realizarlo sin acudir al médico, sustrayéndolo a cualquier forma de responsabilidad social. Tampoco se pueden olvidar los atentados perpetrados por la intervención sobre embriones humanos que, aun buscando fines legítimos, conllevan inevitablemente su destrucción».
Ecumenismo. Juan Pablo II pide que «todas las Iglesias y Comunidades eclesiales sean ayudadas a interpretar el camino ecuménico como un «ir juntos» hacia Cristo y hacia la unidad visible querida por Él».
Constitución europea. «Deseo dirigirme una vez más a los redactores del tratado constitucional europeo para que incluya una referencia al patrimonio religioso y especialmente cristiano de Europa. Respetando plenamente el carácter laico de las Instituciones, espero que se reconozcan tres elementos complementarios: el derecho de las Iglesias y comunidades religiosas a organizarse libremente; la identidad específica de las Confesiones religiosas y el establecimiento de un diálogo institucional con la UE; y el respeto del estatuto jurídico de que ya gozan las Iglesias e instituciones religiosas en los Estados miembros. La Iglesia no pide la vuelta a formas de Estado confesional. Pero deplora todo tipo de laicismo ideológico o separación hostil entre las instituciones civiles y las Confesiones religiosas».
Inmigrantes. «Ante la miseria, subdesarrollo y falta de libertad que empujan a abandonar muchos países, es necesario construir un orden económico internacional más justo. Ante la inmigración, Europa se plantea su capacidad de encontrar formas de acogida y hospitalidad inteligentes. Todos deben colaborar en el crecimiento de una cultura madura de la acogida».
Judaísmo. «Todas las comunidades eclesiales deben ejercitarse en el diálogo y la colaboración con los creyentes de religión judía. Ese ejercicio implica que se recuerde la parte de responsabilidad de los hijos de la Iglesia en el nacimiento y difusión de actitudes antisemitas a lo largo de la historia y se pida perdón a Dios».
Islam. «Es importante una correcta relación con el Islam. Es necesario ser conscientes de la diferencia entre la cultura europea, con profundas raíces cristianas, y el pensamiento musulmán. Europa debe garantizar la libertad religiosa, y pedir reciprocidad donde los cristianos son minoría».
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