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DIOS Y LOS NÁUFRAGOS (-)

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DIOS Y LOS NÁUFRAGOS

de José Ramón Ayllón. Un ensayo sobre el sentido de la vida, referido precisamente a su clave divina. El autor se limita a seleccionar y deja hablar a un conjunto de reconocidos intelectuales en su mayoría del siglo XX.

Título: DIOS Y LOS NÁUFRAGOS
Antor: José Ramón Ayllón
Editorial Belacqua, Barcelona, 2002,
200 págs., 10 euros.



Presentación

Dios y los náufragos es un ensayo sobre el sentido de la vida, referido precisamente a su clave divina. El autor se ha limitado a seleccionar y dejar hablar a un conjunto de reconocidos intelectuales -novelistas, poetas, periodistas, filósofos-, en su mayoría del siglo XX.

Si todos somos náufragos arrojados al océano de la existencia, cualquier lector podrá verse reflejado en estos hombres y mujeres que han experimentado en carne viva el drama de esa contradictoria criatura que ama, que sufre, que va a morir y que lo sabe.

La primera parte del libro, Náufragos a la deriva, está dedicada a quienes han negado que Dios pueda existir o ser conocido. Esa negación les sitúa respectivamente entre los ateos y los agnósticos, y en ambos casos suele estar provocada por el naufragio en el mal. En este sentido, estas páginas son también un intento de explicar el misterioso y escandaloso protagonismo del mal en el mundo, de buscar un sentido al sufrimiento humano.

Dios a la vista es la segunda parte de este ensayo. Después de los ateos y los agnósticos encontramos a los creyentes, en cuya selección son mayoría los conversos al cristianismo: personas que en busca de íntima coherencia han dado a sus vidas un giro profundo, con frecuencia a contrapelo. Ello confiere a sus testimonios, además de una sólida base argumental, un entrañable sello de autenticidad.

Por último, agrupados como Testimonios, cierran el libro seis relatos breves y magníficos. "Al escribir Dios y los náufragos -dice el autor- he tenido presentes a mis colegas y alumnos de Ética y Filosofía, y en todo momento he sentido, como Kant, que Dios es el ser más difícil de conocer, y también el más inevitable".

ENTREVISTA CON EL AUTOR

P. ¿Por qué ese título?
- Porque el ser humano se ve a sí mismo como un náufrago cuando es acosado por el sufrimiento y por la pregunta sobre el sentido de la vida. En medio de esa inseguridad, la referencia a Dios es inevitable, tanto si se afirma su existencia como si se niega.

P. ¿Habla usted de "náufragos" concretos?
- Sí. He seleccionado a casi una treintena de famosos, en su mayoría novelistas, poetas, filósofos y periodistas del siglo XX. Y los he dividido en dos grupos: ateos y agnósticos por una parte, creyentes por otra. En el primer grupo hay autores como Borges, Camus o Nietzsche. En el segundo, donde casi todos son conversos, podemos encontrar a Pascal, Chesterton, Dostoievski o Ana Frank.

P. ¿Se puede pensar que Dios es un Padre bueno, a la vista del holocausto, las dos guerras mundiales o el atentado contra las torres gemelas o el conflicto entre judíos y palestinos?
- El escándalo del mal, en concreto el sufrimiento de los inocentes, parece el argumento más fuerte contra Dios, pero también es uno de los más importantes a su favor: si Dios no explica ese misterio -se ha dicho- no lo explicará nadie. Añado que estamos ante el punto común a todos los autores analizados en Dios y los náufragos, aunque tiene especial relevancia en Camus, Sábato, Steiner, Wiesel, Ana Frank, Dostoiewski, C. S. Lewis y Messori.

P. ¿Qué queda de la muerte de Dios, profetizada por Nietzsche?
- Queda el hecho indudable de la muerte de Nietzsche, pero también queda su negación de Dios y su apología del hedonismo, que han calado a fondo en importantes ámbitos de Occidente.

P. ¿Se puede ser inteligente y creer en Dios?
- Depende de lo que entendamos por inteligencia. Pitágoras, Newton, Einstein o Galileo se hubieran quedado estupefactos ante semejante pregunta, pues Dios casi les parecía evidente. Pascal hubiera respondido que sólo concibe dos tipos de personas inteligentes: las que aman a Dios de todo corazón porque le conocen, y las que le buscan de todo corazón porque no le conocen

P. Sin embargo, hay científicos famosos que son ateos...
- Conocemos científicos que han negado la existencia de Dios desde los primeros balbuceos de la ciencia, en tiempos de Pericles. Sin embargo, son mayoría los que vislumbran a Dios a traves de la grandiosidad del universo en su conjunto y de la complejidad de una célula viva o un átomo. Así lo constata, por ejemplo, Fernández-Rañada en su libro Los científicos y Dios.

P. Creo que alguno de los investigadores de Atapuerca concluye, desde un materialismo estricto, que el origen de la vida y del hombre es fruto del azar.
- A ese planteamiento, que fue también el de los griegos Leucipo y Demócrito, hace más de dos mil años, responde C. S. Lewis, uno de los escritores de Dios y los náufragos. Lewis, ateo y materialista hasta los treinta años, advertirá que, si la vida y el hombre son frutos del azar, los pensamientos humanos serán subproductos accidentales, también los pensamientos de los científicos materialistas. De ser así, ¿por qué habríamos de creer que son verdaderos?

P. ¿Es Dios, como pensaba Dostoievski, el gran problema del hombre?
- Pienso que es, a la vez, el gran problema y la gran solución. De todas formas, cuando hablamos de Dios no nos referimos exactamente a un tema o a un problema, sino a una Persona: al Ser que ha causado y sostiene la existencia y la vida de todo lo que existe.

P. ¿A quién se dirige este libro?
- El tema es propio de asignaturas como Ética y Filosofía, materias que imparto desde hace muchos años, pero la pregunta sobre Dios y el sentido de la vida es universal. Quizá, al presentar a los autores escogidos por medio de textos autobiográficos especialmente brillantes, el libro resulte interesante y objetivo al gran público.

Entrevista a José Ramón Ayllón
IMA SANCHÍS en LA VANGUARDIA, 17/07/2003, ha entrevistado a nuestro colaborador, filósofo y escritor, con ocasión de su libro titulado “Dios y los náufragos”. El título de la entrevista es “Dios nos grita a través de nuestro dolor”


IMA SANCHÍS en LA VANGUARDIA, 17/07/2003, ha entrevistado a nuestro colaborador, filósofo y escritor, con ocasión de su libro titulado “Dios y los náufragos”. El título de la entrevista es “Dios nos grita a través de nuestro dolor”

Nos encerramos en una salita de la redacción a las 12.00 y salimos muertos de hambre a las 14.30. Me dedica su libro: “...A Ima después de una entrevista dificilísima”. Él habla con serenidad desde la certeza de Dios; yo, como náufraga, rebato y desespero. De eso va su libro: 26 pensadores agnósticos, ateos, conversos, enfrentados a la más radical de las cuestiones, la pregunta sobre Dios. ¿Es Dios el invisible evidente?, como decía Victor Hugo, ¿o lo divino está en lo humano? Me advierte con paciencia que Dios está más allá de la razón y que los conversos son los primeros en sorprenderse de cómo llegaron a él: “¡Qué desdichado el hombre que sólo cuenta con la razón!”, dice Ernesto Sabato. Sólo la disparatada esperanza nos salva una y otra vez

Tengo 47 años. Nací en Santoña (Cantabria) y vivo en un pueblecito de Santander. Soy filósofo y he sido profesor de secundaria durante 15 años, pero ahora vivo de mis libros. Mi especialidad es la ética. Estoy soltero. Políticamente estoy a favor de la libertad y de la oferta variada. Soy católico. Publico “Dios y los náufragos” (Belacqua)



- Dios es el espejo del hombre?
–Yo creo que más bien es al revés: el hombre está hecho a imagen y semejanza de Dios.

Puede que nuestro papel en este planeta no sea alabar a Dios sino crearlo.

–Si usted está dispuesta a esgrimir las tesis hegelianas –defender que Dios es una sublimación de los deseos humanos– vamos a estar animados; pero déjeme advertirle...

Adelante.

–Todos los conversos tienen en común que no se convierten a una teoría o a unas ideas, sino a una persona que tuvo nombre y apellidos y que se llamaba Jesucristo.

¿Y qué más tienen en común?

–Todos los hombres de ciencia, novelistas, filósofos y pensadores que he seleccionado en “Dios y los náufragos” han tenido vidas conmovedoras y difíciles. Todos hablan desde un profundo conocimiento de la experiencia humana, del dolor y el sufrimiento.

¿Dios se esconde detrás del sufrimiento?

–Una noche la Guardia Civil llamó a Narciso Yepes: “Su hijo ha fallecido”. ¿Cree que alguien puede ver a Dios detrás de eso?

A Dios o al diablo.

–“Cuando se vive con fe –le diría Yepes–, se entiende mejor el dolor humano. El dolor acerca a la intimidad de Dios.”

¿Sabe?, adoro la alegría.

–Yepes, un converso, dijo que había alcanzado la certeza moral y hasta física de que la muerte es un paso maravilloso: “Llegar por fin a la felicidad que nunca se acaba y que nada ni nadie puede desbaratar”.

¿Qué le sucedió a este ilustre hombre?

–Había sido ateo toda su vida y un día, de repente, cuando estaba acodado en un puente del Sena, escuchó dentro de él una voz: “No sólo se hizo oír –escribió–, sino que entró de lleno y para siempre en mi vida”.

¿No tiene un ejemplo más racional?

–Sí, Agustín de Hipona.

¡Pero si era obispo y además santo!

–San Agustín fue un “play-boy” total y absoluto y, si no, lea sus “Confesiones”. Lo que pasa es que era un tipo muy listo y llegó a Dios por eliminación de posibilidades. Él se da cuenta de que el corazón humano está hecho para ser feliz y no le salen las cuentas.

Hasta ahí estoy de acuerdo.

–Pues sigamos. Tenemos un corazón con una capacidad inmensa para amar y ser amados y está claro que aquí, en la tierra, no lo vamos a llenar nunca.

No me diga eso.

–San Agustín, Platón y Kant argumentaban que las necesidades del hombre existen porque pueden ser colmadas.

Aunque no siempre lo sean...

–Ese es otro tema. El caso es que tenemos sed y hay agua, sentimos hambre y hay comida... Todos tenemos necesidad de justicia y el sentimiento interno de la dignidad humana; si no, no saltaríamos cuando nos pisan.

El mundo está lleno de pisoteados.

–Eso le demuestra que existe un Dios que hará justicia; si no, por qué tenemos ese instinto. Ahí tiene la demostración kantiana de la existencia de Dios.

Una idea simple.

–Y muy profunda. Recuerde lo que dijo Pascal, máximo exponente del racionalismo: “Para los que quieren creer en Dios hay suficiente luz. Para los que no quieren creer hay suficiente oscuridad”.

Hay un viejo proverbio que dice: “Dios escribe derecho con renglones torcidos”.

–Todo agnóstico se encuentra con el escollo del sufrimiento humano. En su libro “El hombre en busca de sentido”, Viktor Frankl, discípulo de Freud y superviviente de Auschwitz, explica que si ponemos a un chimpancé una dolorosa vacuna que puede salvar la humanidad, el mono no lo entenderá. La respuesta al dolor humano la tiene Dios.

Es como un pez que se muerde la cola.

–El filósofo Clives S. Lewis, otro converso, reflexionó mucho sobre el dolor y concluyó que Dios nos habla por medio de la conciencia y nos grita por medio de nuestro dolores: los usa como megáfono para despertar un mundo de sordos.

Bonita manera de devolvernos a la cruda realidad.

–“El dolor, la injusticia y el error –dice Lewis– son tres tipos de males con una diferencia: la injusticia y el error pueden ser ignorados por el que vive en ellos, mientras que el dolor no puede ser ignorado y toda persona sabe que algo anda mal cuando sufre.”

¿No tendría en su chistera una visión de Dios más “humana”?

–Vayamos a Gilbert K. Chesterton, considerado uno de los grandes escritores del siglo XX: “Después de haber permanecido en los abismos del pensamiento contemporáneo, tuve un fuerte impulso interior para rebelarme y desechar semejante pesadilla”.

Lúcido.

– “Como encontraba poca ayuda en la filosofía y ninguna en la religión, inventé una teoría mística rudimentaria: la mera existencia era lo suficientemente extraordinaria para ser estimulante.”

Me gusta.

–En su opinión, la depresión del hombre era el peor pecado. Chesterton llegó a la conclusión de que los valores que predica el cristianismo –prudencia, templanza, justicia, fortaleza...– eran racionalmente la mejor opción: “La tremenda imagen que alienta en las frases del Evangelio se alza más allá de todos los sabios tenidos por mayores”.

De ahí a la Iglesia católica...

–Escuche, escuche a Chesterton: “Estoy orgulloso de verme atado por dogmas anticuados, como dicen mis amigos periodistas, porque sólo el dogma razonable vive lo bastante para que se le llame anticuado”.

 

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Contacto: webmaster@arvo.net
Director de Revistas: Javier Martínez Cortés
Editor-Coordinador:Antonio Orozco Delclós

 

12/07/2005 ir arriba
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